¿Y QUÈ ES LO QUE NO ENTIENDEN?




  • Y como algunos siguen sin entenderlo, va de nuevo: lo que ocurrió en 1 de julio de 2018 no fue solo una elección, sino una sublevación. La mayoría absoluta de la ciudadanía no fue a las urnas para poner a un nuevo administrador en la cabeza del régimen, un florero, fue para destruir el régimen. La decisión no fue entre Anaya, Meade, El Bronco o López Obrador, sino entre mantener el modelo neoliberal y oligárquico o enterrarlo. Hubo voto de hartazgo, de exasperación y de rabia por 30 años de agravios sistemáticos y profundos del poder público a la sociedad, pero millones de personas sufragaron además por un proyecto alternativo de país que se había venido gestando desde que inició el viraje hacia el neoliberalismo, encarnó en el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador. Y el suyo no era el mejor proyecto, sino el único posible: ni Anaya ni Meade fueron capaces de construir algo mínimamente viable por la simple razón de que ambos eran náufragos del desastre neoliberal en el mundo y en México y gracias a Ël Bronco” no fueron tan aburridas las elecciones 2018.

    Mientras los neoliberales y su régimen corrupto las aplastaba con saña, sintiéndose eternos (el fin de la historia). El pueblo se hallaba en un callejón sin salida, su hambre, su miseria, su exclusión de todo, era una realidad asfixiante; para los neoliberales todo era natural; la sociedad no existe, existen los individuos autónomos, cada uno responsable de sí mismo: los jodidos están jodidos porque no saben hacer más; difícil hallar tanta cretinez corrupta, tanta insensibilidad en presuntos humanos, sobre todo a los jóvenes que los despojo de su herencia patrimonial al transferir o privatizar los recursos públicos y naturales, sus derechos laborales y su futuro: sin trabajo, vivienda, pensiones, salud ni seguridad social, marginados,  desvalorizados y con una enorme y pesada deuda Pública y Privada, quedaron atrapados como en un pantano, por eso hay que salir de ahí, dejar todo atrás y construir un nuevo país.

    ¿Pero de qué tamaño es el monstruo que el gobierno debe combatir? Recordamos que la lucha de Independencia desembocó en un imperio, la Reforma en una dictadura, la Revolución en un partido de Estado y ahora el reto es mayor, veamos los intentos en América Latina, Bolivia, Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela sin bajar la guardia, la oposición es fuerte, la tarea no es fácil, porque es el todo, es la Estructura de Poder, es el Sistema Político Mexicano y es la Constitución la que hay que cambiar Como la hizo Chile esta semana, el sueño de Salvador Allende hace 47 años, y la tarea es “ o vas por todo o no vayas”;  de ese tamaño es el monstruo que el gobierno debe combatir.

    La esfera Social es la más importante y para esto lo primero es detener el incremento exponencial de la pobreza de muchos frente a la acumulación de riqueza en unos pocos, atemperar ese enorme y creciente abismo entre opulencia en contraste con la indigencia, creando políticas publicas orientadas a la igualdad y una importante es la educación para tod@s, un nuevo sistema integral y gratuito de pre-escolar a universidad y posgrado, con una nueva filosofía humanista, ecologista y feminista. Aunque AMLO dijo mil veces que ningún joven se iba a quedar fuera de la educación, siguen los exámenes de admisión para preparatoria y estudios superiores con porcentajes altísimos de rechazo, Mujica les advirtió a los uruguayos, “Tenemos tres salidas: Educación. Educación y Educación”. Es necesario, reflexionar sobre cómo fortalecer y actualizar el ámbito del conocimiento,

    Desde que terminó la Revolución Mexicana se han hecho miles de intentos para mitigar la marginación a través de la distribución de recursos por medio de subsidios en especie o con dinero en efectivo. Se han desarrollado bancos gubernamentales para tal fin, se han incorporado gobiernos estatales y municipales para que vigilen el proceso, han participado bancos privados, ejidos, ONG, cooperativas y otras organizaciones sociales e incluso religiosas y se han formado brigadas para llevar los recursos a las comunidades más necesitadas, pero hasta el momento todos los esfuerzos han sido insuficientes, como bien lo entendió José Vasconcelos: “No es regalarle el pescado, sino enseñarlos a pescar”, sabía que los mexicanos somos trabajadores y que mucha de la tarea del estado era también promover el empleo. Para ello se crea la Secretaria del Trabajo.

    Tenemos que construir una sociedad no violenta, con un sistema de ciudades y poblados seguros, seguridad social y publica, cambiar nuestro sistema para ser incluyentes y dar voz y voto a todos y todas, lo que hace necesario caminar “Del Federalismo a la Federalización” como decía Arnaldo Córdova El único camino hacia un proyecto democrático será a través de una transformación radical de las estructuras locales a nivel político y económico, a partir de un municipalismo confederado que transforme y democratice el gobierno local sobre la base de las asambleas populares, una confederación de municipios que se fortalecerá en tensión y en conflicto con el Estado nacional, nuestro Plan Nacional debe de partir de lo local a lo nacional, solo así será incluyente y asegura el desarrollo, y no como se ha hecho, de lo nacional a lo estatal, sin bajar a lo municipal, cercano a la gente, a los problemas para atender las exigencias indispensables que una persona requiere para una vida digna; esto es, garantizar el derecho a casa, vestido, sustento, salud, educación, recreación, seguridad. Albert Einstein asentó que no es posible solucionar los problemas con el mismo tipo de pensamiento con que fueron creados

    Imposible desarrollarlo en un sexenio, pero se puede iniciar, a esto se le llama “Políticas de Estado”, son las políticas a largo plazo, ¿Qué tan largo? Pregunta un desconfiado, a dos sexenios, siempre y cuando este logre sentar las bases para la transición, “Reformado el Todo” como lo planteamos al principio y para esto AMLO lo entiende y lo está induciendo, pero sin el acompañamiento de su partido quien desde el arribo al poder perdió el rumbo y se empodero con sus liderazgos y tribus del poder público, como que había que repartir el botín, distanciándose de los movimientos sociales de que provienen.

    Ni siquiera pudieron lograr el cambio de sus dirigentes de forma democrática, menos transparente, no entienden que los ciudadanos estamos cansados de las trampas políticas y la encuesta impidió saber a qué dirigentes hubiera elegido el partido. Es grave, pero no tanto. Y es que, aunque los cargos cuentan, la batalla por Morena y la 4T se debe librar en la militancia, la discusión política y el activismo social. La unidad se puede pactar arriba, pero entiéndanlo… se construye abajo.  Es una democracia de me gusta/no me gusta contra la que queremos: me representa...se les termina el tiempo.

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