NUESTRA FINCA QUE MIRABA SOBRE EL RIO. CAPITULO XXXI




  • La siguiente semana que el maestro Ramón Felipe dejara la Dirección de la Escuela de Periodismo, esta lucía como si nada hubiera cambiado, de no ser que Ángel Librado parecía que iba a reventar de inquietud. Para el maestro Luciano no pasó desapercibido aquel estado de ánimo que no le daba punto de reposo a su compañero, pero se propuso que eso no influyera en el plan de trabajo por cumplir, ya que unos asuntos los tenía etiquetados como prioritarios, el más urgente era dónde encontrar sustituto para Historia de la Cultura y Diseño Editorial II, que con la salida del maestro Ramón Felipe habían quedado  sin  profesor. Desde luego que estaba próximo el Secretario Académico de la Universidad, un master en Matemáticas de apellido Guerra, que de seguro se apuntaría para impartirlas, pero los alumnos lo protestarían, pues ya en otras ocasiones en que lo tuvieron de maestro, según comentarios de los propios muchachos, veía la tarea educativa como sinónimo de  lectura, por lo que no le temblaba la mano para cargarlos de cientos de páginas que leyeran de una sesión a otra. El maestro Luciano había conversado con el matemático lo suficiente como para observar que efectivamente confundía cultura, educación y enseñanza con leer, leer y leer. A esta concepción el maestro Luciano le señaló que los estudiantes defendían su tiempo para acudir a ver una obra de teatro, asistir a escuchar un concierto, observar una exposición de pintura o escultura, o para participar en cierta conferencia.  Era opinión del maestro Luciano  que solo así  podría fomentarse en los estudiantes un genuino interés por la cultura. El tal Guerra no estuvo de acuerdo, ya que consideraba que ningún estudiante universitario leía lo suficiente y su posición era que  la primera misión de la educación era hacer leer a los estudiantes. Esta diferencia  de concepciones perjudicó al maestro Luciano, pues cuando los estudiantes presentaron una solicitud para que los llevara a un Congreso en Guadalajara, como superior Guerra negó la autorización, y en su lugar envió al maestro Marcos Lozanía.
    Por ahora el maestro Luciano lo que menos deseaba era una confrontación con el matemático ni con ningún otro funcionario, pues ya no tenía al maestro Ramón Felipe que era quien frenaba cualquier intromisión de los mandos superiores de la Universidad en la Escuela de Periodismo. Era casi seguro que sin una figura en la dirección, más de dos o tres superiores iban a querer ganar influencia o poder, no porque les interesara el futuro de la Carrera sino porque representaba un campo donde se podría acomodar personal.
    Ángel Librado estalló el martes, reclamándole al maestro Luciano lo que consideraba falta de solidaridad ante el problema con el muchacho que faltó a su palabra y lo dejó colgado, partiendo hacia Tijuana. No obstante, él sí continuaba trabajándole a la becaria Arcelia para que doblara las manos y el maestro Luciano pudiera hablarle de sus sentimientos.
    ------ ¿Qué otra cosa puedo hacer por ti? No puedo llevarte hasta  Tijuana… ---- le contestó el maestro Luciano, sorprendido de la reclamación.
    ------ A Tijuana no ---- aceptó Ángel Librado ---- pero el sábado o el domingo pudo  haberme llevado  a ver sí aquel ya había regresado, solo que usted se desapareció de la Comunidad.
    El maestro Luciano consideró que no debía enterarlo de que había acudido a Guasave a ver y entrevistarse con el maestro Ramón Felipe.
    ------ Bueno, sí salí de la Comunidad, pero  tú nunca me comentaste que querías buscar a tu amigo. Tengo entendido que cada fin de semana te vas a buscar entierros enviejas  fincas o vetas de oro en las serranías…. ¿Qué tal va eso?
    ------ Ya no tuvimos recursos para realizar más excursiones… y las suspendimos…
    Entonces, para que el reclamo no tuviera mayores consecuencias, el maestro Luciano le aseguró:
    ----- Cuando quieras que te acompañe en alguna parte, avísame a tiempo y yo te diré si puedo apoyarte.
    ----- ¿De verdad, jefe? ------ le preguntó Ángel Librado, de pronto sereno y entusiasta. Luego le preguntó: ---- ¿Usted no quiere que le diga lo que piensa la grandota Arcelia? Estuvimos conversando y la hice hablar.
    El maestro Luciano se llenó de rubor.
    ----- ¡Chitón, Ángel! Estamos en horas de trabajo. Dejemos el tema para más tarde.
    Ángel Librado obedeció. El maestro Luciano buscaba discretamente entre los nombres de los profesores quien atendiera las materias dejadas por el maestro Ramón Felipe. Debía consultarlo  con el arqueólogo Bernardo, quien se había alejado un tanto desde que se diera cuenta que el maestro Luciano coleccionada piezas de cerámica de la región. La salida del maestro Ramón Felipe acarrearía otras consecuencias, era casi seguro, y si se acumulaban algunas sin solución, buscarían un responsable. Seguro que a él tratarían de cobrárselas. Le daba vueltas de continuo en su cabeza el escenario que se vendría, cuando más tarde fuera llamado por el rector y él quería llevar propuestas para cada uno de los asuntos que se abordarían. Corriendo con suerte, ahí mismo podrían ofrecerle  la dirección que quedó acéfala.
