DEMOCRACIA Y EL 68





  • El grupo político que tomó el poder después de la revolución, se dio a la tarea de construir otro sistema nuevo y al principio imperó el caudillismo, donde el líder fue el importante, no el partido, hasta que murió el último caudillo, y entonces surge el partido que reemplazará al caudillo.

    En 1929 nace el partido oficial Partido Nacional Revolucionario (PNR), con Elías Calles, siendo un partido de corte fascista que no eran mal vistos ya que estaban en boga en el mundo los nacionalismos, era Nacional -y no de todas, porque las mujeres aún no votaban-, posteriormente Lázaro Cárdenas entiende que el poder es un poder ciudadano y lo apoyó para su organización en sectores; Obrero, Campesino, Popular y Militar y en 1938 le cambió de nombre a Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

    El partido tomó como programa las promesas de la Revolución Mexicana y para ello incorporó a todos los sectores. Fue un partido corporativo que reivindicó y recompensó a todos los sectores con tierra, trabajo, educación y prestaciones sociales y políticas, además fue expropiatorio.

    El PRM solo duró un sexenio porque al siguiente -encabezado por el Gral. Manuel Ávila Camacho-, lo suavizó quitándole lo áspero y lo denominaron Partido Revolucionario Institucional quien terminó de construir todas las instituciones y arribó al  poder  el primer civil: el Lic. Miguel Alemán, quien al final cerró con un programa de Desarrollo Estabilizador, que se percibía en hibernación, suspenso, dormido, y despertó con las pesadillas de 1958 con el movimiento ferrocarrilero de Valentín Campa y el campesino (CCI) de Jacinto López,  luego en 1963 con Rubén Jaramillo y en el 64 con el movimiento de los médicos.

    Otro silencio se interrumpió cuando apareció un artículo periodístico de Don Daniel Cosío Villegas que titulaba: ¿“Ha Muerto la Revolución Mexicana”? lo que desató muchas respuestas a críticas y comentarios de los políticos y politólogos, Don Daniel aprovechó todas las posiciones e interpretaciones para hacer un libro en forma de antología, pero decía lo importante que el PRI naciera en un México rural y analfabeta, donde apenas el 8% de los mexicanos sabían leer y escribir, 80% era rural, etc.

    Y que los tiempos hacían que el mundo estaba cambiando, lo percibió a tiempo, porque a finales de esta década de los 60’ cerraría con una gran ola mundial de protestas, que luego Alvin Toffler llamaría la segunda ola democratizadora en el mundo, ya que en todos los continentes hubo reclamos por la lucha de espacios y derechos civiles, públicos, sociales, políticos, culturales, de género y de todo, nuevos tiempos para una nueva generación que surge con la sociedad de mercado y de consumo que comentara Eric Fromm, la ola comprende todo, desde el país más grande del mundo (URSS) hasta el más pequeño (el Vaticano, Mónaco) y el más pequeño en América Latina la hermana república de Granada, negros, chinos, cosacos, indios, criollos, mestizos todas protestaron en los 60’s.

    México federalista y democrático constitucionalmente, pero entre el ser y el deber ser había mucha diferencia, contrastante en la letra éramos democráticos, en la realidad “Una dictadura perfecta”, con una oposición “a modo”  una “oposición oficial” o sea con permiso de gobierno para ser oposición, rezaban de que “si no hay oposición hay que crearla, para que no crean que hay dictadura” pero controlada y simulada, como la democracia y las libertad, por lo que el Movimiento del 68 no quiso simulación y exigió un “dialogo público” y en público.

    Primero, “El pliego petitorio”, luego se incrementaron las demandas: la libertad de los presos políticos, democracia, libertad de expresión, manifestación, reunión y demás, sobre todo porque el movimiento se convirtió en interlocutor de otros movimientos como los sindicatos que apoyaron pidieron democracia sindical, reformas educativas, laborales y sociales todo lo que el PRI no entendió del cambio de estas generaciones, porque su programa no se actualizó, quedando en el “fundamentalismo" o dogmatismo de la Revolución Mexicana, con una agenda vieja y caduca, sin incorporar una nueva agenda, para un nuevo México.

    Así inició el 68, que fue lo que no entendió hace 50 años ni ahora en el 2018, el movimiento y la represión apoyaron para cavar la tumba de un sistema de gobierno intolerante, corrupto, autoritario. Allí yace desde el primero de julio pasado, pero ya no está Don Daniel Cosío Villegas para que pregunte al forense ¿y de verdad ahora si se murió el PRI?. 

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