SIN TAPUJOS. NO SE EQUIVOQUEN, LOS MALOS SON OTROS




  • Si aceptamos que nuestro estado de BC tiene mucha agua gracias al Río Colorado que hasta la fecha sigue bendiciendo a estas tierras mexicanas y que el 87% del agua que llega se utiliza en la agricultura aquí en el Valle de Mexicali, llegaremos a la conclusión de que el agua utilizada en los cultivos es muy importante.

    Si aceptamos que en el pasado Ciclo Agrícola Otoño Invierno 2016-17 se sembraron y cosecharon 67,437 hectáreas de trigo que produjeron un total de 383,744 toneladas con un rendimiento promedio de 5.690 toneladas por hectárea (Datos de SAGARPA, Informe del 19 de Julio, 2017) debemos aceptar que el cultivo del trigo consume una buena parte de ese 87% total.

    Si aceptamos que el trigo requiere de una lámina promedio de riego de 117 litros por segundo en 24 horas (117 litros por 86,400 segundos) nos dan 10 millones 108 mil 800 litros por hectárea, es decir 10 mil 108 m3 por ha, que multiplicados por las 67,437 has sembradas nos dan 681 millones 653 mil 196 m3 de agua. Imagínese un enorme lago de 674 kilómetros cuadrados; unos 26 kilómetros de largo por otros 26 de ancho con un metro pasadito de profundidad. Ese fue el volumen de agua que consumió el cultivo de trigo del ciclo pasado.

    El problema de la siembra de trigo aquí en el Valle de Mexicali es que buena parte de esas 67 mil hectáreas son claramente incosteables porque si el promedio general fue de 5.69 toneladas por hectárea y sabemos que hay muchos productores que cosechan arriba de las 7 toneladas, es un hecho que una buena parte no llegan a las cuatro toneladas que es aproximadamente el punto de equilibrio.

    He comentado este asunto con algunos trigueros, me confirmaron que por lo menos un 30% de los productores no llegan a las 4 toneladas por diversas razones, la principal, por tener “tierras malas”. Con cuatro toneladas estos trigueros ni ganan ni pierden dinero, pero desperdician el agua.

    Si aceptamos lo anterior, el ciclo pasado hubo unas 20 mil hectáreas de trigo en “tierras malas” que no se deberían haber sembrado.

    ¿Qué hacer ante esta situación?

    Las “tierras malas” tienen estas alternativas: a) Rehabilitarlas si tienen lucha, b) Cambio de cultivo a palma datilera, tal vez algodón y otros, y c) Dejarlas de sembrar y dedicarlas a otra cosa (energía solar, industria, vivienda).

    En pasada colaboración “La cervecería no se va a acabar el agua” escribí que la Cervecería Constellation pretende producir 5 millones de hectolitros anuales en su Primera Etapa, 10 en la Segunda y 20 en la Tercera. Esto equivale a 500 millones de litros en la 1ª. Etapa y 2,000 en la última. Si aceptamos que se requieren 3.5 litros de agua para producir uno de cerveza, tenemos entonces que la Cervecería necesita un total de 7,000 millones de litros de agua anuales. Si los dividimos entre los 10.88 millones de litros de agua por hectárea por ciclo agrícola que se consumen en la siembra de trigo, nos resulta que el TOTAL de agua que necesitará ANUALMENTE la Cervecería en su Tercera y última etapa equivale a 643 hectáreas.

    En otras palabras, se trataría de una permuta: Se dejan de sembrar 643 hectáreas de trigo y esa agua se le vende a la Cervecería. Eso mismo, hacer permutas, se podría hacer con otras industrias, venderles agua para que se instalen aquí en el Valle de Mexicali a cambio de dejar de sembrar trigo en “tierras malas”.

    Esta es mi opinión, con argumentos. Estoy a favor de que se instale la cervecería y todas las industrias que cumplan con la ley. Como ciudadano mexicano, dueño del agua, estoy a favor de que la CONAGUA, la CEPSPM, los Módulos de riego o el organismo que le corresponda, les vendan el agua que requieran en un trato justo, abierto, sin privilegios.

    Los manifestantes en contra dicen que “El agua no se vende, se defiende”. Estoy de acuerdo en que se defienda, pero hay que venderla. Y por favor no se equivoquen, los “malos de la película” no son los inversionistas, industriales o empresarios; los “malos” son los políticos, líderes y negociantes corruptos. Este es el enemigo real.

    Aquí tiene mi punto de vista. ¿Pero usted, estimado lector, que opina del asunto?

    (*) El autor, 78 años, ingeniero agrónomo. Entomólogo algodonero Valle de Mexicali (1963-64). Agricultor 20 años Caborca (1971-94). En Sonora y BC directivo industria Plaguicidas 22 años y 8 en la industria Editorial. En Mexicali, Director Nutrimex (2011-14) (email: togomez39@gmail.com)


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