Ejidos sin agenda





  • El campo mexicano en el olvido y una lucha que no termina, somos originarios de pueblos mágicos donde la civilización ha intentado destruir, pero en cada tiempo se escucha la frase de Bernal Díaz del Castillo:” Ágora todo está por el suelo, perdido, no hay cosa en pie”, más ha sido posible reunir fragmentos de lo destruido y poner en pie mucho de lo derrumbado, siempre nos ponemos en pie, y nos resistimos a la integración o desaparición, nuestra cultura sigue viva, que bien nos haría leer en nuestras escuelas “Esplendor del México Antiguo ”la mejor obra del México precolombino, para encontrarnos con nuestros orígenes, porque como en todo el mundo la tierra era como lo es un planeta habitable, nuestra casa, la casa de todas las personas.

    Nuestros pueblos originarios no conocían la propiedad privada, primero aparecen los reinados como delimitaciones de poder, no de la propiedad de la tierra, no se concebía que la tierra se podía vender, hasta la llegada de los Españoles que nos imponen un sistema “Feudal tardío” diría Enrique Semo, y tenemos que remontarnos hasta entonces para explicar algunas situaciones actuales como ya lo hizo José Otelo Inclán en su libro “Raíz y Razón de Zapata”, este autor era nieto de un hacendado que murió en un enfrentamiento con los zapatistas y odiaba a Zapata,  pero investigo y se regresó hasta el Imperio azteca y en los códices descubre al pueblo comunero de Anenecuilco Morelos y encuentra que estos pueblos eran tributarios del Imperio, y su lucha inicia desde allá por su liberación y al final le da la razón a Zapata, porque su lucha era ancestral y de alguna manera fue parte del surgimiento de la Revolución mexicana, una revolución agraria diría Adolfo Gilly, popular y pobre donde “La revolución es el festín de los pobres en casas de los ricos “ dice Octavio Paz, donde se contrastan los muchos México.

    De ahí surge nuestra Carta Magna en 1917, Magonista con derechos laborales y democracia y zapatista con derechos agrarios y libertad, con su máxima expresión en el Cardenismo hasta su nueva fragmentación con los gobiernos neoliberales, ladinos y traidores, vende-patrias (vendieron al mejor postor extranjero y nacional nuestro patrimonio en recursos del suelo y subsuelo) declarando que el campo no era estratégico (Salinas) y no invertiría el Gobierno en tal rubro y desde entonces el campo entro en abandono, pero con él  la lucha por la sobrevivencia con todos sus maleficios: corrupción, manipulación, invasiones, rentismo, simulación, violencia, caciquismo y demás maldades al campo.

    Se ha perdido poco a poco la legalidad y el derecho a la propiedad social de los ejidos y comunidades en el país, que aún lo conforman  más de 31,000 núcleos agrarios que requieren de una agenda para que limpie de estas lacras y amenazas que tienen en el atraso nuestro campo mexicano, y uno de sus principales enemigos es la corrupción de la mayoría de los Comisariados Ejidales y de las autoridades agrarias, y tribunales agrarios, primero limpieza arriba limpiar funcionarios agrarios corruptos y los Comisariados.

     

    Por fortuna el nuevo Presidente lo sabe y en alguna ocasión nos dijo que le interesa esta región porque es parte importante de las luchas campesinas y revolucionarias y que aquí se integran todos los mexicas como lo quiso el General Cárdenas cuando integro en orden todo el valle con el nombre de todos los Estados para hacer una república chiquita (de B.C al Yucatán)

    No se puede reconstruir el país sin la reconstrucción del campo, el tiempo es lento, pero ya llego la hora, debe de ser el cierre de una etapa, donde nuestros pueblos originarios perdieron más de 150 dialectos, pero conservamos más de 65 idiomas originarios mexicanos, conservamos la aldea, ranchos, ejidos, pequeña propiedad, comuneros y porque no una que otra hacienda, pero el México antiguo ahí está el otro y los muchos mexicas de Carlos Fuentes ahí están. A los ejidatarios y ejidatarias del Ejido “La flor del Desierto”, no caer en desanimo por unos cuantos. Un afectuoso saludo.

     

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