Inicio del Proceso Electoral 2021 y los sin partido




  • Ya inicia formalmente el proceso electoral que culminará con la jornada electoral del 6 de junio de 2021. Son las elecciones más complejas en la historia de México, porque habrá procesos en las 32 entidades federativas, se renovará la Cámara de ­Diputados federal y se elegirán 15 gubernaturas. Se disputarán alrededor de 21 mil cargos en el país.

    Somos 95 millones los ciudadanos inscritos en la lista nominal que podremos votar y, esperamos, que por lo menos el 60 por ciento emita su voto. El INE instalará 164 mil 500 casillas, contratará a 49 mil trabajadores y tendremos cerca de medio millón de funcionarios de casilla. Para fungir como funcionarios de casillas, se insaculará a un millón 480 mil 950 ciudadanos y se contratará a más de 40 mil personas para la capacitación de los primeros.

    De manera especial destaca que más de cinco millones de jóvenes votarán en estas elecciones concurrentes por primera vez: un millón 512 mil que hoy tienen 18 años, 2 millones 164 mil que tienen 19 y quienes cumplirán la mayoría de edad, entre marzo pasado –último corte del INE– y el 10 de febrero de 2021, fecha límite para inscribirse y renovar la credencial de elector.

    Los estados donde se renovarán gubernaturas, diputaciones locales y ayuntamientos son: Baja California; Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. Actualmente. El PRI encabeza ocho de las 15 gubernaturas que estarán en disputa; el PAN, cuatro; Morena, una; PRD, una, y una independiente.

    Las entidades federativas en las que se elegirán congresos y alcaldías son: Ciudad de México, Chiapas, estado de México, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Oaxaca, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán. En los estados donde se renovarán únicamente los ayuntamientos son: Quintana Roo y Tamaulipas, mientras en Aguascalientes y Durango sólo se elegirán los congresos locales.

    Los Partidos

    Al PAN le asignaron 943 millones de pesos. Considerado el principal partido de oposición, Acción Nacional reportó en febrero pasado, previo a la pandemia de Covid19, un padrón de 234 mil 450 afiliados, esto es, apenas 500 miembros más de los necesarios para mantener el registro ante el INE. Morena, con 278 mil 332 militantes, tiene un financiamiento de mil 710 millones de pesos, aunque cabe señalar que renunció a 50 por ciento de la suma, de manera que a lo largo del año recibirá menos que el blanquiazul. El PT reportó 249 mil 384 afiliados, y sus prerrogativas ascienden a 384 millones. El PVEM, con 460 mil 554 afiliados, tiene un financiamiento público de 418 millones. Con un padrón de 229 mil 474, MC recibirá 403 millones de pesos, según información del INE. El PRI, cuya militancia es una de las más grandes al llegar a un millón 587 mil 242, tendrá prerrogativas por 888 millones de pesos. https://www.jornada.com.mx/2020/08/16/politica/008n1pol

    Recordemos que somos 95 millones los ciudadanos inscritos en la lista nominal que podremos votar, pero los partidos políticos solo tienen poco más de 3 millones de afiliados entre todos, ojalá lo recuerden. 92 millones somos los sin partido, más del 90% de los mexicanos, solo somos simpatizantes de algunos de ellos o voto cambiante.  Cada sufragio costó 309.80 pesos en 2018 (Periódico La Jornada Martes 25 de febrero de 2020, p. 12).

    Mientras tanto, los partidos siguen inmersos en sus crisis, MORENA sigue amotinada y en una guerra interna por el poder y el control del partido, el PRI, aplastado por la carga de la corrupción pasada, no logra encontrar un camino que lo reivindique. El PAN inmerso en la sombra de la corrupción abolla la principal marca de la casa, con la que presumieron mucho tiempo ante los electores: somos gente honesta, y el resto de los partidos (rémoras buscan desesperados las alianzas para sobrevivir o compartir el poder y seguir viviendo del presupuesto), parece un baile de cambios de pareja.

    ¿Y la Ciudadanía? Los partidos políticos que la abanderan han hecho dispendio de su uso demagógico, pero en la mayoría de los casos no han sido capaces siquiera de apelar a métodos democráticos en su vida interna. ¿Cuáles son ellos? En primer lugar, tomar sus decisiones fundamentales en el seno de una asamblea con capacidad de voz y voto. Y, en seguida, debatir todos los problemas internos, empezando por sus propios principios, la manera en que el partido trabaja para hacerlos practicables, la elección de sus dirigencias y, por supuesto, abordar el debate de los grandes problemas de su entorno inmediato, los nacionales y los de orden internacional. Para ello, no hay sino fomentar el estudio de los documentos que debe discutir cada uno de los colectivos en que se halle estructurado el partido ante su realidad.

    La vida entre los partidos que aspiran al poder se ha convertido en un tianguis donde lo que menos cuenta es la voluntad del votante. Con mucho dinero, libertad y hasta ahora impunidad, la militancia cupular de los partidos ha hecho y deshecho a su antojo, y el electorado ha cobrado con su ausencia –no hay otra forma de protesta efectiva– de los padrones partidistas la afrenta en su contra.

    El mayor desafío que se enfrentará en 2021 tiene que ver con el actual contexto: los problemas estructurales de una oceánica pobreza y desigualdad, la inseguridad sin freno, la intolerancia a la crítica y el descontento de la sociedad con los partidos y la clase política y por los efectos que en términos sociales y económicos trajo consigo la pandemia, sigue el suspenso, falta al menos por buen inicio una agenda social integral, feminista, la cual será difícil porque el debate público está muy  
    polarizado. Abundan las descalificaciones, por todas partes encendidas adjetivaciones suplantan las exposiciones informadas, pululan en uno y otro lado epítetos ofensivos y degradantes. El intercambio de ideas, la discusión y el análisis de planteamientos políticos enriquecen la construcción de ciudadanía que no la escuchan, no la forman y menos la incluyen.

    No sé qué podemos hacer los ciudadanos normales, los no contagiados de odio, los que quisiéramos ver la vida política regida por los mismos principios de pragmatismo y concordia por los que casi todo el mundo se guía en la vida diaria.  Si no hacemos algo más, esta gente va a hundirnos a todos. La situación que prevalece en las sociedades, todas ellas, favorecen en cambio las distopías que se formulan desde distintas perspectivas y hacen consensos, pero también avanzan a Democracias deliberativas que, además, participan de un cuestionamiento permanente del ejercicio del poder, a construir nuevas realidades.

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