I CHING




  • “Porque dando es como se recibe, olvidando es como se encuentra, perdonando es como se es perdonado y muriendo se resucita a la vida que no conoce fin”.
    San Francisco de Asís.
    Hace casi un siglo, un Alemán (Richard Wilhem)  regresaba de Oriente, entre los escritos que había “descubierto”, era el Libro Tibetano de los Muertos y el I Ching, un libro Taoista chino muy antiguo. En aquella época, ese tipo de literatura se consideraba esotérica. Este Alemán tradujo esos textos, y una de esas traducciones, como borrador, antes de publicarse llegó a manos de uno de los más grandes filósofos del psicoanálisis moderno: Carl Jung.
    Jung, se interesó a tal grado en esos dos libros, que los estudió por varios años a fondo. Posteriormente escribió varias obras basados en ellos. Pero la que más llamó la atención fue el Oráculo chino denominado I Ching, el libro de las mutaciones. Los Chinos lo llamaban correctamente el Libro de Libros. Si usted amigo lector, compra el I Ching en una librería, pensando, que va a leer una gran obra literaria, creo que sería un gran error. El I Ching no es una obra de literatura, es un manual, un instructivo para armar un oráculo. Si así como lo leyó usted. Los chinos, por siglos mataban tortugas marinas y con sus caparazones, realizaron un gigantesco rompecabezas, que tenía como objetivo armonizar la bóveda celeste con el tiempo humano. Calibrar este “calendario” (si se le puede decir así, aunque la realidad es que el I Ching es la máxima obra de arte realizada para crear un artilugio de astrología antiguo) les costó a los chinos, siglos de estudio y entendimiento. ¿Por qué crearon los chinos este oráculo? Los emperadores chinos buscaban adivinar, si una decisión era correcta y estaba en armonía con las estrellas (es decir con el cosmos) y era un buen o mal augurio. El I Ching por tanto es un libro de las adivinaciones (hay que entender que es difícil comprender cabalmente la cultura oriental, por nosotros en la cultura occidental. El termino adivinar, no se conceptúa igual en oriente que en occidente). Transcribo lo que dice Wikipedia sobre el I Ching:  
    “Experimentar el I Ching es intentar comprender cómo se generan y se producen los cambios en nuestras circunstancias y en nosotros mismos. Este milenario tratado de leyes universales, cuyo origen se remonta a más de 3000 años de antigüedad, nos indica la dirección natural o de menor resistencia al cambio que presenta la situación en la que nos encontramos.
    La posibilidad de descubrir y desenmascarar las contradicciones que se esconden tras las apariencias y llegar a comprender los cambios que se producen en nuestra vida, es principalmente lo que nos ofrece el I Ching a través de la estructura de ideas representadas en los diferentes símbolos y hexagramas y de las relaciones que se establecen entre las mismas.
    Si consiguiésemos comprender de antemano las posibles consecuencias de una determinada idea, palabra, hecho o actitud, algunos podrían creer que están adivinando el futuro, aunque realmente, se trataría de una simple previsión, resultado de la comprensión de la relación que existe entre los acontecimientos” (presentes, agregaría yo). Fuente: (https://es.wikipedia.org/wiki/I_Ching).
    Por otra parte, Wikipedia, también nos ofrece, una visión interesante sobre los fundamentos del I Ching, bajo la óptica de la mirada de la cultura oriental:
    “La filosofía del I Ching supone un universo regido por el principio del cambio y la relación dialéctica entre los opuestos. Nunca presenta una situación en la que no esté incluido el principio contrario al rector del signo, que conducirá a un nuevo estado. Los cambios se suceden de manera cíclica, como las estaciones del año, lo cual muestra claramente el concepto taoísta del yin y yang.
    En su aspecto cosmogónico, el I Ching describe un universo en el que la energía creadora proviene del cielo, en tanto la tierra es receptora y fecundadora de esa energía primaria.
    En cierto modo el I Ching considera el cambio como la única realidad existente, el ser. En Occidente se identifica el ser con aquello que mantiene unidas la forma (principio inmaterial) y la materia (principio material) y le da la virtud formal a la forma. Para el I Ching, la materia es sólo una manifestación pasajera de un principio más profundo.
    Los comentarios de Zhou y principalmente los de la escuela confuciana añaden un principio moral que debe presidir la conducta del sujeto que aspire a ser «noble». Esta filosofía moral se inspira en la naturaleza y las formas en que ésta procede, de manera que las figuras del I Ching encuentran su correlato en la vida política y se comportan como metáforas de la conducta correcta.
