La Beatlemanía en Cuba






  • VI de X Partes

    "Dirás que soy un soñador pero no soy el único", se lee en el piso del enorme parque en la céntrica zona de La Habana, capital de Cuba.
    Quien se siente en la banca metálica al lado de la estatua al tamaño natural de John Lennon, integrante del legendario grupo inglés de The Beatles, no solo se sienta a un lado de la réplica de la figura del cantante, sino que puede leer con comodidad la frase inscrita en metal, extraída de la canción "Imagine", que expresó en inglés You may say that I'm a dreamer, But I'm not the only one... en su afamada canción y álbum.
    Parece impensable pero en plena urbana Habana, metrópoli de la Cuba Socialista se rinde culto, homenaje y reconocimiento a la figura del compositor y cantante asesinado en Nueva York.
    El beatlémano cachanilla, Daniel Pérez Bastidas, nos encargó ir a visitar a Lennon en el parque, y casi todos los taxistas y cubanos saben que está en la zona conocida como El Vedado por la calle 17.
    Los historiadores habaneros, citan que en "multitudinario acto al que asistió el presidente Fidel Castro y otras autoridades cubanas, intelectuales, músicos y artistas de diversas ramas queda develada la estatua obra del escultor cubano José R. Villa", quien hizo así un homenaje a la personalidad de Lennon, que caracterizó como "contestataria, cargada de demonios y sueños".
    Pero ante los demonios de carne y hueso que frecuentemente le hurtaban los lentes metálicos, y que se los llevaban de recuerdo, Doña María una atenta y eficaz empleada del Estado, es vigilante inseparable de los lentes que se quitan y ponen de la fiel escultura.
    Lennon, como se observa, está sentado de pierna cruzada, recargado sobre su brazo izquierdo en la banca, mirando como de tres cuartos de perfil, al visitante que se sienta con él, a tomarse la foto y a escuchar o decirle o cantarle algo.
    Turistas generalmente van y vienen, carros antiguos con guías llevan a turistas generalmente europeos que van y rinden culto a Lennon, quien según nuestro acompañante profesor y caricaturista Vicente Corpus, no fue víctima de un asesino solitario, sino presa de un complot orquestado por el imperio anticubano, dado el carácter y sueños igualitarios que inspiraba en sus melodías y actos, el inglés rebelde y pacifista radicado en EEUU. en plena influencia Macartista, como se denominaba a la reacción político-policial, de sospechar hasta del vecino para atribuirle simpatías con el comunismo prosoviético, generando una persecución enfermiza contra cualquier critico o reformista en la era de la llamada Guerra Fría.
    Mientras la gente se toma gráficas en el monumento, la guardia permanente se retira para evitar salir en las mismas, y solo se acerca para pedir que se conserven los lentes, ella amable y atenta procura ser de bajo perfil, y solo cuidar del monumento, teniendo un gafete como tal en su pecho y sin cobrar peso alguno.
    Buscamos por encargo por toda La Habana el libro "El Sargento Pimienta vino a Cuba en un Submarino Amarillo", pero no dimos con él, como tampoco con la camiseta muy cotizada con los rostros juntos de Lennon y el Che Guevara. Muchos saben de ambos elementos, pero nadie los tiene, lo que significa que son tesoro muy escondidos o atesorados ya en algun hogar o sobre-demandados y ya en el extranjero.
    Con lo que sí dimos a un lado del parque de Lennon, es un restaurante-bar localmente denominado Centro Cultural Artex "Submarino Amarillo", donde tocan en vivo varios grupos roqueros, y ponen y adornan el exterior e interior fotografías e imágenes alusivas a The Beatles.
    Siempre casi a reventar, hay que esperar turno para ingresar, acudiendo un público sesentero por lo general, turista o nativo que gusta de pasar un rato de diversión, escuchando música del grupo inglés o de la misma generación roquera.
    Nos topamos en el sitio, con un autógrafo escrito y firmado por el propio Marcatney quien años atrás estuvo en Santiago, el otro extremo de la Isla en viaje familiar, pero este bar de Submarino Amarillo, se hace llamar como una Taberna de los Beatles, y es que está escaleras abajo del piso, y su seguridad es estricta para garantizar el orden y el respeto ante alguna clientela a la que se le pasen las copas, incluso es prohibitivo el tomar gráficas del lugar interior.
    Parece increíble, pero en esta tierra de Beny Moré, o de la nueva y vieja Trova Cubana, en donde se recuerda que hubo momentos en que el rock fue prohibitivo, hay culto y reconocimiento en otros sitios y ciudades al Cuarteto de The Beatles.
    Precisamente en una de las esquinas mas transitadas de Santa Clara, ubicada a mas de 200 Km al Oriente de La Habana, y que fue el centro neurálgico del "guevarismo" nos topamos con una esquina como pequeña plazuela bien pintada y con tres grandes ilustraciones alusivas a los cuatro integrantes de Beatles, en cuya esquina interior hay evidencia de que es centro de exposición de música en vivo.


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