AXIAL.




  • “¡Triste época es la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.
    Albert Einstein.

    Decía Octavio Paz, en su libro POSDATA, que 1968 fue un año axial. Usó el termino axial, tomándolo de la vieja escuela de la astrología. Un axial es un eje, que es el referente a un centro de masa. Astrológicamente, es el cruce de dos tendencias o caminos. Bueno, yo creo que el 2020 es también (como 1968) un año axial. Es un punto de un antes y un después referencial. Pero, en otros términos, yo definiría al año de 2020 como un año eclíptico, una noche en medio del día.

    Jamás habíamos tenido dos fenómenos entrecruzados de alcance global profundo, El virus del COVID 19 y el virus de la crisis de deuda soberana. Pero ni duda cabe, que el virus covid, está arrastrando a lo más profundo al virus de la deuda, producto de una economía mundial profundamente enferma por la pandemia de la especulación financiera en la economía casino que hoy nos está matando por estar en fase terminal. La verdad, no sé qué es peor, si el COVID o la mega especulación financiera.

    No soy médico, ni pretendo dar una opinión, sobre el virus COVID y sus consecuencias y secuelas. Eso es materia de los médicos. Pero de lo que sí puedo opinar es de la pandemia económica financiera en fase terminal que hoy nos afecta profundamente. Desde hace más de un año, quizá tres, he estado machaque y machaque con el mismo asunto. Y no he hablado por hablar. Estudié Sociología en la UABC y mi postgrado lo hice en una universidad privada en Finanzas. Soy un ave raris de la sociología. Y yo solo, me matricule en mi doctorado autodidacta. Me defino como Sociólogo, especializado y con Doctorado en EGOLOGIA SOCIAL. Tengo un título único que me he dado yo mismo, producto de mis propios estudios e investigaciones. No conozco hasta el día de hoy otro EGOLOGO SOCIAL. Afortunada o desafortunadamente, creo que soy el único. Lo he sostenido y lo sigo sosteniendo (esa es mi tesis doctoral central) EL MAYOR VENENO QUE CONTAMINA A LA SOCIEDAD ACTUAL A NIVEL MUNDIAL ES EL EGO COLECTIVO. Por algo, de manera, absolutamente correcta, Freud nos clasifico como una sociedad egocentrista, y nos definió como una sociedad NARCISISTA, y nos dijo, en todos los tonos y colores, que la ansiedad era la raíz de todos nuestros males psíquicos (desde los leves hasta los graves), pero todo era producto, del tipo de sociedad a la que pertenecíamos y su cultura. Karl Jung, fue más lejos y descubrió nuestra raíz común (no solo entre los seres humanos, sino incluso, nuestra conexión trascendente con el universo, como un todo, aspecto, que tampoco hemos sabido comprender por nuestra miopía egocentrista) el inconsciente colectivo. Cuando hice mi tesis doctoral, elaboré las leyes del inconsciente colectivo, y para mi asombro personal, hoy, muchas de ellas son paralelas a las leyes del mundo cuántico. Una locura, si así es. Alguien dirá que solo a un loco se le ocurren semejantes ideas. Si, efectivamente, lo admito, yo soy uno de esos locos. PORQUE SOSTENGO, QUE EL METODO CIENTIFICO, ES UNA HERRAMIENTA VALIOSA, PERO LIMITADA PARA COMPRENDER TODOS LOS FENOMENOS DEL UNIVERSO Y LA REALIDAD. La realidad es una mezcla de fenómenos objetivos y subjetivos. El método científico, nos permite comprobar rigurosamente, los fenómenos objetivos y sus causas, pero olímpicamente, tira a la basura a la subjetividad, por no ser medible, evaluable, comprobable y casuística. 

    Pido una disculpa por extenderme en estos temas, pero en próximos artículos, trataré de demostrar que la raíz de nuestros males es el ego social. De hecho, no hay mayor contaminante que exista en este planeta que nos intoxique (ni los ecologistas lo ven y ni lo entienden). Es tan potente y sutil, que ni siquiera nos damos cuenta que existe, porque sencillamente, es nuestra NORMALIDAD (es como el oxígeno que respiramos). El problema, es que a nivel económico la egolatría social, se traduce, en un impulso irrefrenable, por obtener ganancias a costa de lo que sea. Nuestro autentico dios, único y verdadero, creado y engendrado por nosotros mismos, es el dinero. TODO LO HACEMOS POR DINERO Y TODO LO JUSTIFICAMOS POR EL DINERO. Esa es la raíz de la mega especulación financiera (así como del narcotráfico, la venta de armas, la trata de blancas, etc), alma y esencia de la economía casino que hoy vivimos. Alguien pensara que simplemente estoy hablando de la esencia del capitalismo. Si así es. El Capitalismo especulativo financiero, es el alma del sistema económico actual. Pero para decepción de muchos de mis buenos amigos marxistas (entre los que me cuento) siento decirles, que la noción especulativa es una etapa, que, aunque se eliminara, no por ello desaparecería la cultura ególatra colectiva. El capitalismo es una expresión del egocentrismo social, pero, aunque desaparezca algún día, si no somos capaces de destruir la raíz egocentrista, seguirá corroyendo nuestras entrañas como colectivo. Hoy es el dinero, mañana será la dominación y el poder, por otros medios.

    He escuchado atentamente, muchas reflexiones (a través de las redes sociales) de mucha gente que está encerrada en sus casas por motivo de la cuarentena. Algunos opinan que es momento de replantearnos las cosas (los más optimistas) y otros que opinan que estamos a la puerta del apocalipsis (los más pesimistas). 

