UMBRAL PÚBLICO.PROGRAMA DE CONTINGENCIA ECONÓMICA





  • Aunada a la pandemia del virus Covid-19, surge otra eventualidad, la crisis petrolera- financiera, con efectos económicos perniciosos y de gran magnitud, y que, de manera conjunta, amenazan las de por si precarias finanzas públicas federales, así como, las correspondientes a las entidades federativas y sin posibilidad a que escapen a sus efectos los entes del sector privado, donde las repercusiones manifiestas   precisamente en el día de aniversario de la expropiación petrolera, son: que el precio de la mezcla mexicana de desplomó hasta 18.78 dólares el barril de crudo, el más bajo en los últimos veinte años y sigue en descenso hasta 15.35 dólares; en sentido inverso, la cotización del dólar ascendió a 23.93 pesos, alcanzando posteriormente  los 25 pesos, quizá lo más alto en el pasado reciente.

    En un vistazo al panorama mundial del petróleo observamos lo siguiente: el precio del crudo Brent cayó en más del diez por ciento, el West Texas sufrió una baja de más del 20 por ciento, en donde el aspecto negativo para México, radica en que la ley de Ingresos de la Federación y el Presupuesto de Egresos, están estructurados sobre la base de un precio promedio de 49 dólares, una disminución significativa, de poco más del 38 por ciento; lo que se traduce en principio en un desequilibrio, que si fue previsto pudiera ser que sea cubierto parcialmente con un seguro de cobertura parcial petrolera, pero desequilibrio al fin, por su parcialidad y su costo. En este aspecto, la Ley de Ingresos de la federación, en el rubro Ingresos por Ventas de Bienes y Prestación de Servicios de Empresas Productivas del Estado, se establece de Petróleos mexicanos, la cantidad de 574,535.0 millones de pesos.

    En cuanto a tema financiero, como parte de las consecuencias de la pandemia en el turismo, que es en el sector terciario uno de los mayores aportantes de ingresos de divisas al país se espera una baja muy sensible; por su parte, en la industria automotriz, otro de los rubros más dinámicos de nuestro comercio internacional, se anuncia la posibilidad de paros técnicos en al menos cinco empresas armadoras, también, en la industria maquiladora. Por tanto, se podría reducir el flujo de inversión extranjera directa. cuyos efectos en el empleo y en el mercado interno de nuestro país puede tener resultados muy desfavorables.

    La economía mundial en su conjunto, en el ejercicio de 2018, solo creció 2.974 por ciento, es decir, se sitúa en un proceso de desaceleración, que permea a todos o a casi todos los países y en 2019 se estima un porcentaje similar de moderado. A nivel nacional, los datos del INEGI, correspondientes a la estimación oportuna, con cifras desestacionalizadas, nos muestra el siguiente comportamiento trimestral del PIB nacional para 2019: primer trimestre: 0.0 por ciento; segundo trimestre: 0.1%; tercer trimestre: -0.2% y cuarto trimestre -0.3 por ciento (variación porcentual respecto a igual trimestre del año anterior), Según algunas instancias calificadoras, consultorías y bancos, advierten que seguiría a la baja la tendencia del crecimiento en México, Goldman Sachs avizora una contracción de 1.6 por ciento.

    Teniendo en cuenta todo lo anterior, se hace necesario que la administración pública federal implemente un programa nacional con medidas contra cíclicas que atemperen la situación económica y social prevaleciente, contemplando entre otras medidas: la apertura a la inversión público – privada en el sector energético, petróleo y electricidad, darle alternativas factibles, como incentivos fiscales, a las solicitudes de desfasar las declaraciones anuales de personas físicas y morales, apoyos a las MIPYMES e implementar acciones estratégicas de emergencia sanitaria. En conclusión: instrumentar un programa de contingencia económica, el escenario lo amerita.

    Mtro. Profesor y Economista Sonorense Pedro Rafael Ávila Cota 


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