LOS INFILTRADOS




  • La Política es el Arte de lo posible y en ocasiones también de lo imposible, el concepto deviene de la “Polis”, ahora el pueblo, en nuestros tiempos, vivimos en sociedades fragmentadas, plurales, heterogéneas y esto es una fortaleza, una riqueza cultural y social, no se nos produjo en serie, ni somos robots, sino seres humanos con libre albedrío, diferentes, católicos, protestantes, ateos, progresistas, reaccionarios, machistas, gay, lesbianas, buenos y malos, pero tod@s mexicanos.

    Nadie y tod@s tenemos la razón y también nos equivocamos, pero gracias a la aportación de Juan Bodino por su concepto mediador de “La Tolerancia”, concepto civilizatorio, necesario para la sociedad, para la paz, pero a veces se llega al borde de la intolerancia, pero es más complejo para el gobernar o “La gobernanza”, donde hay gobierno hay oposición y hay infiltrados, en todos los espacios sociales, léase empresas, institutos científicos, ejércitos, medios de comunicación , gobiernos, familias, y demás. Jesús Cristo lidio con uno: Judas, pero Jesús fue más listo que su infiltrado y lo utilizo para morir por el prójimo, la historia está llena de infiltrados, E. Zapata fue asesinado por un infiltrado, el General Guajardo, a Nixon con el garganta profunda, esperamos que no sea así con Ricardo Monreal y miles de infiltrados en Morena.

    Los comentarios vienen porque en el Gobierno Estatal de B.C. el Gobernador, Jaime Bonilla acusa a los infiltrados de corrupción, los infiltrados son buenos cuando exhiben las malas acciones o peligros de personas gobiernos o grupos contra lo social, pero también son malos cuando los utilizan para destruir buenos logros, lo cierto es que aquí el infiltrado es más listo que la víctima, porque logró su objetivo, denunciar actos de corrupción y lo peor es que el mismo Gobernador se queja de los infiltrados, cuando es de lo más natural la presencia de los mismos, no se pueden evitar, para eso es el Arte de la política, le están ganando los buenos, para que como reza el dicho, “no hagas cosas buenas que perezcan malas”.

    Lo más raro es ¿y el Instituto de Transparencia donde está?, y ¿las Organizaciones Civiles de Transparencia que hacen?, los ciudadanos votamos porque se superen y desaparezcan estas prácticas de corrupción y moches, por cierto seguimos siendo nota nacional por lo de la Ley Bonilla y los arraigados moches, ahora le toca al Diputado independiente Miguel Ángel Bujanda quien pidió, por medio de la subsecretaría de Enlace Legislativo, un millón de pesos para votar en favor de la restructuración de la deuda pública de Baja California y aseguró tener un bloque de otros cinco legisladores que estarían en posibilidad de hacer el mismo acuerdo, la misma escuelita de los que se fueron y aprobaron la “Ley Bonilla” , pero ¿Por qué nos enteramos por los infiltrados y no por las instituciones que deben de hacer este trabajo?, da la impresión de que para tener gobernanza hay que contratar “infiltrados” cuando en su lugar deberíamos tener gobiernos abiertos, transparentes y democráticos.

    “Trust”, confianza aconseja Fukuyama para Gobernar, vivimos en una sociedad  de la cultura de la desconfianza porque así nos han gobernado, con dobles discursos, dicen una cosa y hacen otra, prometen y no cumplen o hacían o hacen todo lo contrario a lo que dicen o prometen, por fortuna hay un despertar ciudadano, aunque no lo reconozcan, es nuestra realidad, es un despertar de niños, adolescentes, tercera edad, se escucha en grito y no el llanto de las mujeres, de los migrantes, de los indios, de los campesinos, de los periodistas, hay muchas voces y muy fuertes, más vale que no se hagan los sordos o se escondan porque pasaran de nuevo por arriba de ellos como se hizo en esta elección presidencial, no escucharon a las multitudes en todos los espacios sociales en “ya estuvo suave” y también salieron a la calle y protestaron y se manifestaron como pudieron y se hicieron escuchar, el problema es que aún no hay silencio y sigue la gritadera, no duerman en sus laureles, es hora de transformar y construir un buen gobierno y esa es su tarea, no los queremos de adorno, no simulen, háganlo.   

    La política es la guerra, el conocimiento la estrategia, táctica, creatividad y astucia deben de ir al frente en el Arte de la guerra, pero aquí no se ve, a menos que sea una sorpresa, porque la sorpresa juega un papel importante en la guerra: siempre gana, sorpréndanos Sr. Gobernador.

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