LA GUERRA CIBERNÉTICA




  • Estoy pensando en deshacerme de mis teléfonos de mesa. Tampoco quiero el teléfono inteligente por inoportuno, es un locatel, exige demasiada concentración, causa accidentes, además las redes tienen inbox opcional con voz y vídeo. No por ahorro sino porque son cada vez mas innecesarios, ya las plataformas digitales terminaron por completar el cara a cara con imagen, vídeo, texto y voz. 

    Es raro comunicarse solo por redes digitales pero el mismo desasosiego sentí cuando abandoné la televisión hace tres años, la perseguía por internet pero pronto me olvidé de ella. No me gustaba la idea de que en un futuro me trataran como a Nero en Matrix con un informe de vida de cada toque en el teclado, que maleantes tengan acceso a mi foto y parientes o intrusos indeseables. Pero mi nombre siempre ha estado en el directorio del viejo teléfono que también sufre de espionaje masivo. El videófono ha nacido y lo ofrecen las redes no el viejo teléfono.  

    No hago tratos ilegales ni inmorales, el trabajo de un filósofo no le preocupa a nadie salvo cuando toco el presente pero el impacto es muy bajo, no tengo datos ni posesiones sobresalientes, no tengo porque esconderme de nada y si hago algo que por seguridad personal deba mantener en secreto por no afectar a terceros o tergiversaciones utilizo el internet profundo y para salvar datos de todo acceso el antihackeo. Así que, facebook y whatsapp son mi nuevo teléfono de tiempo completo y me desharé por fin de números de teléfonos.

    Ahora bien, Zuckerberg es dueño de estos dos mas grandes monopolios globales con más de mil millones de personas vinculada por sus plataformas facebook y whatsapp. Sabemos que las empresas utilizan algoritmos para hurgar en todos nuestra enorme masa de datos publicados con fines comerciales y existen pruebas de que vendió información con fines políticos a varios países incluido el nuestro y está en juicio que tipo de información podrá legalmente hacerlo y cual prohibir y asegurar. Los algoritmos termina por personalizar la información para acercar ventas a cada uno pero también por quien votarás, tus orientaciones morales y tus debilidades. De una u otra manera el problema de las múltiples formas de espionaje sigue latente, facebook no deja de tapar hoyos y no vislumbra aun el antihackeo total, lo cual no es posible con computadoras y sistemas binarios. Solo la computadora y satélites cuánticos son capaces pues no se comunican con impulsos binarios sino de partículas caprichosas imposibles de rastrear. La tecnología cuántica pronto se masificarán a mercado. 

    Paulatinamente han ido creciendo memorias gigantes para sostener Big Data, el crecimiento ha sido exponencial y lo sigue siendo. De manera muy forzada podemos decir que desde 2012 a través de todos los programas y plataformas existe ya una memoria para prácticamente cada tecleo en el tablero, de cada palabra en el micrófono y de cada mejor momento en el vídeo. La posibilidad de seguimiento de cada uno de nuestras imágenes y escritos en tiempo real, producen una masa amorfa de datos que ya no se pueden controlar con series numéricas y promedios, por eso se retrotrajeron los algoritmos inventados por Fourier desde los treintas para describir despliegue de fluctuaciones de energía. 

    El problema es que el algoritmo no da cuenta de la totalidad de datos, no ofrece ninguna certeza total, solo hurga en una masa enorme de datos lanzando latigazos que pueden ir directamente a cada uno o a un grupo, género, estamento o clase pero nada mas. No es una serie numérica ni promedio, es solo un buscapiés que tiene programado su despliegue en búsqueda de "algo", como cuántos han buscado tal palabra o quienes compran tal. Ahora el mayor problema no es la escasez de información es la enormísima cantidad de datos que se almacenan día a día y no se sabe que hacer con ellos.

    Nunca había existido en la historia tal capacidad de control social y privada sobre cada uno a través de la información, como el hombre atrapado en su cápsula de cristal que es siempre observado. Sin embargo, no he leído a nadie que critique a Huxley, Orwell y Skinner que se equivocaron en cuanto a la pasividad del individuo encerrado en su cápsula porque a la vez en su pantalla a su vez espía y refleja al Estado de cosas (stablishment) que le espía. Las primaveras árabes y tequiliana lo atestiguan.

    Esta es la guerra actual, mostrar lo que uno desea mostrar y poner a resguardo lo propio sin menoscabo de la necesidad de comunicación interactiva y simultánea lo mas amplia posible que ya es un derecho universal de cuarta generación.

    Raul Corral Quintero
    Anahuacalli, 23 julio 2018

  • Opiniones sobre esta nota