AL FILO DE LA NAVAJA. ¿QUE GOBIERNO PUEDE HOY ABATIR AL NARCO Y LA VIOLENCIA CRIMINAL?




  • Mucho se ha hablado de que la gestión de AMLO lleva ya un año sin abatir las estadísticas de homicidios violentos, al contrario, el año 2019 batió todos los récords de criminalidad, lo que, sumado a los yerros y fallas como el operativo para detener a Ovidio Guzmán y que el proyecto de Guardia Nacional aún no ha cuajado, ha dado lugar a arreciar las críticas de la oposición contra el gobierno federal. 
    Fuera de toda identidad partidista e ideológica y con honestidad intelectual, sin duda, quien marcó la pauta en los yerros del combate a la criminalidad, que ahora es prácticamente imposible de frenar en el corto y mediano plazo, es la “Guerra al Narco” de Felipe Calderón. Veamos: 
    1. Durante las administraciones del PRI y del PAN y a pesar de su espectacularidad y militarización, poco o nada se trabajó en combatir verdaderamente a la delincuencia organizada, el tráfico de armas y el lavado de dinero, a pesar de que México es Estado Parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional (Convención de Palermo), que permite la coordinación de acciones en el plano internacional;
    2. Del sexenio de Salinas para acá, agudizándose en las administraciones de Fox, Calderón y Peña Nieto, la corrupción ha crecido al amparo del poder de tal manera que los cárteles comenzaron a colocar a funcionarios en los gobiernos municipales, estatales y federales (con fuertes indicios de llegar hasta la Presidencia), incluso, infiltrándose en los cuerpos policíacos, tanto preventivos como en los encargados de la investigación de los delitos, llegando hasta el Poder Judicial, como fue la designación de Eduardo Medina Mora como Ministro de la SCJN. No en vano algunas campañas, de manera abierta o encubierta, son financiadas por la delincuencia organizada; 
    3. Lo anterior explica, en parte, la cantidad de candidatos locales, presidentes municipales, síndicos y regidores muertos en los procesos electorales o durante su gestión, ya que se trata de colocar en puestos clave y estratégicos de gobierno, sea por su ubicación geográfica o su posición política, a cientos de funcionarios para que cumplan la encomienda bajo amenaza o presión criminal, a costa de su vida y la de sus familiares, de ser cómplices o parte de la trama, alimentando la impunidad y corrompiendo la función pública;
    4. La delincuencia organizada ha tomado el control de poblaciones, territorios y movimientos sociales disidentes, haciéndose de una base social al distribuir bienes y realizar obras de beneficio a la población; cooptan y secuestran niños y adolescentes para convertirlos en sicarios. Por ello, a pesar de la crueldad y de homicidios sanguinarias, desapariciones y torturas, fuimos testigos de manifestaciones de apoyo al Chapo Guzmán en Culiacán tras su detención;
    5. La administración de Calderón militarizó la seguridad pública en el marco de la Iniciativa Mérida, dinero y pertrechos militares estadounidenses para las Fuerzas Armadas de México como mecanismo de intervención y de control de la política antidrogas y de seguridad de México bajo el interés de la Seguridad Nacional de los EUA, sin que éstos se propongan reducir el consumo de droga entre su población y el tráfico de armas hacia México;
    6. La detención y proceso de García Luna en los EUA abierió la caja de pandora al descubrir sólo la punta de la trama y la red de corrupción que aún gira en torno a este personaje clave del crimen organizado, protegido por cinco presidentes, entendiendo entonces por qué no han sido detenidos aún personajes como el Mayo Zambada;
    7. Poca gente se percata de que los grandes cárteles de la droga han tejido con el tiempo sus redes económicas y financieras para convertirse ya en corporaciones internacionales con empresas pantalla distribuidas por todo el mundo, cuyos capitales circulan por las venas de la banca internacional y los “paraísos fidcales” (lo cual no es nuevo) y que cotizan acciones en las Bolsas de Valores del mundo. Así, los centros financieros internacionales y la banca mundial serían los principales afectados de incautar por los Estados el dinero del crimen que alimenta sus arcas. La delincuencia organizada se ha adentrado ya en la globalización neoliberal bajo su peculiar modelo de producción y tráfico de drogas, de personas, armas, secuestros, extorsión, etc., en el que la dignidad de la persona y los derechos humanos pierden su valor esencial frente al poder económico y político. 
    Por lo anterior, la población debe entender que, a pesar de ser un tema de carácter político y económico, la solución al problema de la inseguridad y el crimen no es un asunto de “seguridad”, de partidos políticos o de gobernantes buenos, malos, eficientes, ineficientes, honestos o corruptos, sino algo más complejo que eso: es el sistema capitalista. 
    Aquellos ciudadanos, políticos, empresarios, comunicadores, activistas, líderes sociales y de opinión que de manera ligera o bajo consigna reclamen airadamente la renuncia de los gobernantes actuales por no abatir la delincuencia, de estar ellos en el poder pasarían las mismas apuraciones, porque en las circunstancias actuales y bajo los puntos arriba citados, para cualquier gobernante es en extremo complicado, bajo cualquier modelo, acabar con la corrupción, la violencia y la impunidad criminal.
    *Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste


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