    En el I Ching se advierte un sistema de numeración binario, a la vez geométrico y aritmético, en el que una línea continua es a la vez todos los números impares, y una quebrada, los pares. Los trazos de los hexagramas se construyen de abajo hacia arriba, al contrario de la escritura china posterior, que se construye de arriba abajo”.
    Carl Jung, se interesó mucho en el I Ching y lo estudió por décadas. Es el único autor moderno que había estudiado la Astrología medieval Europea a fondo, y tuvo un gran conocimiento e interpretación cintífica de la misma. No hay que equivocarse, la Astrología en la edad media, no es lo que hoy entendemos. La Astrología antigua, fue la base de las ciencias modernas. Carl Jung, entendió y comprendió la profundidad de la filosofía racional que se trabó a partir de la antigua astrología y que dio origen a las ciencias naturales. Cuando el I Ching cayó en Manos de Jung, fue como la culminación de su entendimiento de la Astrología antigua.
    Quiero destacar algo muy importante. El Ying y el Yang (sentido positivo y negativo, femenino y masculino, el bien y el mal….son términos relativos de los contrarios) y se representa por el numero dos, como número par. Sin embargo, el equilibrio, la permanencia y el cambio (impermanencia), se representa por el numero 3 (1 significa equilibrio, 2 la permanencia y la suma de ambos es el 3 el cambio).
    El I Ching se compone por exagramas, es decir por dos triadas, cuya combinación componen un fractal de seis lados (en una visión geométrica), con otro exagrama (un segundo fractal), dan como resultado 64 distintas combinaciones, pero la realidad es que la combinación de las 64 piezas, dan un infinito universo de posibilidades.
    Para “jugar” con el I Ching, se tiran al azar tres monedas, con dos distintas caras cada una (es decir, existen 6 posibilidades iniciales), luego en su centro, existen un cuadro perforado, lo que representa el equilibrio con 4 lados (cada lado representa al número 1). Sin embargo es un número combinado, ya que si dividimos 4 entre 2 mitades, obtenemos el número 2, la permanencia). Por tanto, las monedas, representan el equilibrio, la permanencia y el cambio a un mismo tiempo. Cuando se tiran las monedas sobre el tapete del I Ching, se hace durante seis ocasiones (es como si jugaramos a los dados con tres caras echando nuestra suerte en seis ocasiones). Al tirar las monedas en cada ocasión, completamos un hexagrama, y cuando echamos 6 veces las monedas, creamos 64 alternativas de los seis hexagramas….y de ahí se interpreta nuestro presente de vida, y su futuro inmediato, con consejos sabios para no cometer errores y ver posibilidades negativas y positivas.  
    No cabe duda, el I Ching es un artilugio único en su tipo, que sin embargo, aunque es muy antiguo, tiene rasgos muy contemporáneos. En lo personal me llamó la atención, su parecido con el sistema químico-informático del ADN. Me explico. El ADN esta compuesto por cuatro substancias o bases químicas la adenina (A), la guanina (G), la timina (T) y la citosina (C) (a mi ver es como la representación del cuatro al centro de cada moneda del I Ching). Luego la información genética de estas cuatro bases se sintetiza de un modo muy curioso (a mi ver). Cito a Wikipedia sobre el ARN molecular:
    “Para que la información que contiene el ADN pueda ser utilizada por la maquinaria celular, debe copiarse en primer lugar en unos trenes de nucleótidos, más cortos y con unas unidades diferentes, llamados ARN. Las moléculas de ARN se copian exactamente del ADN mediante un proceso denominado transcripción. Una vez procesadas en el núcleo celular, las moléculas de ARN pueden salir al citoplasma para su utilización posterior. La información contenida en el ARN se interpreta usando el código genético, que especifica la secuencia de los aminoácidos de las proteínas, según una correspondencia de un triplete de nucleótidos (codón) para cada aminoácido. Esto es, la información genética (esencialmente: qué proteínas se van a producir en cada momento del ciclo de vida de una célula) se halla codificada en las secuencias de nucleótidos del ADN y debe traducirse para poder funcionar. Tal traducción se realiza usando el código genético a modo de diccionario. El diccionario "secuencia de nucleótido-secuencia de aminoácidos" permite el ensamblado de largas cadenas de aminoácidos (las proteínas) en el citoplasma de la célula. Por ejemplo, en el caso de la secuencia de ADN indicada antes (ATGCTAGCATCG...), la ARN polimerasa utilizaría como molde la cadena complementaria de dicha secuencia de ADN (que sería TAC-GAT-CGT-AGC-...) para transcribir una molécula de ARNm que se leería AUG-CUA-GCA-UCG-...; el ARNm resultante, utilizando el código genético, se traduciría como la secuencia de aminoácidos metionina-leucina-ácido aspártico-arginina-...” Fuente: (https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81cido_desoxirribonucleico). 
