Coronado: pionero de Artes Plásticas en BC




  • Artista muralista y pintor concebido en Mexicali, pero nacido en la ciudad de México, crecido en Sonora y radicado en esta capital desde hace décadas, Carlos Coronado Ortega ya es parte de la historia cachanilla, con su obra plasmada en paredes, montada en cuadros, esparcida por México y el mundo.
    Con sencillez, el gran artista cachanilla nos abre las puertas de su estudio, de su voluminosa obra y de su amplio anecdotario, a este semanario CONTACTO.
    Se da tiempo, para dar unas pinceladas, ofrecernos un café de talega y unas ricas galletas en su domicilio donde habita en el centro geográfico de esta Ciudad, al lado de su inseparable compañera Cecilia.
    Sus obras están por igual en al acceso a la Biblioteca Pública del Estado, como en el hotel Lucerna, como en el monumento y asta a la Bandera sobre la fuente del Rio Nuevo contiguo al Bosque de la Ciudad, llamada plaza Centenario (Un Siglo fértil).
    Fue, junto con un importante grupo de artistas mexicalenses, quien se entrevistó con el entonces gobernador Milton Castellanos Everardo a mediados de los 70´s, para averiguar porqué se iba a traer a un artista extranjero (español) para un mural en la biblioteca central, habiendo aquí creadores y artistas.
    Milton les tomó la palabra y por azares del destino Coronado hizo la obra que entonces se presupuestó en unos 70 mil pesos, mucho menos que los 700 mil que se pagarían al muralista visitante, aunque no duda del costo real, por el hospedaje y viáticos que se tendrían que haber costeado, pero por una persona que no tenía aquí su contexto propio.
    El propio Mandatario de entonces cuando se concibió el Centro de Gobierno, con la plaza de los Tres Poderes, le preguntó si podría montarse al centro alguna escultura, a lo que Coronado le observó que se vería aplastada la forma de la misma, al centro de los amplios edificios, por lo que le dió la idea de hacer figuras verticales crecidas hacia el cielo, por lo que se hizo posteriormente lo que conocemos como "La ciudad que capturó al Sol" de Roberto Gómez, con el sol en la parte superior.
    Sin duda, por muchas generaciones de las obras mas significativas y conocidas de Carlos, se encuentra en el vestíbulo de la biblioteca pública central del estado, conocida como “Los primeros pasos” y “Llegaron, estamos, se fueron” realizado hace casi 44 años.
    En sus estudios, sin duda tiene innumerables obras de muy diversos tamaños y colores, pues cuando le preguntamos cuánto ha pintado no se atreve a dar una cifra, y al seguir sus pasos cuando nos guía por los laberintos de su casa, constatamos del amplio repertorio e inventario, por hacer desde hace tres años, por estudiantes cimarrones de artes que están con la afanosa tarea de hacer un listado de la amplia gama.
    Escéptico de la política y los partidos, Coronado no ignora que su obra en algunos momentos ha sido adquirida, o alentada por quien ha estado en el poder, como por muy diversos ciudadanos y admiradores o coleccionistas de obras, asi como propietarios de establecimientos varios.
    Con mucha modestia nos revela que dos cuadros de su creación, fueron donados a los presidentes Carlos Salinas y Miguel de la Madrid en diversos períodos, por eso nos pregunta dónde quedó toda la obra de él y de muchos artistas que estaban en las paredes de la residencia oficial de Los Pinos hoy convertida en museo, y donde estos reporteros solo constataron que dejaron una sola obra de Siqueiros con el rostro de Carranza en el salón que lleva el nombre de ese revolucionario Venustiano.
    También recuerda que uno de sus mejores momentos cuando compartió sus obras, fueron cuando el entonces presidente Ernesto Zedillo, que vivió su niñez aquí, le mandaba adquirir cada fin de año, para obsequiar, varias de sus pinturas y cuadros, que aseguran que el fruto de su creación está esparcido por varias partes del país y del mundo, amén que cada año muchas personas les encargan alguna de sus obras.
    Crecido en la zona rural cercana a Caborca, Coronado descarta la influencia de muralistas como Siqueros, Orozco o Diego Rivera, para hacerse pintor, pues recuerda que en su niñez, ya era un inquieto dibujante y hacedor de trazos entre las piedras de terrenos y paredes rurales que recuerda en su niñez, tallando y dibujando con tizne o gis alguna imagen entre piedras.
    Según otra biografía es originario de "Caborca, Sonora (aunque nació en el D.F. en 1945), ha vivido y creado su arte desde principios de los sesenta en Mexicali. Conocido como “El Chale”, se le considera el principal y más activo muralista de Baja California y, muy probablemente, del norte del país, cuyos trabajos muralísticos abarcan los principales recintos públicos y privados, inmobiliarias, bibliotecas, el Teatro Universitario y del Estado, así como su gran mural conmemorativo de la Plaza Centenario, sin contar su abundante obra de caballete, gráfica y escultura".
