MORENA, LOS JUEGOS DEL PODER Y DEL SABER




  • En la historia política de nuestro país, ningún sexenio (antes cuatrienio) ha tenido “buen fin” para las mayorías ciudadanas, aun cuando algunos presidentes se lo crean poco les dura el gusto. Obregón así lo pensó y hasta quiso regresar al poder después de pasado un período, asaltó el congreso del grupo obregonista, reformó la Constitución y reincorporó de nuevo el principio de la re-elección, pero tuvo un mal fin; José de León Toral lo mató en un restaurant en un evento político, se dice que prohibieron abrir su féretro, porque fue muerto por pistolas de varios calibres y no por “el asesino solitario” -como el que le inventaron, igual que a Colosio-. 
    Miguel Alemán  intentó de nuevo re-elegirse pero sus “amigos” lo convencieron de que no y desistió, luego se habló de Luis Echeverría, al final lo promueven mejor para que fuera secretario general de la ONU o la  OEA, pero hubo demasiados candidatos y no compitió, al final lo lo intentó Salinas de Gortari, y fue el mismísimo Fidel Velázquez y la opinión pública hizo fuertes manifiesto en contra y optó por un “Maximato”, que solo duró 15 días porque lo anuló “el error de diciembre”.

    Al entrar, o cuando asumen el poder imponen un nuevo “Estilo personal de gobernar”, a veces hasta un estilo de hablar o vestir, un tiempo pasó de las guayaberas de Echeverría a las chamarras de cuero, las camisas de cuello de tortuga de López Portillo, pero él fue el “último revolucionario”, porque luego los desplazaron los neo-liberales y sus modas no tuvieron eco, como el caso de las botas de Fox o el copete de EPN.

    Salinas arribó con poca fuerza y la sospecha del fraude; Zedillo en un contexto de sentimiento de pérdida de soberanía y con una guerrilla en pie (EZLN). Fox con muchas expectativas y una ciudadanía dispuesta a ayudar para lograr el cambio, pero no lo entendió y se perdió en nimiedades, luego arribó Calderón, con otra sospecha del “haiga sido como haiga sido” arribó, confrontó al ejército con la sociedad y dejó un país sumido en la violencia, confrontación y el estancamiento, de tal forma que pidieron el regreso del Rey, como le pasó al rebelde inglés Oliver Cromwell, el arribo de estos presidentes neo-liberales fue en contextos muy conflictivos, hasta el regreso del PRI con Peña Nieto quien a diferencia de los anteriores, llegó con el apoyo explícito y cantado por los poderes fácticos, Televisa y demás medios chayoteros desbordantes de felicidad, los mega millonarios mexicanos y extranjeros felices, parecía “La torné de Dios”. Toma protesta el primero de diciembre y al día siguiente desayunamos con la buena noticia de que se acababa la oposición y se firmó el “Pacto por México” (la estafa maestra)  por la derecha del PAN y la izquierda del PRD con el PRI en gobierno.

    Nunca tan fuerte una toma de protesta de un presidente, más que la del arribo de Obregón en 1920, gracias a que Adolfo de la Huerta (presidente interino)  pacificó al país, ahora EPN fue visto por Forbes y los medios internacionales como un líder emergente, pero operó con éxito-error. Como el caso Paulina, la Casa Blanca, Ayotzinapa, Odebrecht y un coro de gobernadores que lo acompañaron, nombres ligados a la corrupción para la historia: Mario Villanueva (PRI), Andrés Granier (PRI), Jesús Reyna (PRI), Guillermo Padres (PAN), Flavino Ríos (PRI), Tomás Yarrington (PRI), Javier Duarte (PRI), Rodrigo Medina (PRI), César Duarte (PRI) Eugenio Hernández (PRI), Roberto Borge (PRI), Humberto Moreira (PRI), Fidel Herrera (PRI), Carlos Hank Rhon (PRI), Ángel Aguirre Rivero (PRI), Arturo Montiel (PRI), Emilio González (PAN), Graco Ramírez Garrido Abreu (PRD), Egidio Torre (PRI), Fausto Vallejo (PRI), Miguel Alonso Reyes (PRI), Jorge Herrera Caldera (PRI)… y los que faltan.

    2018 será recordado como el año más violento de las últimas décadas con más de 25 mil personas asesinadas. Los casos de Ayotzinapa y Tlatlaya no han sido resueltos y son agravios que pesarán en el régimen de Peña. De igual forma, la corrupción. A ese Pacto por México, que luego el candidato del PAN, Anaya lo rebautizó como el pacto por la impunidad, faltó agregar todo lo que implicó ese pacto, dejando un país devastado, la entrega de los patrimonios nacionales en favor de una minoría de ricos públicos y privados, nacionales y extranjeros, un país bajo la cultura de la violencia y la confrontación, un pueblo saqueado y empobrecido hasta lo más, pero llegó el momento del desquite ciudadano y el cobro fue total y se castigó directamente el error del pacto PRI-PAN-PRD.

    El sistema de partidos quedó roto y, aunque es previsible y deseable que se reconstruya, no necesariamente serán los mismos actores políticos y vemos las notas de la semana, ya se anuncia con el fin de resurgir, el PRD hará cambios estatutarios. Otra igual igual anuncia que prepara el PRI cuadros para su refundación, el PAN sin poder, sin ideólogos, sin liderazgos y confrontados entre tribus. La lectura del proceso electoral 2018 es muy compleja, como escribió León Trotsky en la Historia de la revolución rusa: Las masas no van a la revolución con un plan preconcebido de sociedad nueva, sino con un sentimiento claro de la imposibilidad de seguir soportando la sociedad vieja. Pero hacer una revolución a medias es cavar su propia tumba, decía Saint-Just, compañero de Robespierre.

    Morena fue producto de una mezcla de coalición electoral y un fuerte componente de dirigentes y cuadros, regionales y locales, que se han formado al calor de luchas y movimientos sociales, pero exhiben severos déficits de representatividad en la dirigencia morenista desde lo nacional a lo local, o incorpora nuevos liderazgos o cambia de asesores porque “El Grito” es que los ciudadanos no queremos más de lo mismo: queremos  otra gata, no la revolcada como reza el dicho popular.

    A dos semanas de la toma de protesta del nuevo presidente, existe la incertidumbre respecto a la implementación del cambio coreado por los mexicanos, porque la “Mafia del poder” ahora aclama al nuevo ungido ¿Quién lo iba a decir?: de ser un peligro para México, ahora Andrés Manuel es el fraterno amigo y es probable ese romance con los “Así no AMLO”, ¡pero qué oportunistas! y nos enteramos que ahora López Obrador decidió formar un comité asesor integrado por ocho destacados hombres de negocios entre los que se encuentran: Ricardo Salinas Pliego, de Tv Azteca; Bernardo Gómez, de Televisa; Olegario Vázquez Aldir, de Grupo Imagen; Carlos Hank González, de Banorte; Daniel Chávez, de Grupo Vidanta; Miguel Rincón Arredondo, de Biopapel; Miguel Alemán Magnani, de Interjet, y Sergio Gutiérrez Muguerza, de la compañía de acero. El grupo será coordinado por Alfonso Romo, jefe de la oficina de la Presidencia, ¿será parte de las ofertas del "Buen Fin”?, a ver qué pasa.

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