CRECIMIENTO ECONÓMICO, UNA ASIGNATURA PENDIENTE




  • El crecimiento económico en México, es una asignatura pendiente y eso es lo que tenemos que procurar, así lo expresó el Presidente Andrés Manuel López Obrador al clausurar un foro de una institución bancaria nacional, sostuvo además, que es importante impulsarlo y para ello planteo cuatro acciones: fortalecer la microeconomía, la economía popular, promover el desarrollo, impulso a la iniciativa privada y mayor inversión extranjera; también recalcó, refiriéndose a lo que va de su administración: es poco el crecimiento, pero hay una mejor distribución.

    En los días inmediatamente posteriores, el INEGI dio a conocer que el crecimiento  correspondiente al segundo trimestre de 2019, del PIB nacional, que refiere al valor total de los bienes y servicios producidos en el territorio de un país en un periodo determinado, se ubicó en 0.0 por ciento, cifra que fue revisada a la baja, ya que la comunicada el 31 de julio pasado fue de 0.1 por ciento, proveniente de su estimación oportuna del Producto Interno Bruto. En ese sentido, habría que recordar que ese dato para el primer trimestre de este año de 2019 muestra una contracción de 0.3 por ciento; es decir, de la economía nacional se podría, de acuerdo a puntos de vista diferenciados, argumentar que no se está en recesión técnica, pero difícilmente se puede negar que se está en un nivel, que se puede denominar como de estancamiento.

    En este mismo contexto, recordemos lo acontecido en los últimos veinticinco años del historial económico de nuestro país, que abarca prácticamente las cuatro administraciones públicas federales que precedieron a la actual, que nos nuestra que el crecimiento económico, expresado por el comportamiento del Producto Interno  Bruto, PIB, (el cual refiere de manera conceptual al valor total de los bienes y servicios producidos en el territorio de un país en un período determinado), presenta una actuación cuyo promedio ronda un 2.4 por ciento. En el período inmediato anterior, del ex presidente Peña Nieto se alcanzó un PIB promedio de 2.29 por ciento y en las etapas de los ex presidentes Calderón y Fox 2.04 por ciento y 2.03 por ciento en promedio, respectivamente; solamente, superiores al PIB promedio del sexenio de ex presidente Miguel de la Madrid que no superó el 1.0 por ciento.

    Se ven lejanos e inalcanzables los crecimientos logrados en el período conocido como del “Desarrollo Estabilizador” o “Milagro Mexicano”, acontecido entre los años de 1950 a 1970, donde se alcanzaron crecimientos de alrededor de seis por ciento, bajos niveles de inflación y un mercado interno fortalecido; el Titular del Ejecutivo ha manifestado en varias ocasiones, que a niveles similares se pretende llegar en la actual Administración Pública Federal.

    El Plan Nacional de Desarrollo 2019 – 2024 establece que se pretende lograr un desarrollo económico que a finales del período constitucional de gobierno cuente con una tasa de crecimiento del 6 por ciento y con un promedio sexenal del cuatro por ciento. Se asienta además que la economía para entonces, el 2024, deberá haber crecido más del doble que el crecimiento demográfico, suficiente para absorber la demanda de empleo por lo jóvenes que se estén incorporando al mercado laboral.

    Por otra parte, el panorama económico a nivel global con tendencia descendente hacia un crecimiento moderado, no favorece las expectativas optimistas nacionales a nivel gubernamental, por ejemplo: Alemania cerró 2018 con un crecimiento de 1.4 por ciento, Arabia Saudita con un 2.2%, Argentina -2.5%, Brasil 1.1%, Canadá 1.9%, Estados Unidos 2.9%, Francia 1.7%, Italia 0.9%, Japón 0.8%, Reino Unido 1.4%, Rusia 2.3% y las excepciones son China con 6.6 por ciento e India con un 7.0 por ciento.

    La Economía mundial en su conjunto, en el ejercicio de 2018, solo creció 3.035 por ciento; es decir, se está en un proceso de desaceleración, que permea a todos o a casi todos los países.

    Es muy importante señalar que no es lo mismo crecimiento económico que desarrollo económico, el crecimiento refiere al valor total de los bienes y servicios producidos en el territorio de un país en un periodo determinado; por su parte, el desarrollo económico tiene que ver con: un incremento en el bienestar de la población, un aumento en la calidad de vida, un estrechamiento  de las brechas de desigualdad y una mejora en el ingreso per cápita. Sin embargo, es perentorio el crecimiento económico, para posibilitar el desarrollo económico.

    En conclusión, la Administración Pública Federal en México, pero también las de las entidades federativas, tienen un reto mayúsculo, ya que los actuales niveles de comportamiento de las principales variables  económicas y de la evolución del producto interno bruto, PIB, distan en forma considerable de los requeridos para impulsar mayores estándares de bienestar en la población,  tampoco son suficientes para disminuir de manera significativa la pobreza y estrechar las brechas de desigualdad y por tanto, para lograr un desarrollo económico y social más armónico y equilibrado.

    Mtro. Pedro Rafael Ávila Cota

    Economista (UNISON), Maestría en Administración Pública (UACH) y Profesor de Asignaturas en la Facultad de Economía Internacional de la Universidad Autónoma de Chihuahua y con amplia experiencia en el sector público.

    pravilacota11@gmail.com


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