Belzebuth, la película filmada parcialmente en tierras cachanillas 




  • Belzebuth. El mal está por nacer es el cuarto largometraje del mexicano Emilio Portes, y aunque desde su incursión en el cine mezclaba la comedia con el terror, nos hallamos con el primer proyecto suyo totalmente de horror, protagonizado por Joaquín Cosío.
    Filmada en parte en Mexicali, la revista Proceso realizó una entrevista a algunos de los participantes.

    “Cuando me llegó este guion me enamoré, como me sucedió con películas de terror de los ochenta como Cronos, La cosa (El enigma de otro mundo), Pesadilla en la calle del infierno y El exorcista (que cumplió 45 años el miércoles 26).

    “Al leer el texto de Belzebuth, pensé: ‘Debería suceder en la frontera de México y Estados Unidos’, donde creo que ubicar una cinta de terror aflora realmente el terror y los miedos que nosotros tenemos como mexicanos”, expresa en entrevista Portes, también realizador de Conozca la cabeza de Juan Pérez, Pastorela y El crimen del cácaro Gumaro.

    El cineasta, nacido en la Ciudad de México en 1976, se siente aliviado tras “un trabajo arduo y duro” por el estreno de Belzebuth, que será el 11 de enero de 2019. 

    En la trama (que se desarrolla en español e inglés), el agente Emmanuel Ritter (Cosío) investiga una serie de infanticidios en la frontera de México y Estados Unidos, para descubrir que los crímenes parecen estar ligados a la llegada del antiguo demonio Belzebuth. Para detener esa crueldad, Ritter deberá enfrentarse a sí mismo antes de confrontar a las fuerzas del bien y del mal.

    A decir de Portes, el nuevo largometraje contiene varios temas “muy arraigados en nuestro subconsciente guadalupano-católico, judeocristiano, que hacen que afloren estos miedos que traemos y además están anclados en el México real y actual, nada velado; no estamos tratando de inventar un México que no exista en la  frontera, la cual que muy complicada. Y esta mitología ocasiona que ahí el terror esponje”. 

    En Belzebuth actúa además el célebre estadunidense Tobin Bell (Saw: Juego macabro). También participan Tate Ellington, José Sefami y Giovanna Zacarías, entre otros.

    El guion del filme, de 114 minutos, lo construyeron Luis Carlos Fuentes y Portes. El productor es Rodrigo Herranz Fanjul, quien inició en la industria fílmica en 1998. Ha apoyado las cintas Mi vida dentro y Batallas íntimas, de Lucía Gajá; Conozca la cabeza de Juan Pérez y Pastorela, de Portes; No quiero dormir sola, de Natalia Beristaín, y Esa era Dania, de Dariela Ludlow. 

    Ventana paranormal

    –¿Cómo construyó al personaje policía Ritter que interpreta Cosío, una víctima de las circunstancias y que al mismo tiempo pelea? –se le pregunta al director.  

    –Evidentemente el plano actoral de Joaquín es brutal. Un hombre rudo, violento y terrorífico, que además posee matices de fragilidad y de ternura. Todo eso saca al policía del estereotipo, un personaje que es uno de los eslabones más polémicos de nuestra sociedad y es a quien se le encomienda esta ventana paranormal, donde debe confrontarse con su condición de policía mexicano y de repente tomar decisiones morales para salvar a la familia que perdió.

    Rememora que cuando leyó el guion supo enseguida que el papel principal era para Cosío:

    “Era difícil que este largometraje lo interpretara alguien más, un poco por la sensibilidad que Cosío posee al acercarse a estos personajes, sabía que iba a poner en otro nivel a Ritter.”

    Pasó lo mismo cuando empezó a buscar al personaje del sacerdote forajido y excomulgado por la Iglesia que hace Tobin Bell:

     “Poco a poco nos dimos cuenta que había muy pocas opciones para encontrar a un buen actor que tuviera esa edad, esa presencia escénica y de alguna manera todo se fue acotando y llegamos a Tobin, quien igual se enamoró del guion. Creo que quedó como anillo al dedo y nos encanta que sea una figura muy reconocida en el circuito de terror.”

    –¿Cómo fue elaborar los efector especiales, ya que no son tan exagerados?

    –En una película de terror el realismo debe ser creíble porque es donde se sustenta el suspenso. Era un reto que los efectos especiales tuvieran ese realismo, esa credibilidad, y lo fabuloso es que la mayoría no son efectos protagónicos. No se comen las actuaciones de los protagonistas. Espero que el público salga más conmovido por el trabajo que hace Joaquín. Los efectos son tan importantes como la música o el diseño sonoro que buscan sugestionar y hacer creer por un rato que todo es real.

    Para Portes, después de crear tres películas de comedia “y que de alguna manera siempre coqueteaban con el terror, fue muy refrescante meterse de lleno a algo que siempre me gustó y que sigo amando, el género de terror”.

    Cosío y el terror social

    El actor Joaquín Cosío se integró a Belzebuth “para laborar en un género que no habían trabajado y a invitación de Portes, lo cual es más que suficiente para decir que sí, para aceptar, porque de antemano he trabajado con él y sabía que me esperaba algo serio e interesante”.

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