    En pocas palabras, para la conformación de la molecula de ADN se forma una cadena de triadas de aminoácidos unidos con un puente de hidrógeno, a otra cadena de triadas de  aminoácidos…..en esencia estas dos cadenas de triadas, son un hexagrama (una conformación helicoidal en cada nivel de un semicírculo abierto que se compone de seis aminoácidos combinados de forma distinta cada uno). Es decir, por su número y conformación, el I Ching representa la numeralia del ADN y la conformación helicoidal de las las dos cadenas, cada una representa al Ying y al Yang. Obvio es una interpretación personal, que me ha llamado su atención sus similitudes.
    Pero Carl Jung, llegó muy lejos en su estudio del I Ching. En la China antigua, existía una leyenda, según la cual, había hechiceros o astrólogos, muy avezados que conocían ciertos misterios del oráculo. Se dice, que un día un emperador llamó al que consideraba el mayor astrologo de la época. El emperador era un hombre de edad avanzada, y quería arreglar su imperio antes de partir de este mundo, entonces, le pidió al astrologo, que investigara, de acuerdo al I Ching, cuál sería la fecha exacta de su muerte. El astrologo, trató de persuadir al emperador, pero éste se mantuvo firme en su petición. Entonces el astrologo le explicó que para hacer lo que pedía, tenía que hacer una serie de consultas con otros astrólogos y realizar una consulta única al I Ching, que solo estaba reservada a unos cuantos eruditos elegidos bajo ciertas circunstancias. El astrologo, antes de retirarse, le dijo al emperador, que volvería para que hiciera la tirada de monedas en un momento preciso. Semanas después, el Astrologo volvió al palacio acompañado de otros dos astrólogos. Cada uno le pidió al emperador, que echara las monedas en su tapete. Después los tres astrólogos se retiraron a un lugar en privado, y el astrologo principal, regreso con la respuesta que pedía el emperador. El hombre, se acerco al oído del monarca y le susurró la fecha. El monarca al enterarse, se quedó muy serio, y a partir de ahí cambió su vida, preparando todo para el final. A los astrólogos el emperador, les ordenó silencio absoluto sobre la fecha de su muerte.
    Esta leyenda, fue del conocimiento de Jung, y cuentan varios de sus discípulos, que Jung, realizó una serie de cálculos e investigaciones, para saber cómo calcular el día final en la vida de alguien. Según esto, se obsesionó tanto, que para no aplicarlo y evitar influenciar a alguien, él mismo, buscó la fecha de su muerte…..y todo parece indicar que lo logró. Sus más íntimos, cuentan que en sus últimas semanas de vida arregló sus asuntos con absoluta y pasmosa calma. No se inmutó, ni presentó angustia. Esperó lo que él consideraba sabiamente, el final culminante de la vida. Se despidió de todos y en su último día, se aisló en su casa. Nunca reveló como logró hacer el cálculo en base al I Ching, y creo que sabiamente se llevó ese conocimiento a la tumba. En el momento de su muerte, muchas personas aseguraron, que de la nada, cayó un rayo cerca de su casa cimbrándola con el estruendo. No había muerto cualquiera, sino un profundo discípulo del I Ching que supo respetar sus misterios.
    Estimado lector, ¿que pasaría si cualquiera de nosotros, llegara a conocer la fecha y hora exacta de su muerte? Créame, nos volveríamos locos, nos moriríamos en vida, presa de pánico y angustia. Sería como morirnos en vida, la agonía que nos hundiría en la depresión. Y esto es así, porque no contamos con la suficiente sabiduría para asumir la muerte como una etapa natural de la vida, la muerte en la cultura occidental, es la máxima tragedia, llegar al abismo de la nada. La muerte para nosotros representa dolor y pérdida. Para los orientales, en cambio, es una nueva oportunidad, para acceder a una nueva vida. Para ellos, la muerte es solo un trance momentáneo. Dicho lo cual, la verdad, es que no es necesario realizar una sesuda investigación del I Ching, para saber el día de nuestra muerte. Nuestro futuro, tenemos que admitirlo, esta marcado con ese día único, que en algún momento llegará…..¿Nos hemos preparado para ello en esta vida? Eso es lo verdaderamente importante, y es lo que fomenta el conocimiento de este antiguo oráculo. Cuando tenga una oportunidad, consúltelo, y de verdad, se sentirá espiritualmente fortalecido, aprendrá algo muy importante, conocerse a sí mismo. Porque el I Ching, no es otra cosa, más que un espejo.



  • Opiniones sobre esta nota