EL MAIZ




  • “Sembrado para comer, es el sagrado sustento del hombre que fue hecho de maíz. Sembrado por negocio, es el hambre del hombre que fue hecho de maíz.”
    Miguel Ángel Asturias (Escritor Guatemalteco. 1899-1974).

    Si uno va a cualquier tienda, en cualquier esquina, puede comprar un refresco, pongamos, por ejemplo, una Coca-Cola. Si usted piensa que está hecho de pura azúcar, y es dañino para su organismo, tiene razón, en parte……..porque el sabor dulce de ese refresco (la alta fructosa) es un derivado del maíz. Esa misma Coca-Cola, contiene edulcorantes derivados del maíz. Es decir, una simple Coca-Cola……no podría existir, sin el maíz y los derivados del maíz. Del maíz se extrae, aceite comestible, almidón, azúcares, se fermenta y se produce etanol (alcohol) que se mezcla con las gasolinas (como en Estados Unidos para los vehículos), etc. Si usted tiene oportunidad (sobre todo las señoras) abran la alacena de su casa (en la gran mayoría de las casas las señoras guardan una alacena, con productos enlatados, bolsas con frijoles, arroz, tabletas de chocolate, galletas en envoltorios de aluminio, leche en cartones sellados, y un largo etcétera). Bueno, pues al ver la alacena, usted pensaría, que muy poco de lo ahí guardado contiene maíz. Se equivoca, 60% (por lo menos) de los productos guardados en su alacena, contienen maíz o algún derivado del maíz.

    ¿Por qué tiene tanta importancia el maíz? Porque para gracia o desgracia nuestra, después de la Segunda Guerra Mundial, la industria alimentaria mundial, impulsó la dieta de los carbohidratos, como base de la dieta de los alimentos industrializados en el Primer Mundo. Los carbohidratos, son una fuente barata de energía y sus usos y combinaciones para producir alimentos, son casi infinitos. Desde una simple Coca-Cola, hasta la “miel” de “maple” que puede comer por las mañanas en sus ricos “hot cakes” (cuya harina está hecha a base de almidón de maíz, mezclados con harina de trigo), el mundo de los alimentos son un gran negocio hecho en base al grano de maíz. No es ninguna casualidad, que la principal gramínea que se siembra y se cosecha en Estados Unidos, es el maíz, porque es el producto más demandado por la industria alimentaria. No es tampoco, ninguna casualidad, que estemos GORDOS (con sobre peso) si casi todo lo que comemos contienen derivados o están hechos con carbohidratos como elemento predominante. 

    Usted, puede comer el día de hoy, carne de pollo. Es posible que haya pasado a Calexico, y haya comprado “pollo americano” marca Tyson. Siento decirle dos cosas…Primero: el pollo “americano” en gran parte está Hecho en México (si hay empresas productoras en Estados Unidos…pero ya son pocas). Tyson, es hoy por hoy, solo una marca……ya que el 80% del pollo, vendido por Tyson, es producido en nuestro país (el líder nacional en carne de pollo es Jalisco, seguido de Sinaloa y Sonora). Tyson es una marca, que envía sus fundas de plástico, con su logo comercial, para que se empaque el pollo en plantas en México, y se transporta a Estados Unidos en tráiler como producto congelado. Llega a Estados Unidos y se distribuye a las tiendas de grandes cadenas de supermercados. Es pollo mexicano, con etiqueta gringa. Segundo: Para su conocimiento, ese pollo, 90% de su alimento, es a base de maíz triturado o sus derivados, combinados con sorgo, salvado, etc. Y lo mismo sucede con la carne de puerco, pues los cerdos en las grandes granjas, los alimentan con maíz. Del maíz importado de Estados Unidos, el 100% es maíz transgénico y se supone que se utiliza en nuestro país como forraje para animales (cosa que yo no creo), dudo mucho que, por ejemplo, SABRITAS, para sus productos chatarra, utilice maíz blanco no transgénico.