    Machetazo a caballo de espadas, nos dice, le pide la cámara en un instante al periodista Gabriel Gutiérrez y le toma una foto, cuando este último se para sobre un rayo del sol que se sumerge del techo a su estudio y que conforma una imagen que vio plasmada en el instante el propio Coronado.
    Donde vive hace mas de cuatro décadas, es un estudio en permanente crecimiento, repleto de cuadros, serigrafías, bocetos, imágenes coleccionables, libros, un listado grande de revistas como la National Geographyc, y mucho libro sobre pinturas y sus escuelas.
    Un delantal por aquí, otro por allá, embarrados de tinta fresca y seca, en los tres recintos superiores, establece su estudio a ratos, pero la cochera en donde nos recibe, pende una composición de su obra actual en la que trabaja a ratos y que se denomina "Ritual" segunda parte que originalmente fue papel en acuarela y que hoy viste con otra técnica y material, a pedido especial.
    Nos muestra y obsequia precisamente una obra literaria, "Aromático, plástica y poesía para el café", con la obra plástica de Carlos Coronado Ortega y aderazada con exquisitos textos de, entre otros, Tomas Di Bella, María Edma Gómez, Carlos A. Gutiérrez Vidal, Antonio Heras, Jorge Ortega, Norma Quintana, Adriana Sing, entre otros, de la editorial "Pinos Alados" cuyo diseño e introducción estuvo a cargo de Rosa Espinoza y fotografías de Marlene Miranda en el 2017
    "Ese café, dice Rosa Espinoza, que le profesa a Cecilia, la mujer de Carlos Coronado, a quien se le dedica esta entrega por ser la compañera de vida que le secunda en la obsesión por el café y su repositorio de aromas y recuerdos muchos".
    Precisamente ahí, da testimonio que Coronado hizo sus estudios en la Universidad de Sonora,  y posteriormente en la escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda, . Reside en BC desde 1966 y se le reconoce como pionero de las artes plásticas de la región.
    Coronado, el Maestro, como le llaman muchos de quienes lo conocen, "Es productor incansable de obra de caballete, escultura monumental, y de mediando formato, además de arte de instalación,  y obra gráfica.
    Actualmente, y como ha sido por muchos años, enseña arte y pintura tanto en Artes de la UABC como en el casino de Mexicali, constituyéndose en tutor de muchas generaciones de artistas.Sobre su estilo de pintar nos relata que desde niño en las primeras imágenes que captó en los ranchos, le encontró formas y figuras a las piedras, a las paredes, como petroglífos, deseoso de no plasmar o repetir lo mismo sobre ellas, se afanaba en hacer otra cosa, sin repintar nada encima, pero seguía las líneas originales de lo que hay actualmente bastante, entre lo primitivo y lo últimos que hemos estado viendo, si ven  mi pintura van a ver que es eso, piedras talladas, símbolos que no entendía en aquel tiempo.
    Toda figura por mas simple que sea tiene un trazo, sintetiza.
    Sobre porqué algunas de sus obras no tienen aun firma, nos revela que lo que ocurre es que tiene diversos ángulos de visión, o de acomodo, lo puedes voltear y es una cosa, y cuando le das un giro es otra imagen. Me ha ocurrido que un cuadro que estaba así, pudo haber sido invertido, ejemplifica. Viene también el nombrar de alguna forma a la obra.
    Por cierto, le viene a la mente el recuerdo de un mural cuya foto rescata de uno de sus libros, lo deshoja y voltea lo que considera una de las magnas obras que admira, la de José Clemente Orozco elaborada en 1937 en el cielo cupular del Hospicio Cabañas, cuyos ángulos de visión son tan diversos que desde el ángulo que la observes tiene su lógica en el llamado "Hombre en llamas" del artista jalisciense. De lo que tenemos es lo mas grande en México, indica, admitiendo que por su expresionismo es al que más admira.
    Además de cuadros terminados, tiene varios en proceso, pero infinidad de bocetos a lápiz y a tinta, como uno del rostro y cuerpo joven de Inocencia una de las sobrevivientes de los Cucapá, con un quijote "hippie", montado y pedaleando sobre una bicicleta cuyas llantas son los dos mundos. Hoy esa  obra del 2006 está sobre el acceso al Teatro del Estado, cuyo boceto tenemos el privilegio de conocer directamente del autor.
    Algunos de los cuadros acrílicos, que nos encontramos, son de su hijo, pero también pinta sobre ásperos fondos, roñosos que se ven tridimensionales, teniendo muchas posibilidades el mural donde quiera, nos pone de ejemplo una pared donde hacemos la entrevista preparado en fondo de tela, que ha pintado y repintada, pero cuyo fondo puede quitarse cuando sea necesario, para construir por ejemplo una puerta.
    Dice Cecilia mi esposa, que vivimos en un mural, pero mas bien sobre una pintura..... pues en la sala o recibidor, hay al menos en paredes unas 18 obras.
    El tiempo aquí no transcurre, viene la noche o la luz del día y no supe qué horas son, pero revela que el mural de la Biblioteca lo trazó originalmente en Ensenada, por las altas temperaturas que hubo en ese tiempo, así es que concluye ese mural tiene agua de Ensenada.


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