Próxima gubernatura de B.C. con aroma de mujer




  • ¡Sorpresa!, tenemos candidata de MORENA a Gubernatura por Baja California a una mujer: Marina del Pilar Ávila Olmeda, la actual Alcaldesa de Mexicali a quien desde la Ciudad de México (¿Centralismo?)  se le nombro candidata a la gubernatura para el próximo proceso electoral del 2021, a pesar del desorden cotidiano con el que ha gobernado Jaime Bonilla desde su toma de posesión como gobernador abriendo plaza con sus “leyes Bonilla” que por fortuna no prosperaron, al final quiso imponer candidatos que madrugaron con sus espectaculares por todo el Estado(Escobedo, Armando Ayala) pero se impuso el partido a través de su mecanismo de encuesta (que por hubo varias durante este año, y la mayoría coloco siempre a Marina en los primeros lugares) pero, Mario Delgado logro que Marina del Pilar Ávila Olmeda, presidenta municipal de Mexicali, como la candidata a gobernar, a pesar de la elite Bonilla.

    Fue y es el mejor perfil ante la crisis de liderazgos de MORENA, Marina del Pilar fue y es la mejor opción para la gubernatura, aunque tendrá que cambiar de asesores e integrarlos por cada municipio y programa alineado al programa de la 4T del AMLO, y desde lo regional armar su programa en lo estatal. Y presentar una buena propuesta de gobierno, que sea trasparente, incluyente, abierta, con participación ciudadana, pero sobre todo feminista, honesta, joven y con visión de futuro.

     

    Un gobierno alternativo pues. Morena ha presentado hasta ahora ya son tres mujeres que buscarán gubernaturas: además de Marina del Pilar, va Clara Luz Flores como abanderada en Nuevo León, ya fueron designadas la alcaldesa de Álvaro Obregón, en la Ciudad de México y Layda Sansores, como aspirante al gobierno de Campeche. Y a decir de dirigentes nacionales morena va por 7 candidatas a gobernadoras. Hecho sin precedentes en nuestro país.

     

    En tanto el PAN, PRI y PRD avanzan en la construcción de alianzas electorales en Baja California, Baja California Sur, Sonora, San Luis Potosí y Michoacán, al tiempo de negociar también para una coalición parcial para diputaciones federales, sobre todo porque solos no podrán.  Recordemos que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) recibió únicamente 2.83 por ciento de la votación para la Presidencia de la República en 2018, el PRD perdería su registro si compitiera solo en las elecciones de 2021, ya que difícilmente alcanzaría el umbral necesario de 3 por ciento de la votación a escala nacional.  El Partido Revolucionario Institucional (PRI) también se encuentra en vías de extinción. Se antoja muy difícil que en 2021 el tricolor pueda superar el 13.56 por ciento que recibió en la elección presidencial de 2018 a pesar de un escenario favorable porque en 2018, el PRI todavía contaba con todos los recursos del Estado y muchos empresarios y grupos le debían favores a Peña Nieto y así perdió.

    Mientras que el Partido Acción Nacional (PAN) cuenta con una base electoral más sólida que el PRD o el PRI. El porcentaje (17.65) de la votación que este partido recibió en la elección presidencial de 2018 constituye el máximo nivel de su voto duro a escala nacional, por lo que Acción Nacional se ha reservado ir en solitario en los distritos electorales correspondientes a estados donde cree tener gobiernos fuertes, al menos en términos de inversión comicial monetaria: Guanajuato, Querétaro, Tamaulipas y Yucatán, además de Jalisco, Morelos y Coahuila, donde no gobierna pero cree tener fuerza propia suficiente. Falta ver lo que se decida más adelante respecto a las 15 elecciones de gobernador, pero el PAN tiene en la mayoría de estos casos sus propias propuestas viables para esos estados.

    Los demás partidos tendrán como única estrategia: mantener su registro, lo cual les permitirá también compartir el poder por los de representación proporcional, porque para ganar una elección están muy lejos porque tienen partido, pero no candidatos, y los buscan por lo general fuera, para perder porque en política perdiendo también se gana.

    La frase de Virgilio está en la Eneida: temo a los griegos y sus regalos. En Morena se ha inaugurado una política de alianzas bajo la idea de apertura e inclusión frente a quienes fueron sus enemigos acérrimos. Los troyanos fueron ingenuos, pero no supieron de esa quinta columna que es, en Morena, es el sector cuyo pragmatismo no conoce límites.

    Morena primero tiene que reparar el daño que las pugnas intestinas pueden causar a las filas del partido, las cuales no pudieron enfocarse en el trabajo territorial y en defensa del voto por estar pendientes de los jaloneos por la dirigencia nacional del partido primero, luego lo mismo con la designación de candidatos y candidatas.

    Como consecuencia, los niveles de abstención volverán a sus cauces normales –es decir, altísimos–, en los cuales se facilita la tarea de los operadores del fraude electoral. Sería desastroso que un escenario semejante se configura en las elecciones federales del año entrante, que serán organizadas, supervisadas y calificadas por instituciones que son juez y parte en el proceso y en los que está en juego el refrendo y la ampliación de las mayorías morenistas en ambas cámaras, 15 gubernaturas y miles de cargos de elección, hay mucho trabajo por hacer, tienen que cambiar de estrategia, Bonilla se equivocó.

    MORENA tiene mayoría en todo el gobierno en Baja California y con un presidente AMLO que aún conserva más del 60% de aprobación nacional, la moneda está en el aire, el oráculo está en encierro por la pandemia y la Ley Sálica ya no funciona (Ley que prohibia a las mujeres llegar a ser reynas).  

     


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