HACIA UN NUEVO "ASALTO A LAS TIERRAS"




  • HACIA UN NUEVO ASALTO A LAS TIERRAS

    Por Sergio García Domínguez

    Como procuramos hacerlo en algunos ejercicios de crítica, planteamos una propuesta para próximas celebraciones o festejos del "Asalto a las Tierras".
    Como antecedente, baste citar que tenemos mas de 30 años acudiendo a dichos eventos, sin olvidar aquella ceremonia de los 50 años, cuando en tiempos del  gobernador  Xico Leyva, hasta en ferrocarril llevaron contingentes, en la era en que gobernaba Miguel de la Madrid, generándose posteriormente un conflicto inolvidable.
    Cuando el entonces líder agrario Rodolfo Fierro Márquez no se dejó, e hizo un evento por separado al oficial promovido por el Gobernador citado a favor de Jorge Salceda, y cuando Cuauhtémoc Cárdenas acudió a encabezar otra ceremonia, si mal no recuerdo en el ejido Cuernavaca. Tres eventos por separado.
    Llega el PAN al poder, y sigue la usanza, el ponerse el sombrero, y como los antes dirigentes agrarios provenían del corporativismo tricolor, les hacían la vida de cuadritos, cuando no negociaban los blanquiazules en el poder. Estos, incluso, como decían que se escuchaba de delincuentes, llamarle "Asalto a las tierras", decidieron rebautizar el evento como "Día del Ejido", pero vino Carlos Salinas y desintegró la figura ejidal y volvió otra vez el Asalto.
    Este pasado domingo acudimos al evento, y nos encontramos a mas policías estatales y ministeriales así como municipales que a productores. Intentamos hacer cuentas por el costo de aquel dispositivo, como si fuese a acudir otra vez a Mexicali ya no Ronald Reagan, sino el actual Donald Trump.
    Para qué tanto gasto. Porqué tanto policía, los pobladores como siempre viendo como llegan, comen, se toman la foto y se van. Esperando el pleito del año, pero tampoco llegaron los activistas, por allá en una casa los profes de la 37, unos cuantos comiéndose un puerquito, que en la casa de Doña Chela, unos cuantos cenecistas, comiéndose la birria, que en la sede del Suterm, en otra birria, los enviados del comité nacional de la CNC aguandeándole el destape al profesor Luis Antonio Rodríguez y de paso a la auto-destapada Nancy Sánchez. Nada de promociones, ordenó la emisaria de Ismael Hernández y los calló sin resistencia ni pantalón alguno, mas que los de ella.
    Los niños de un lado a otro, la feria, los juegos mecánicos, los caballos, le vendimia de elotes, los noviecitos en el parque lleno de árboles, los que emigraron y esta vez regresan a su fiesta, los inquilinos del Museo que tesoran bustos de luchadores y enseres de aquella época, como siempre, esperando que lleguen los funcionarios, que tardan y tardan, como si los esperara la gente con tanta convicción y admiración.
    Finalmente no llega, ni el alcalde, ni mucho menos el Gobernador, el desaire prevalece en el ambiente. Tampoco hay nuevas autoridades de extracción Morenista.
    Ante tal escenario, pensamos porqué mejor las autoridades del Gobierno en turno, que promueven el evento, integren con vecinos del sitio y ejidos aledaños un Patronato, al que entreguen el dinero para que hagan su fiesta, en lugar de tanto gasto inútil.
    Con esos recursos, dejarían libremente que los vecinos, productores, campesinos, despojados, agricultores, citadinos visitantes, escolares, organicen el evento anual del 27 de cada Enero. Que el ICBC, que Imacum, que la UABC, envíe grupos de música y artistas, de mimos, que las escuelas del Valle, preparen sus programas alusivos, que sea un día de fiesta, de recordar, de no olvidar, que tomen la palabra no los grillos oportunistas de cada año, o de cada supuesta lucha, que buscan candidaturas sino que sea una gran asamblea agraria, que los juegos mecánicos sean gratuitos, que sacrifiquen no una vaquita o un puerco sino muchos mas, y que se distribuyan de mesa en mesa los platillos y bebidas sin costo, que el Museo no esté esperando a los funcionarios y agricultores "nylon" que llegan asustados del pueblo y que ordenan tal despliegue policial, como el tamaño de su mala conciencia.
    El evento se debe repensar, y replantear, pero ya no mas de lo mismo, ni oportunistas de un bando ni de otro, que sea una Fiesta de los campesinos y para ellos y que los citadinos que quieran vayan y se unan, pero sin querer imponer, ni su agenda ni sus propósitos.
    El autor es Sociólogo, egresado de la UABC y Periodista editor del portal AgoraBC y colaborador del semanario CONTACTO

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