SIN TAPUJOS. Inseguridad y ostentación





  • Antes de entrar a los dos temas de esta reflexión, me va a permitir el estimado lector hacer una introducción para ambientarlos. De entrada me parecen claramente ligados y es obvio que tienden a empeorar. No veo en el horizonte político-social muchas esperanzas de soluciones.
    Comencemos con definiciones. De acuerdo con mi pequeño Larousse 2008, INSEGURIDAD es: “Cualidad de inseguro. Que no tiene seguridad. 
    OSTENTACIÓN es: Acción de ostentar. Mostrar, exhibir con afectación cualquier cosa que halaga la vanidad. Mostrar una cosa, hacerla patente. Estar en posesión de algo que da derecho a ejercer ciertas actividades o a obtener ciertas ventajas, beneficios, etc. 
    OSTENTOSO, A. Magnífico, lujoso; una casa ostentosa. Se dice de lo que se muestra o se hace de una manera llamativa y con intención de que los demás lo vean o lo noten”. Hasta aquí las definiciones de las palabras que nos ocupan..
    Recién casado aquí en Mexicali me fui a chambear y a vivir a Caborca a inicios de 1966, luego a Hermosillo y en total 32 años en Sonora. Regresé el 98, viví unos meses en la Colonia Nueva en un pequeño departamento detrás de la casa de mi suegra, luego renté un apartamento en Villas California y finalmente, en el año 2000, logré vender mi casa de Hermosillo para comprar una, de esas pre construídas, en la Colonia San Pablo, rumbo a la salida al Aeropuerto.
    Tengo ya 17 años en esta Colonia, que es cerrada, con dos puertas de entrada con vigilancia 24 horas. Con el tiempo y problemas de robos, se ha ido ampliando la seguridad. A la fecha. Circula un guardia en motocicleta todo el día haciendo sus rondas. Una patrulla equipada hace lo propio por las noches. A las casi 20 hectáreas que alojan alrededor de 700 terrenos y unas 500 casas, se le instaló una “barda perimetral electrificada”. Hay instaladas una buena cantidad de cámaras tomando películas. En resumen, una cantidad y calidad respetable de medidas de seguridad. Además, una buena parte de las casas cuentan con sistemas privados de alarma.
    Desde hace más de 30 años acostumbro caminar y otros ejercicios ligeros casi todos los días. Aquí en mi colonia salgo a caminar cuando el tiempo lo permite, evito mucho calor, frío y aire contaminado, cosa muy normal en este Mexicali querido. Cuando no me conviene salir, que es la mayor parte del tiempo, tengo una caminadora en el garaje.
    Hecha esta introducción, vamos al tema de la inseguridad. No obstante tantas, detalladas y costosas medidas realizadas en mi Colonia, algunos de mis vecinos han tenido robos de diferentes niveles de gravedad a lo largo de estos 17 años. Desde muy pequeños, como robos de mascotas y bicicletas, hasta dos o tres grandes donde han saqueado casas y un par de intentos de secuestro, sin consecuencias. Muy poco, la verdad.
    Pero las cosas se agravan. El último robo aquí en mi colonia, a la casa habitación de queridos amigos, y realizado según la prensa, al estilo de “la alta escuela” y donde abrieron hasta una caja fuerte, fue la gota que derramó mi vaso para hacer estas públicas reflexiones. 
    A los dos días de este robo y haciendo mi caminata cotidiana, me paró uno de los trabajadores que conozco y me dijo: “¿Ya supo ingeniero que robaron el fin de semana en la casa de Fulanito de Tal?”. Yo le contesté, “sí, ya me enteré, parece que estuvo duro” y me contesta: “¡Pues él mismo se lo buscó, quien le manda tener tanta lana!”. Y siguió comentando hasta que me di media vuelta y lo dejé hablando solo. Me molestaron sus palabras. 
    A los días siguientes platiqué con otras gentes sobre el tema de los robos, uno de ellos, trabajador en la colonia me dijo, “hay un chismerío” entre las sirvientas, mozos, jardineros, etcétera., donde se comentan detalles de las casas y de los dueños. Cosa común en cualquier comunidad de trabajo, pero me parece delicada en este caso.
    Habría que recordar, entre otras cosas, que ya no tenemos privacidad y prácticamente vivimos en una vitrina, donde cualquiera de nuestros apoyos caseros puede tomar fotos con un celular y dar la información a quien quiera.
    Los temas dan para mucho más, pero hasta aquí la dejamos, estimado lector. Nos vemos la próxima semana si el Patrón me da vida y salud 
    (*) El autor, 78 años, ingeniero agrónomo. Entomólogo algodonero Valle de Mexicali (1963-64). Agricultor 20 años Caborca (1971-94). En Sonora y BC directivo industria Plaguicidas 22 años y 8 en la industria Editorial. En Mexicali, Director Nutrimex (2011-14) (email: togomez39@gmail.com)

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