    En lo personal, me identifico con los primeros, en lo profesional, me identifico con los segundos. En lo personal me inclino porque hagamos una profunda reflexión colectiva, porque es obvio, que no podemos seguir por el mismo rumbo que vamos. Y quiero dar mi opinión personal, sobre esa nueva orientación. En estos momentos, todas las religiones se encuentran en una grave crisis de credibilidad, debido a una serie de abusos (no quiero entrar en detalles, porque son de sobra conocidos). Pero a mí en lo personal (que no soy una persona religiosa) creo que esta situación nos ha pasado una factura. Por desgracia, la crisis religiosa ha puesto a nivel social, en crisis a la espiritualidad. Podemos prescindir de la religiosidad, pero de lo que no podemos prescindir es de la espiritualidad. Desafortunadamente, en el mundo de cultura occidental (ególatra hasta la médula) pensamos que la espiritualidad solo existe en el ámbito de la religiosidad. Y por desgracia es un enfoque equivocado por limitado. Si queremos superar esta etapa con nuevas fortalezas, tenemos que generar una nueva espiritualidad NO RELIGIOSA. Ese es uno de los mayores retos. 
    Tenemos que generar una espiritualidad laica, basados en los valores que nos mostraron nuestros ancestros y que hemos dejado de lado y al olvido. Pongo un ejemplo. Los Jesuitas, fueron los que evangelizaron a los indios de toda la península de Baja California. Lo hicieron construyendo una serie de misiones (hoy solo quedan muy pocas en pie). En el caso de Los Cabos, las misiones, casi fueron un total fracaso, porque los Pericúes, siempre estuvieron en rebelión contra los misioneros y los españoles. No aceptaron convertirse en esclavos, y no aceptaron la religión católica cristiana, por ser cruel. Cuando los misioneros mostraron las imágenes del cristo crucificado y ensangrentado, les pareció una monstruosidad inaceptable. ¿Cómo era posible que, para adorar un dios, era necesario matarlo? Los Pericúes amaban a sus dioses venerándolos, no destruyéndolos. Ellos no eran salvajes, el salvajismo lo representaban los españoles. 
    Hace poco veía en la TV un documental, sobre la tribu indígena del norte de Vancouver en el Pacífico Canadiense. A los muertos los veneraban junto a sus dioses tótem. Los tótems los construían con troncos de grandes árboles, que los ahuecaban. Sobre su superficie, tallaban las imágenes de las aves dioses, de las ballenas dioses, etc. Y cuando alguien moría, lo depositaban en el interior del tótem. Veneraban a un mismo tiempo a sus dioses y a sus muertos y lo hacían, quemando algunos leños del mismo tipo de árboles de los que estaban hechos los tótem. El fuego, representa el proceso de renovación y regeneración. Ahí comprendí, que la espiritualidad de las tribus norteamericanas, no era religiosa. Nosotros creemos que el dios de los aborígenes americanos, es el mismo concepto de la forma en que entendemos a dios en nuestra cultura. Nada que ver. En nuestra cultura, tenemos un dios todo poderoso, que todo lo puede, dueño de la tierra y de los cielos, un dios que lo abarca y comprende todo. Entre los aborígenes americanos, su concepto de dios, no tiene nada que ver con el nuestro. El dios occidental, nos da permiso de ser los dueños de todo y apropiarnos de todo. La base de nuestra religiosidad es nuestro egocentrismo, ya que dios nos hizo a su imagen y semejanza (y por eso nos creemos dioses todos poderosos en lo económico). Por eso los aborígenes americanos veían con incredulidad la crueldad y la avaricia del hombre blanco. Los blancos no se apropiaban de todo, NUNCA HABIA NADA QUE FUERA SUFICIENTE PARA SATISFACER SU APETITO. Si se apropiaban de un lago y sus peces, aspiraban a apropiarse de TODOS LOS LAGOS. Si se apropiaban de un bosque gigantesco, no era suficiente, aspiraban a ser los dueños de todos los bosques. En cambio, los aborígenes americanos, antes de matar un animal para comer, pedían permiso a la naturaleza. Ellos no eran los dueños de la naturaleza. La naturaleza era la dueña de ellos. Toda la naturaleza tenía espíritu, la naturaleza era un ser viviente y sintiente. Para nosotros la naturaleza es un objeto, una cosa que podemos dominar, comprar y vender a nuestro antojo. Por eso nos hemos cargado al planeta entero y lo seguimos destruyendo. Si queremos un verdadero cambio, profundo, como dije, requerimos de una nueva espiritualidad no religiosa. No cambiemos unos dioses por otros. Eso no sirve de nada. Requerimos de una nueva cultura, de una espiritualidad no egocentrista. Requerimos de una espiritualidad humanista, no un nuevo fanatismo divino. Por eso la denomino como una espiritualidad laica. Basado en el respeto a la naturaleza, los animales, las plantas, pero, sobre todo, de absoluto respeto hacia todos los seres humanos y su dignificación. Y no podemos generar un nuevo tipo de economía, sin un nuevo tipo de cultura y de espiritualidad.

    Como el fin de este artículo es la reflexión, los invito a leer el mensaje del Jefe Seattle al Presidente de Estados Unidos, Franklin Pierce. Créanme vale la pena, para comprender muchas cosas. Link: https://es.wikisource.org/wiki/Mensaje_del_gran_jefe_Seattle,_de_la_tribu_dewamish,_al_presidente_de_los_Estados_Unidos,_Franklin_Pierce
     
    Jorge Peón. 15 de Abril de 2020.


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