    Hoy se pretende convertir a nuestro país en productor de maíz transgénico, siendo nuestro país, la cuna del maíz (Zea mays) como especie. Cuando el “Presidente” Carlos Salinas de Gortari, transformó nuestro país en una colonia neoliberal, se nos dijo (fui testigo, pues fuimos invitados a una reunión con Salinas en un auditorio, en Ciudad Constitución en 1993) que, ante el inminente TRATADO DE LIBRE COMERCIO, el campo se transformaría, y que los campesinos deberíamos entender que no podíamos competir con los gringos, produciendo granos como el Maíz, sino produciendo hortalizas y frutos, porque esa era nuestra ventaja competitiva. Resultado: el país se convirtió en importador neto de maíz de Estados Unidos y nos convertimos en exportadores de hortalizas. Si admito, que nos hemos vuelto, agroexportadores exitosos, pero a un enorme costo social (eso es lo que no se dice). 
    Ahora, las empresas extranjeras multinacionales (muy neoliberales, que se les llena la boca hablando de libre comercio y libre inversión) pretenden que México se convierta en productor de granos, sobre todo de Maíz transgénico (ENTONCES, EL PRINCIPIO NEOLIBERAL QUE NOS VENDIO SALINAS DE NO SER PRODUCTORES DE GRANOS, ¿DONDE QUEDO?, ¿PUES NO QUE NO ERAMOS COMPETITIVOS EN GRANOS?), pero ahora que las empresas gringas, quieren vender semillas y tecnología para sembrar maíz transgénico, ahora resulta, que siempre si es importante su producción y México se puede convertirse en un productor importante de granos.. Claro, porque ahora, esas compañías gringas, van a ganar millones de dólares. Ahora sí, el maíz se volvió negocio. Pero a los ambientalistas, en ese asunto de la lucha contra los transgénicos, les otorgo todo mi apoyo. Los transgénicos son un peligro para nuestra salud y para el medio ambiente, pues se pueden cruzar genéticamente con nuestro maíz criollo y desnaturalizarlo, pasando de ser maíz endémico a una simple planta nativa, y luego, cuando seamos convertidos en esclavos comerciales de las semillas transgénicas, el maíz será una planta exótica (es decir ajena a su hábitat) lo cual sería la peor de nuestras tragedias en nuestra historia. Hace días leía un artículo en, Sin Embargo, de Greenpeace México. Transcribo partes de su escrito, por su importancia:

     “Por décadas, la población mexicana ha vivido afectada por la desnutrición y el hambre. Nuestras mesas están inundadas de alimentos caros, sin valor nutricional, conocidos como “comida chatarra”, que solo nos engordan, enferman y empobrecen; engrosando los bolsillos de unas cuantas empresas agroalimentarias, respaldadas y protegidas por funcionarios públicos, a costa de la salud de nuestra población. Por el lado del campo, nuestros campesinos fueron abandonados a su suerte en aras a la promoción y puesta en marcha de políticas neoliberales, corruptas y despiadadas.
    El Día Nacional del Maíz (29 de septiembre de cada año) es una oportunidad para recordar que México es el centro de origen, de domesticación y de diversificación del maíz; que individual y colectivamente debemos emprender una cruzada nacional para su recuperación como base de nuestra cultura y tradición alimentaria junto con el sistema milpa. Sembrar nuestro propio maíz nativo constituye un acto libertario porque implica el control de nuestro modelo de producción y consumo. La soberanía alimentaria nacional se traduce en la posibilidad de producir y adquirir alimentos sanos, nutritivos y sustentables, producidos libres de agro tóxicos y otras sustancias dañinas.
    Como ciudadanos demandamos ya políticas públicas que permitan que el campo mexicano siga vivo: con disposición y accesibilidad a semillas nativas, con acceso a plaguicidas y fertilizantes biológicos, con apoyos a modelos agroproductivos ecológicos y campesinos. También es necesario prohibir, de manera definitiva, la introducción y liberación de maíz transgénico e impedir la apropiación del maíz por empresas trasnacionales. Esta es una promesa de campaña del Presidente López Obrador que buscamos traducir en legislación y presupuesto.
    Las mexicanas y mexicanos, productores y consumidores, merecemos gozar del derecho a la alimentación, a la salud, al medio ambiente sano, a la biodiversidad; que al final suma, en términos de cuentas nacionales, a enfriar y enfrentar la crisis planetaria y civilizatoria.
    “Sentimos que contaminar nuestro maíz, es herir el corazón de México”, Greenpeace quiere honrar al maestro Francisco Toledo retomando su palabra, en agradecimiento a su lucha y defensa del maíz “. (hasta aquí la cita) Mayor info: http://sinmaiznohaypais.org/
    Personalmente, me sumo al reconocimiento del pintor Oaxaqueño, Francisco Toledo y avalo lo escrito por Greenpeace México, y hago notar, el lenguaje distinto, del ambientalismo del Primer Mundo.
    CERO HAMBRE Y CERO POBREZA, SALVANDO AL MISMO TIEMPO, LA NATURALEZA. Ese debe ser nuestro lema, desde la trinchera de los países pobres.
    La Paz, B.C.S. a 12 de Octubre de 2019. (Día de los pueblos originarios de América).
    Jorge Peón. (100% Cimarrón). 
    Jpeon.aridacorp@gmail.com 


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