2 de Octubre




  • Ya se dijo todo acerca del 68, algunos dirán como el caso de los 47 normalistas desaparecidos , pero sigue el tema oportuno para el caso al conmemorar hace días el “Asalto al cuartel Madera”, primer acto importante de las acciones del grupo guerrillero “La Liga 23 de septiembre”, donde se les recuerda y provoco la renuncia de Pedro Salmerón, ex titular del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones Mexicanas, Quien llamó valientes jóvenes a los integrantes de la Liga 23 de Septiembre, quienes el 17 de septiembre de 1973 intentaron secuestrar a Garza Sada, lo que derivó en un enfrentamiento en el que murió el empresario.

    El texto de Salmerón provocó críticas y cuestionamientos que lo llevaron a renunciar al cargo la semana pasada porque se vino la avalancha de críticas a su calificativo por todo el sector empresarial conservador extrema derecha al cual servía el PRI-AN, condenan pero no ven el daño causado en costo social de apoyar a gobiernos civiles disfrazados de castrenses igual que Pinochet en Chile, Díaz Ordaz peor que Porfirio Díaz, desaparecía a la disidencia y la crítica, todos a Lecumberri, también a los Campos Militares, donde eran campos de Tortura, muchas madres desde entonces esperan encontrar a sus hijos por algún lado, no solo la Sra. Rosario Ibarra de Piedra, sin agregar los del 68. Pero también se hace la pregunta: ¿Los líderes empresariales y sus organizaciones dijeron algo para que fuera respetado el estado de derecho en esos y otros casos violatorios de los derechos constitucionales y humanos? No que se sepa. La responsabilidad histórica recae en ellos como la parte privada del Estado violador de tales derechos.

    Que lejos está la nula comparación de estudiantes críticos y de compromiso social en las Universidades de esos tiempos, con los de los nuevos tiempos, acríticos y pasivos y también la nula comparación de aquel Rector Javier Barros Sierra que ante un gobierno intolerante y autoritario, saliera el rector a encabezar una gran marcha silenciosa protestando , dando la cara, con valentía y honor por la defensa de la autonomía de la UNAM, hay muchas formas de violar la autonomía y en la UABC lo están haciendo y este Rector escondido en su cubículo sin dar la cara a este gobernador tramposos y ratero, pero bueno, para nada la comparación, habrá que sugerir que cuando ingresen los estudiantes su primera clase sea la lectura y análisis de la Ley Orgánica de la UABC, luego el movimiento del 68 a ver si asumen alguna causa.

    Se ha escrito mucho acerca del 68, pero no se ha escrito todo, da inicio Elena Poniatowska con su obra reportaje sobre la “Noche de Tlatelolco”, luego el libro muy documentado, sino es que el mejor de Ramón Ramírez. 1969 “El Movimiento Estudiantil de 1968” Ed. ERA, pero la versión derechista que afirmaba que fue un movimiento planeado e infiltrado por la CIA, fue de un conservador que escribe Roberto Blanco Moheno: “Tlatelolco Historia de una infamia”, al final muchos artículos, entrevistas, pero sigue en el fondo el reconocimiento de que fue este movimiento el punto cero de la Democracia en México, inicia en Julio del 68 y se da por terminado hasta enero del 69, 6 meses de demandas sobre los sentimientos de la nación: Democracia y Dialogo ya y ahora, la realidad es que había una “Democracia Formal”, pero “No Real” el ciudadano votaba, pero no elegía, las elecciones era solo la formalidad, era la realidad del 68, tampoco había una oposición alternativa centrada en solo 5 partidos: PRI, PAN, PARM, PPS y PCM, de ellos solo quedan dos, noqueados pero ahí están, tratando de sobrevivir, José Revueltas escribe “El Proletariado sin Cabeza”,  haciendo hincapié de la ausencia de partidos alternativos y la necesidad de crear los nuevos, en hacer una nueva agenda con estrategias políticas de cambio para llegar al poder y construir un sistema democrático en el país, que es en el momento en que nos encontramos, se derrota al Gobierno PRI-PAN, se gana la guerra, ahora viene la paz, 1968 da inicio la guerra, 2018 termina y ahora sigue la construcción de un Nuevo Estado, que sería la 4ª Transformación, para ello se necesita una Reforma de  Estado, un cambio de Estado, centrado en un nuevo Pacto Social, Porfirio Muñoz Ledo proponía una nueva Constitución, para una nueva realidad, ese fue el pensamiento de los tres anteriores Congresos Constituyentes, ahora necesitamos cambiar a los Constituidos por Constituyentes de ser así.

    El sueño del 68 sigue vivo y falta mucho por hacer AMLO tiene una tarea “Titánica”, imposible de cambiar en un sexenio, porque el cambio es integral o no lo es, tal parece que va por el camino correcto que es desmantelar el poder del Neoliberalismo en que el sistema bancario aliado con los Estados que se han sometido a los intereses de la acumulación del despojo de los patrimonios públicos y la acumulación y concentración del capital, AMLO lo anuncia afirmando la separación del poder económico del político, a sabiendas que la resistencia será muy fuerte por este sector, pero la ventaja es que AMLO sigue teniendo el apoyo popular y su capacidad de convocatoria, debe de estar preparando el repertorio para el cambio, estaremos en espera, por lo pronto “el 68  no se olvida”, hasta que se logre implementar la 4 transformación, porque esta generación de los 60 ya se cansó aunque el ganso de AMLO siga madrugando.  

     

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