UN DIA SIN MUJERES




  • El tema de las Mujeres es el último escalón de la agenda pendiente para el presente Siglo XXI y no quiero recurrir a la historia porque está ya muy documentado, dejemos a Sor Juana Inés de la Cruz en paz, se trata del presente de cómo vivimos una cultura de la violencia y cuando digo cultura me refiero al “Todo”, hasta en la Iglesia hay violencia sexual, se trata de que la Sociología debe de abordar este tema tan interesante para buscar respuestas y opciones a esta realidad para cambiarla a una sociedad más pacifica e instaurar un verdadero Estado de Derecho y Buen Gobierno, porque lo que percibimos es que, como se afirma, lo “Primero que desapareció en el país fue la Justicia y con ella el paso a la violencia: hoy se registran en nuestro país 61 mil 637 personas desaparecidas y 3 mil 631 fosas clandestinas. Del total, 11 mil 72 son niñas, niños y adolescentes; y 25.7 por ciento son mujeres. Además, 53 por ciento son jóvenes entre 15 y 34 años.

    El 97 por ciento del total de personas desaparecidas corresponde a los pasados 12 años –periodo 2006 a 2019–, mientras que 1.46 por ciento corresponde a las desapariciones forzadas en el periodo de la guerra sucia ocurrida en las décadas de los 60 y 70, poco ha cambiado la situación desde el inicio del presente gobierno, pues desde diciembre de 2018 a la fecha, se tiene registro de 5 mil 184 personas desaparecidas y 873 fosas clandestinas en las que se han encontrado mil 124 cuerpos, de los que sólo 395 han sido identificados y 243 entregados a familiares.

    Las batallas de Vicente Fox, de Felipe Calderón y hasta el acartonamiento de Peña Nieto tuvieron en términos conceptuales la misma esencia: una visión de inspiración militar, formulada por Sedena no una inspiración cultural que es lo que hay que cambiar basada en la educación en sentido amplio, integral e incluyente, centrada en valores de Respeto, Igualdad, Equidad, Responsabilidad, Solidaridad y demás que tengan que ver con la esfera social, económica, política y cultural, una educación para la paz. Hay que ir a la parte estructural que determina esos extremos irreparables como son los crímenes.

    Más allá del machismo que se reproduce en los hogares, medios de comunicación y en el ámbito público, todo lo cual tiene que modificarse para construir una cultura de equidad e igualdad, porque ahora nos están diciendo que el trabajo de las mujeres vale menos, si nos dicen que la mujer no es dueña de su cuerpo porque éste pertenece al Estado o a las iglesias o a sus familiares, y si nos dice el lenguaje cotidiano que lo masculino abarca lo femenino invisibilizándolo, seguiremos reproduciendo la desigualdad en que se basa gran parte de la violencia por parte de quienes se sienten superiores.

    Norma Lucía Piña Hernández, ministra de la Suprema Corte de Justicia argumenta: “hemos sido asesinadas en la hoguera, en la horca, en el cadalso, dentro de nuestros hogares, en la plaza pública, en nuestras escuelas, en sembradíos, en parques, en hospitales, en nuestros propios centros laborales, en el trasporte público, en lugares de esparcimiento. Nos aniquilan tanto en tiempo de guerra como de paz. También hizo notar que las feministas habrán de identificar dónde están los aliados y compañeros y dónde hay personas oportunistas.

    Llego el momento en que tenemos que escucharlas porque es un reclamo mundial donde ahora la misma ONU está convocando en todo el mundo  (no el PAN o MORENA) a una manifestación en contra de los feminicidios, la cual se realizará el próximo 8 de marzo que es el Día Internacional de la Mujer, según declaratoria de la Organización de las Naciones Unidas. Diversas organizaciones, activistas dispuestas a aceptar ese llamamiento y manifestarse activamente, a la vez que, en el caso mexicano, se organiza una especie de paro nacional femenino para el día siguiente, 9 de marzo, con la intención de mostrar al país entero lo que sucedería en ausencia de la participación del segmento femenino: Un día sin Mujeres

    El desbordamiento del enojo de mujeres ha generado iniciativas de reformas legales en un abanico que incluye mayores penalizaciones (Acción Nacional trata de ganar presencia impulsando pena de muerte; al oportunismo se ha sumado Manuel Velasco, coordinador de senadores del partido Verde) y el asentimiento presidencial para crear fiscalías especializadas en feminicidios, el PRI por su lado solo propone la castración del violador, “El despertar Femenino” ya no será manipulable por los partidos, ni por MORENA y lo saben. El presidente López Obrador ha ido moviendo lentamente su posicionamiento sobre el tema, desde el enojo que le produjeron señalamientos directos de la activista Frida Guerrera (mujer de izquierda que ha apoyado a López Obrador en distintos momentos) pasando por el fraseo insustancial al pedir a manifestantes indignadas que no pinten las puertas de Palacio Nacional, “los delincuentes también tienen derechos”, ¿y las Mujeres?, tiene que rectificar como todos nosotros y reconocerlas.

    Vimos el caso de la niña Fátima Cecilia que puede tener un curso de resolución judicial en términos que hasta ahora parecen aceptables, pero se necesitan políticas públicas eficaces, concertadas y medibles que vayan disminuyendo los altísimos niveles de violencia criminal contra las mujeres mexicanas. La violencia que sufren las mujeres en todos los entornos y en casi todas las circunstancias no necesitaba de esos casos particulares como detonantes de protestas radicales, el no dejarlas decidir sobre su cuerpo, otro tema implícito en la agenda que refiere al derecho de decidir sobre su cuerpo: el Instituto Guttmacher estima que en México hay entre 725 mil y un millón de abortos al año. En la capital del país se han realizado poco más de 200 mil en 12 años

    También será importante que un movimiento de esta trascendencia se mantenga alejado de partidismos y del oportunismo desesperado de políticos deseosos de aprovechar la ola feminista con fines electorales, es un asunto estructural, por lo que resulta impostergable restablecer la articulación entre los movimientos de las mujeres y la transformación nacional en curso y aceptar como ya se propuso como “una verdad ineludible: la Cuarta Transformación será feminista o no será”, apoyemos esta causa social.

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