¿SON CONFIABLES LAS ENCUESTAS ELECTORALES?




  • El uso de las encuestas para predecir al probable ganador de una elección, es una actividad que ha visto incrementada su popularidad con el paso del tiempo. De hecho se han convertido, los pronósticos emanados de ellas, en un tema de conversación cotidiana,  además de que los políticos en campaña las deben de tomar en cuenta, primero para hacer la planeación y después para medir el grado de avance en el logro de su objetivo central: ganar la contienda.
     En Estados Unidos y Europa las encuestas electorales se utilizan desde  muchos años antes que nosotros y el  resultado, por lo general ha sido más o menos acertado, a veces con pocos punto de diferencia en relación a lo que dijeron  las urnas. Esto porque las elecciones no estaban sujetas a irregularidades o ‘’mano negra’’ como sucedía en el antiguo Sistema Político Mexicano.   Por esta razón algunas personas hasta llegaron a considerarlas como un método de adivinación del futuro.
    En nuestro país la primera encuesta de pronóstico electoral se aplicó antes de las elecciones presidenciales de 1976, en la época del Presidente- Emperador. Pero fue hasta después del año dos mil, con el cambio de  sistema político, cuando se ha incrementado su uso. En la actualidad y como consecuencia del avance de la Mercadotecnia Política y del inicio de un régimen más o menos democrático, han surgido una cantidad importante de empresas dedicadas a la mercadotecnia o la investigación social,  y quizás lo más importante fue que el  público ha tenido confianza en  responder a los encuestadores.
    Pero se han dado  casos en los que el resultado de la  encuesta, señalando a un posible ganador, no ha coincidido con el resultado de la elección y ello ha provocado que se cuestione la validez que puedan tener. El más reciente fallo se dios con Hilary Clinton,  a la que se consideraba como la ganadora de la elección presidencial en Estado Unidos de noviembre de 2016. Ahora tenemos a otro gobernante. Sucesos  como este y otros ocurridos en México, han dado argumentos a quienes niegan que la validez de este instrumento de medición de la opinión pública. 
    Como ya ha iniciado el proceso electoral que concluirá con la elección del 1 de julio del 2018,  es oportuno revisar la situación de esta herramienta de investigación  y responder  a la interrogante ¿Son  confiables  las encuestas?
    Desde el punto de vista de quien esto escribe, las encuestas si son una herramienta confiable. El análisis debe de ser el tomar en cuenta que se trata de una herramienta para la obtención de  información altamente probada. La utilizan tanto quienes se dedican  a la Investigación Social como  a la Mercadotecnia. Forman parte de la Demoscopia, que es una rama de la Sociología dedicada a conocer y medir la opinión de los grupos sociales. Si se cumplen con los requisitos sus resultados deben de ser confiables al menos que los encuestados mientan.
    Pero para obtener resultados que reflejen la realidad, es decir que sean confiables,  deben de cumplirse con los siguientes requisitos. En primer término seleccionar una buena muestra, es decir que  las personas a las que se les va a preguntar reflejen el sentir del grupo al que pertenecen. En segundo lugar, que haya una  buena redacción del cuestionario, porque se puede dar el caso de que con el uso de ciertas palabras, o la omisión de alguna, o el acomodo de las preguntas se induzcan una respuesta. También es importante que se vigile la aplicación de los cuestionarios por los encuestadores, para que no hagan trampa, contestándolos ellos en la tienda de la esquina  y por último, ya con los resultados en la mano,  interpretarlos correctamente con los indicadores de la Estadística. 
    Es necesario tomar en cuenta que una encuesta electoral es una fotografía del momento y que los encuestados pueden cambiar de opinión. A demás no se puede negar que hay personas que no dicen la verdad al encuestador, por miedo a represalias de alguien o por interés de obtener alguna recompensa.
    Una consideración que no debe omitirse es que hay que ver el prestigio de la empresa encuestadora. En nuestro país algunas tiene gran reconocimiento muy bien logrado. Por citar a algunas tenemos a Consulta Mitovsky de Roy Campos, otra es la de Buendía y Laredo, y BGC de Ulises Beltrán. 
    *El autor ha sido diputado federal por el PAN, director general del Cobach y académico de amplia trayectoria

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