UMBRAL PÚBLICO. EN LA ENCRUCIJADA DEL DESARROLLO: POBREZA Y HAMBRE




  • El desafío para las actuales administraciones públicas, la federal, las de los estados y municipios, es enorme, quizá podrían pasar a los anales de la historia como los gobiernos en los cuales se presente un decrecimiento económico, sin parangón, y posiblemente, con mucho, la mayor cifra de personas en situación de pobreza.
    Es que derivado de los efectos de la contingencia sanitaria, son tan drásticos los desplomes de los indicadores económicos y sociales, contenidos en las estimaciones y pronósticos derivados de los análisis realizados por organismos nacionales e internacionales, instituciones financieras, académicos y especialistas, se nos muestra un futuro matizado por la regresión e incertidumbre.
    En México durante el presente año de 2020, la contingencia sanitaria internacional provocada por la enfermedad COVID-19, puede revertir los avances en el desarrollo económico y social de la última década y comprometer, por varios años, la capacidad de recuperación económica de los hogares y las unidades económicas.
    Si de por sí, no estábamos, hasta antes de la pandemia, muy bien que digamos, como a veces se dice coloquialmente hablando, ejemplo que nos describe esa realidad, de casi las tres últimas décadas, proviene de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), que en su informe ¿Cómo va la vida? 2020 de la OCDE, expresa que a 26 años de la incorporación de nuestro país a esta organización (1994), los indicadores sobre empleo, ingresos promedio, salud, educación; muestran avances marginales; también señala que las principales problemáticas que se encuentran, son: la persistencia de la pobreza, el aumento de la inseguridad, efectos climáticos negativos y el desarrollo marginal de la educación. México, además de presentar menores avances en términos de desarrollo y calidad de vida en la población, también presenta niveles importantes de desigualdad.
    De los diversos datos económicos, indicativos, de cómo estamos en estos días, abordamos dos recientes, primeramente, uno que nos proporciona, el INEGI informa que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) mostró una disminución de (-)2.6% en términos reales en el quinto mes del presente año respecto al mes previo, con cifras desestacionalizadas. Pero, en términos anuales, el IGAE registró una reducción real de (-)21.6% en el mes de mayo de este año, variación % real respecto a igual mes de 2019; por grandes grupos de actividades, las secundarias retrocedieron (-)29.7% y las terciarias lo hicieron en (-)19.1%; con relación a igual mes de 2019.
    Por otra parte, con cifras del IMSS, la pérdida de empleos, como efecto de la contingencia sanitaria es la siguiente:

    · Marzo: 130 mil 593
    · Abril: 555 mil 247
    · Mayo: 344 mil 526
    · Junio: 83 mil 311
    Lo anterior nos resulta un total de 1,113,677 empleos perdidos.
    Datos estadísticos como los anteriores, antes y durante la pandemia, hacen posible configurar por los organismos especializados un futuro inmediato, no muy promisorio.
    En ese sentido, el CONEVAL, estima que los efectos potenciales que la actual coyuntura sanitaria podría generar en los niveles de pobreza por ingresos y en la pobreza laboral. La pobreza por ingresos se podría incrementar entre 7.2 y 7.9 puntos porcentuales, teniendo un incremento de la pobreza extrema por ingresos entre 6.1 y 10.7 millones de personas para este año de 2020, mientras que para la pobreza laboral se estima un aumento de 37.3% a 45.8% en los primeros dos trimestres del 2020.
    De esa manera contundente y con cifras que avizoran una situación actual y futura muy difícil, el CONEVAL, describe la magnitud de los efectos en la población mexicana de esta pandemia, que, si los vemos con detenimiento, como el caso del incremento de la pobreza extrema por ingresos, entre 6.1 y 10.7 millones de personas, verdaderamente son de un impacto enorme en la población en general, pero sobre todo en los grupos más vulnerables.
    El CONEVAL, también señala que nuestro país enfrenta esta crisis de manera adversa ya que una parte importante de la población cuenta con factores de riesgo que agravan su vulnerabilidad, como es el caso de una alta prevalencia de diabetes y enfermedades cardiovasculares, la precariedad laboral, problemas de acceso al agua y de hacinamiento, que los sitúan en situación de desventaja y propensión a ser afectados y brechas de desigualdad en el acceso a la salud, la educación y la alimentación.
    Por su parte, la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL) ajustó su pronóstico del comportamiento de la economía mexicana en 2020, de un -6.5% a un -9.0% y estima que la pobreza se incrementará de 41.9 millones a 49.5 millones, es decir, 7.6 millones de personas.
    El desafío para los gobiernos federal y locales, implica mucha mayor eficiencia, eficacia y honradez en la implementación del gasto público. 
    pravilacota11@gmail.com,
    @PR_Avila
    Economista (UNISON), Maestría en Administración Pública (UACH) y Profesor de Asignaturas en la Facultad de Economía Internacional de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

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