Un pasado que no se quiere ir




  • Hace apenas unas semanas muere uno de los reyes de la música moderna de México, muere con su generación, creo que la inmensa mayoría de los mexicanos lo escuchamos y tuvo y tiene muchos “fans”, me refiero a José José, vimos como el actual gobierno se acomidió a trasladarlo de Miami a México en un avión de las Fuerzas armadas de México y lo comento porque más de medio México lo canto o “tarareo” por al menos dos generaciones y da la impresión de que era su voz, su música, pero no el mensaje, más cuando decía entonando: “Ya lo pasado pasado, no me interesa”... porque seguimos cansado con el muerto del pasado que no nos deja caminar, avanzar como en su momento Zaratustra que tiene que tirar el muerto para sentirse libre y creo que es lo que nos falta, estamos en el siglo XXI y quieren vivir en la edad media, se les paso de noche el Renacimiento y la modernidad, más cuando se discute sobre los social, frente a nosotros, la semilla del odio está germinando. Ante ciertas políticas progresistas del actual gobierno federal expresadas en propuestas redistributivas, de reconocimiento a la diversidad, de asilo político, combate a la corrupción y demás, vemos como se manifiestan la xenofobia, movilizaciones reaccionarias y hasta convocatorias desesperadas a golpes de Estado y descalificación del todo, lo peor que se está manifestando como una “Ola de Retorno de la tercera ola”.

    Lo mismo pasa en Chile, lugar donde se siembra y florece la semilla del experimento Neoliberal, ahora en crisis y responde con traumas oculares severos por acción directa y deliberada de la fuerza pública chilena: impedir que la gente vea, increíble pero los policías disparando balines a los ojos de l@s manifestantes, que al momento se habla de más de 300 jóvenes que han segado, la ola se expande por los gobiernos deslegitimados pero muy peligrosos en Haití, Ecuador, Bolivia, Chile, Nicaragua y ahora Colombia. Las mismas gaseadas, palizas y balaceadas se han visto en Moscú, Londres, Teherán, y se ven en París, Gaza, Hong Kong y dondequiera que asomen la cabeza el descontento popular, la defensa territorial y la resistencia comunitaria. La represión es directriz para los gobiernos, de Standing Rock a La Paz, de Palestina a Rojava, en Siria y otros países africanos, los japoneses no se quedan atrás con la represión por el descontento popular, las manifestaciones se expanden por muchos países europeos, en París de ayer (25 de noviembre) fue de una gran manifestación contra los feminicidios y la lucha por la igualdad de género.

     Una guerra verdadera. Nos quieren ciegos, y tienen tecnología y estrategias para lograrlo, pero aflora otra rebelión ya no solo en la granja sino fuera de los corrales y se mundializa ante la falsa democracia, la desigualdad, el golpismo, la violencia contra indios, mujeres, estudiantes y trabajadores. Visto globalmente, estamos ante una guerra contra las sociedades y de repente vemos que aliados que creímos apagados: las peores expresiones de racismo, clasismo, fanatismo religioso, vandalismo de derecha, feminicidios, violencias contra mujeres, estudiantes, gays, migrantes, líderes comunitarios Reaccionan contra los amenazantes despertares de las mujeres y los indígenas en particular, los últimos en liberar, cierto que la resistencia es muy fuerte, porque está en juego el posible nacimiento de una nueva sociedad más justa e igualitaria a la que se resisten las fuerzas conservadoras, el cineasta Costa Gavras: El fascismo está volviendo de manera muy popular, nadie entiende por qué. Se ha vuelto más popular que los derechos humanos y esto es muy peligroso la modalidad robocópica para aplastar marchas se repite en todo el mundo. 

    Puesto que los gobiernos no pueden evitar que la gente vea lo que viene sucediendo, deciden nublarle los ojos con lágrimas dolorosas, o lastimarles la visión es momento de no permitirnos ceguera alguna. El urgente cambio sistémico necesita ser a fondo, o la oscuridad seguirá creciendo, la participación ciudadana es parte del alumbramiento, una sociedad participativa se mantiene despierta y como dice Carlos Noriega Félix, El Almanauta: Tenemos mucho que aprender, no de Sócrates, sino de los pajaritos del campo; de la pureza de la lluvia cayendo; del alegre retorno de los ríos a la mar; de la inocente sonrisa de un niño; de la efímera belleza del arcoíris; de una flor abriendo, del extraordinario regalo de la vida, del eterno girar de las estaciones y que todo, todo, termina… para volver a empezar.

        


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