DEUDA PÚBLICA. ¿DE UNA PANACEA A FINANZAS ASTRINGENTES?




  • En el Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024, en el apartado Mantener las Finanzas sanas, se asienta que el Gobierno de la Cuarta Transformación recibió la pesada herencia de una deuda pública de 10 billones de pesos, resultado de la irresponsabilidad y corrupción, lo que obliga a destinar 800 mil millones de pesos del presupuesto para pagar el servicio de esa deuda. Además se señala, que en este sexenio no se recurrirá a endeudamiento para financiar los gastos del estado, ni para ningún otro propósito.

    Este abreviado párrafo resume una situación que trasmina las finanzas públicas nacionales, el panorama de los saldos de la deuda del sector público federal, es el siguiente: iniciando con los ejercicios presupuestales recientes, el total de la deuda pública neta, en pesos, en diciembre de 2017, ascendió a 10,090,560.1 millones de pesos, a diciembre de 2018 la cifra es de 10,829,906.8 y a julio de 2019 de 10,952,900.1, según cifras de la SHCP, mismas que coinciden con la expresada en el PND 2019 -2024.

    Pero ¿cómo está el comportamiento en cuando menos las tres últimas administraciones públicas federales anteriores?: en el año de 2006 que concluyó el período de Vicente Fox e inició el de Felipe Calderón el nivel de la deuda se sitúa en 1,985,812.1, un año después el monto ascendió a 2,062,023.8 y para 2008 alcanzó la cifra de 2,597,742.3 millones de pesos; y para 2012, que concluye su sexenio el total de la deuda se ubicó en 5,352,794.7 millones de pesos.

    ¿Que nos dicen todas las cifras anteriores?, de manera muy llana lo que se observa es que de los 1,985,812.1 millones de pesos, que de por si no es una cifra menor, deuda pública con la que concluyó el período de Fox, la siguiente administración de Felipe Calderón, la escaló para el 2012, año en que finalizó su actuar como presidente, a casi el triple. Y, seis años después la administración de Peña Nieto, prácticamente duplicó para el año de 2018 (10,829,906.8 millones de pesos), el nivel dejado por su antecesor en el año de 2012.

    Lo que si podemos afirmar que esta enorme cantidad de recursos, convertidos ahora en obligaciones financieras, que amarran las posibilidades, por ejemplo, de destinar mayores recursos a la inversión pública en infraestructura, generadora de empleos y de fortalecimiento del mercado interno, por tanto, no se reflejó en un crecimiento económico como país, ni tampoco en una reducción significativa de la población en situación de pobreza.

    Por el lado del crecimiento económico en el período inmediato anterior, del ex presidente Peña Nieto se alcanzó un PIB promedio de 2.29 por ciento y en las etapas de los ex presidentes Calderón y Fox 2.04 por ciento y 2.03 por ciento en promedio, respectivamente; es decir, un crecimiento promedio de 2.12, considerado como muy escueto, para impulsar un desarrollo económico, que tiene que ver con: un incremento en el bienestar de la población, un aumento en la calidad de vida, un estrechamiento de las brechas de desigualdad y una mejora en el ingreso per cápita.

    Por el otro lado, el referente de los niveles de pobreza, con datos del CONEVAL, la pobreza extrema, presenta un decrecimiento, al pasar de 12.3 millones de personas (11%) en 2008, a 9.3 millones de personas (7.4%) en 2018; en lo que respecta a la población en situación de pobreza, disminuyó en términos relativos de 44.4% de 2008 a 41.9% en 2018, pero en términos absolutos, la población en esa situación creció de 49.5 millones de personas a 52.4 millones de personas.

    Teniendo en cuenta las magnitudes de la deuda pública señaladas, contrapuestas con el incremento en números absolutos de la población en situación de pobreza de 49.5 millones de personas a 52.4 millones de personas, de 2008 a 2018, se puede inferir que los recursos provenientes de esta fuente de financiamiento no impactaron en su disminución, ni tampoco provocaron incrementos en el crecimiento económico.

    En cuanto a la deuda pública de estados y municipios del año de 2008 al de 2018, el saldo de la deuda pública local total pasó de 203,070.2 millones de pesos en 2008 a 595,789.9 millones de pesos, al primer trimestre de 2019; es decir, creció más del doble durante el período, lo que hace suponer una situación similar a la federación; lo cual abordaremos en una segunda parte.

    La pregunta: ¿a qué renglón se han orientado los recursos provenientes de la deuda pública señalados y cuál ha sido su costo beneficio?; la respuesta: una falta evidente de transparencia y rendición de cuentas.

    En resumen: Los recursos provenientes del endeudamiento público, que en un principio fueron una panacea, se vuelven obligaciones financieras y se constituyen en gastos fijos, reduciendo márgenes de maniobra presupuestal, provocando astringencia endémica en las finanzas públicas.

    Mtro. Pedro Rafael Ávila Cota

    Economista (UNISON), Maestría en Administración Pública (UACH) y Profesor de Asignaturas en la Facultad de Economía Internacional de la Universidad Autónoma de Chihuahua y con amplia experiencia en el sector público. pravilacota11

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