LOS DEBATES EN LAS CAMPAÑAS ELECTORALES




  • El pasado 22 de abril se llevó a cabo  el primer debate entre los candidatos a Presidente de la Republica. Uno de los aspectos que destacaron fue un nuevo formato que deja atrás la rigidez de los debates anteriores,  porque hubo la oportunidad de que los participantes se cuestionaran entre sí y  que respondieran a preguntas y señalamientos concretos. Los tres conductores dieron muestras de madurez y profesionalismo e hicieron muy bien su trabajo. Son periodistas y comentaristas de diversas empresas con una trayectoria notable.  Un aspecto notorio fue la  gran audiencia que hubo. Se calcula que en televisión 11 millones de espectadores millones lo vieron más los que lo siguieron por internet y las redes sociales.  Estos aspectos, más lo intenso de la campaña, están provocando un interés mayor en el siguiente debate que será el 20 de mayo en Tijuana.  
    Una vez concluido el evento los candidatos salieron a proclamarse ganadores. Es algo normal. Se trata de una tarea de campaña recomendada en los manuales. Una de mis apreciaciones es que Andrés Manuel López Obrador se vio soberbio, falto de tacto y limitado de inteligencia. Tengo de reconocer que no me simpatiza por su actitud de  Mesías, entre otros aspectos. Ya alguna vez en un  artículo señalé que tiene cierto paralelismo con Adolfo Hitler. 
    Sobre los debates es importante señala que en Estados Unidos y Europa es algo muy usual no solo entre políticos, ya sean candidatos o gobernantes sino que es una práctica universitaria muy común, lo que no sucede en nuestro país. En campañas electorales en Estados Unidos se usan desde la contienda por la Presidencia de los Estados Unidos desde 1960 entre Kennedy y Nixon. En México en 1994 el primero se dio el primero, entre Ernesto Zedillo, Diego Fernández de Ceballos y  Cuauhtémoc  Cárdenas que contendían por la Presidencia de la Republica. 
      Un  debate utiliza el poder de penetración, o amplia cobertura, que tiene la  televisión. Es una oportunidad para  que lo candidatos se presenten ante el público a exponer sus propuestas.  Sin duda es una herramienta de las campañas modernas que les permite  conectarse con el público interesado.
    Pero ¿Qué requiere un candidato para hacer un buen papel en un debate? Entre otras características que le permitan enfrentar un reto así, tenemos que debe de saber responder a una pregunta inesperada; buena capacidad de síntesis para estructurar bien sus ideas; manejo cuidadoso del tiempo para no excederse; buena dicción para que se le entienda lo que diga; excelente discurso y buena expresión corporal para no contradecir con gestos a lo que sus palabras intentan trasmitir. 
    A lo señalado en el párrafo anterior se puede agregar que si acude a ayudas visuales, como el mostrar una cartulina, debe saberlas utilizar. Todavía hay quien  recuerda que Roberto Madrazo, candidato del PRI a la Presidencia de la República en 2006,  presento una cartulina al revés. Otras habilidades que le serán de utilidad son el conectar  con los sentimientos del público, al menos con sus electores, tener una buena presencia y el saber traducir a un lenguaje sencillo ideas complejas. 
    Una idea final: Los especialistas han señalado que los indecisos pueden ser influidos por la actuación de un candidato en el debate. Pero es difícil que quienes ya tienen una decisión tomada cambien de parecer. Sin embargo en nuestro país hay muchos indiferentes y los indecisos pueden modificar una tendencia en las encuestas. Es importante la participación de todos en las urnas.
    Como ya se señaló al inicio de esta colaboración,  el siguiente debate será el 20 de mayo en Tijuana, en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Baja California. Con un formato diferente al del anterior va a resultar igual de interesante. Es importante que lo veamos
    El autor ha sido diputado federal por el PAN y director general del Cobach asi como académico de la UABC

  • Opiniones sobre esta nota