SIN TAPUJOS. EL VALLE DE MEXICALI ESTÁ ENFERMO




  • En varias colaboraciones en este mismo espacio he sostenido que darle agua al proyecto de la cervecería aquí en el Valle de Mexicali solo sería una cuestión de permuta. Dejar de sembrar unas pocas hectáreas de trigo en tierras malas (700 para todo el proyecto, para ser más exacto) que significarían el uno por ciento de las 70 mil hectáreas que se siembran actualmente. 
    Una permuta que le daría enormes beneficios al uso eficiente del agua, a la generación de empleos, a la derrama económica y al buen nombre de la región en la atracción de inversiones. En otras palabras, el beneficio seria enorme para Mexicali, para Baja California y para nuestro país.
    El asunto se complicó, desde mi punto de vista por el pésimo manejo general, y desembocó en lo que ya todos sabemos. La mayor parte de la inversión proyectada de mil 400 millones de dólares, 900 millones (64 por ciento del total) se van a Sonora y concretamente a Obregón. Aquí, si bien nos va, se queda una parte del proyecto. Concluyo: Mala onda, como dicen los jóvenes, para esta prometedora, y necesaria, inversión industrial.
    Y esta es una pésima noticia para la salud del Valle de Mexicali, y digo salud, porque desde mi punto de vista esta importantísima área agrícola está enferma. Tiene varios problemas graves que si no se atienden amenazan su futuro. Permítame explicarle: 
    Salinidad. Este problema sigue avanzando al grado de que ya existe un buen número de hectáreas de tierra deterioradas y limitadas para siembra, muchas de ellas abandonadas por ser costoso rehabilitarlas.
    Hundimiento. Subsidencia. Las enormes extracciones de vapor y agua de la Geotérmica junto con los continuos movimientos telúricos están afectando a miles de hectáreas que tienen como centro geográfico el Ejido Nuevo León y abarcan grandes extensiones de los Ejidos Oaxaca, Tlaxcala, Pátzcuaro, Hidalgo, Jalapa, Morelia y Saltillo, así como la Colonia Astorga. Para apreciar este problema, que avanza lento pero imparable, basta con que se dé una vuelta por allá. Se aprecian a simple vista partes hundidas de las carreteras.
    Compactación. Es muy grande la extensión total del Valle, se estima en unas 325 mil hectáreas brutas, unas 250 mil incluyendo la infraestructura, de las cuales quedan casi 209 mil con derecho a recibir agua de riego. De estas, hay unas 40-50 mil hectáreas dañadas por diversas causas. Se requiere una concentración de áreas de siembra para dejar unas 150 mil hectáreas de riego, lo más juntas posible, para eficientar el reparto del agua.
    Siembras incosteables. Falta productividad, sembrar cultivos más rentables. El caso más grave es el trigo, en el ciclo pasado hubo por lo menos 30 mil hectáreas donde la cosecha no llegó a las 4 toneladas por hectárea. Enorme, gigantesco desperdicio de agua.
    Distribución del agua de riego. Hay un reparto desigual. Algunos acaparadores riegan sin medida y hacen el gran negocio, mientras a muchos no les llega el agua a tiempo y otros, simplemente no la reciben. 
    Desperdicio. Parte por conducción y parte por sistemas ineficientes de riego, pero se estima que hay en general alrededor de un 30 por ciento de desperdicio.
    El problema más grave, desde mi punto de vista, es que el agua no se mide bien y no se cobra lo suficiente por ella. En relación a los pozos casi no existen medidores y en el agua rodada la medición es muy precaria e ineficiente.
    Son varios y graves los problemas del Valle de Mexicali, el enfermo se pone más malo con cada día que pasa. La amenaza de racionamientos en un futuro cercano, gracias al cambio climático que ha afectado las nevadas en la cuenca del Río Colorado, es la cereza de este pastel de pesadilla. 
    Si continúa, como hasta ahora, prevaleciendo la demagogia y la desinformación sobre los datos duros y el sentido común. Si continúa el desorden y el “manotello” sobre la gobernanza y el cumplimiento de la ley. Me parece que la permanencia del Valle está en duda, sus años de buena vida productiva, están contados. 

    (*) El autor, 78 años, ingeniero agrónomo. Entomólogo algodonero Valle de Mexicali (1963-64). Agricultor 20 años Caborca (1971-94). En Sonora y BC directivo industria Plaguicidas 22 años y 8 en la industria Editorial. En Mexicali, Director Nutrimex (2011-14) (email: togomez39@gmail.com)

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