LAS ELECCIONES DEL PRIMERO DE JULIO, UNA CITA CON LA HISTORIA




  • Las elecciones del próximo primero de julio  definirán el rumbo que el país seguirá por muchos años. Elegiremos a la mayor cantidad de funcionarios en la historia de México. Desde hace tiempo se inició un proceso para hacer coincidir las elecciones locales con las federales. Por ello estarán en juego 16,000 puestos o cargos políticos, según lo afirma el analista político Rubén Aguilar en un reciente artículo.  Decidiremos quienes serán el siguiente Presidente de la Republica, los 128 senadores y 500 diputados del Congreso de la Unión.  Pero además se elegirá a 2,818 nuevas autoridades locales,  según datos que aporta el Instituto Nacional Electoral. Habrá elección de  gobernadores en Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán. En otros estados se decidirá quienes será los siguientes presidentes municipales y diputados locales.  Solo en Baja California y Nayarit no se renovará a las autoridades locales.
      Por eso he afirmado que será una cita con la historia. En las boletas estarán  quienes reciban el mandato de tomar las decisiones de gobierno durante los próximos seis años y definir el rumbo del país y de las entidades involucradas. Pero como algunas  de sus consecuencias de sus actos quizás sean de  mediano y largo plazo, bien podemos decir que se iniciará la construcción del México de la mitad del Siglo XXI. 
    Es evidente que tenemos una democracia todavía en formación. Si bien es cierto que el viejo sistema político del Presidente Emperador con su  partido casi único  casi desaparece por completo, aún quedan algunos rasgos importantes de muchos  priístas se resisten a que se extinga por completo. Estamos consolidando una sociedad con partidos competitivos. Pero uno de los pilares de cualquier democracia es la presencia de ciudadanos maduros y participativos y en esa materia aun hay  tareas que cumplir.
    Como no existe la obligación de votar,  ya que la ley no sanciona a quienes se abstienen de hacerlo, en México la participación en las urnas más bien baja. Según reportan las autoridades electorales,  en septiembre de 2017 eran 88 millones de electores los que estaban registrados y  en estas fechas pueden llegar  hasta a 90, pero en difícil que en una elección tengamos una asistencia mayor del 50% de votantes. Pero además falta mucha conciencia ciudadana.
    Es evidente que existe un malestar generalizado en la sociedad, y cierto rechazo,  a la clase política. Se acusa a políticos y gobernantes de corruptos y  no falta quien clame la necesidad de eliminar a los partidos. Pero por la falta de ciudadanía también hay una gran cantidad de personas que anhelan tener un gobierno paternalista,  que reparta despensas, becas y  subsidios y que se reduzcan al máximo los impuestos. Lo grave es que no es posible un régimen así, si no hay recursos para sacar los fondos necesarios, porque inevitablemente se termina en una crisis como la que ocurre en Venezuela. 
    Insisto: el próximo primero de julio tenemos una cita con la historia. Se  definirá el rumbo que habrá de seguir el país. Es necesario que acuda a votar la mayor cantidad de ciudadanos posible, Pero también se requiere de ciudadanos  más participativos. Que no solo critique, sí que cuiden lo que hacen las autoridades pero que contribuyan a tener una mejor sociedad.
    *El autor ha sido diputado federal y director general del Cobach asi como académico e investigador unuversitario 

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