    En estas estaba cuando efectivamente lo llamaron pero de parte del Secretario General, el ingeniero Valdez. Era para notificarle que debía asistir a la siguiente reunión del Consejo Universitario, donde se trataría como único asunto, una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Universidad que buscaba establecer que cuando el actual rector cumpliera su período, fuera indemnizado con el sueldo de todo un año, agregado al beneficio de una jubilación con su actual sueldo, además de dinámica y vitalicia. El maestro Luciano firmó de enterado, aunque no estaba tan convencido de asistir a la sesión, pues un asunto así podía tener sus rispideces. Desde días antes, activistas universitarios repartían volantes oponiéndose y criticando el proyecto de reforma a la Ley Orgánica de la Universidad.
    Ese martes, que transcurrió sin mayores incidentes en las horas de trabajo, hacia las cinco de la tarde los únicos que quedaban en el plantel eran el maestro Luciano, revisando documentación y dibujos de los niños, y la becaria Arcelia, ella en el espacio de la recepción. La chica no parecía disminuida porque el maestro Luciano en toda la jornada no le hubiera hecho ningún cumplido ni dada ninguna orden y esperaba tranquila a que dieran las cinco para salir hacia la Escuela de Turismo. En ratos así, la beldad se concentraba por completo en enviar mensajes por su móvil, actividad a la que el maestro Luciano no era totalmente indiferente.
    Esa silenciosa paz vespertina de pronto se vio rota con la irrupción de un hombre joven, de estatura por debajo de la media aunque en compensación con picudas botas de altos tacones, y con el resto de su atuendo a la usanza vaquera, que acudió a preguntar con urgencia por cierta familia que debía radicar por ese rumbo. La chica contestó con su acostumbrada indiferencia que no conocía a ninguna familia de por allí del rumbo. El maestro Luciano salió para informarle que el plantel tenía poco de ser abierto y todavía no conocían a los vecinos, sólo a una señora que iba a venderles pan. El hombre no hizo más preguntas y se retiró agradeciendo la atención.
    Una media hora más tarde, encontrándose el maestro Luciano ya completamente sólo, llegó hasta la oficina un niño con un arreglo floral de encendidas rosas rojas, blancas y amarillas, preguntando por la muchacha que se sentaba a la entrada.
    ----- Ella ya salió hace diez minutos. Iba para su escuela, acompañada de otros estudiantes que vinieron por ella.
    El menor se retiró y el maestro Luciano quedó pensativo, como petrificado en el asiento tras su escritorio.
    Unos instantes después, de nuevo irrumpió el hombre a la usanza vaquera, ahora él mismo con el ramo en una mano, y preguntó por la  muchacha con cierta violencia que molestó al maestro.
    ---- La chica que se sienta aquí, ¿Para dónde se fue? ---- en un tono como si alguien la hubiera escondido.
    ---- Le mandé decir con el niño que se retiró hacia su Escuela. Creo que vino su novio por ella.
    ---- Gracias ----- dijo y se retiró, lleno de tensión.  
    El maestro Luciano se levantó para alcanzar la entrada y le dijo que ella era estudiante en la Escuela de Turismo de la Universidad.
    ----- Muchas gracias ---- contestó el otro, sin detenerse para más.
    Estos detalles lo estaban obligando a cerrar la escuela a una hora más tarde, pero estaba dispuesto a no dejar pendientes, por lo que de nuevo se dispuso a seguir trabajando. Por fin se le vino a la memoria el asunto del Verde Chico… por primera vez se acordaba en el día que tenía que abordar un plan para acercarse al muchacho…
    Pero no pudo seguir concentrado, ya que en la calle alguien en un vehículo empezó a dar arrancones, dejando el característico olor a llanta quemada contra el pavimento que penetraba al recinto. Al día todavía le quedaba luz y alcanzó a darse cuenta que quien pasaba  una y otra vez frente al plantel, escandalizando en un pick up, era el tipo que trajo el ramo de rosas a la becaria Arcelia. El maestro Luciano empezó a sentir un vacío en el estómago, como si fuera un asunto que le concernía en lo personal.
    De nuevo Ángel Librado perdió la tranquilidad para realizar las tareas con las que el maestro Luciano le solicitaba lo apoyara. Ahora no ocultaba su malhumor ni ante los estudiantes, a los que tampoco quería apoyar. El chico que limpiaba y daba servicio técnico a las computadoras, cada vez que Ángel Librado lanzaba un gruñido, le buscaba la cara al jefe y con la vista le indicaba la impaciencia manifiesta.
    ---- ¿Quieres que hablemos? ---- le preguntó al fin el maestro Luciano.
    ---- Esto es insoportable ---- estalló. ---- Apenas estamos casi a la mitad de la quincena y ya nadie trae dinero.
    El maestro Luciano lo miró y le pidió que pasaran a una habitación del plantel en donde desahogara su rabia, sin que las chicas lo vieran, ya que tenía muy presente que eran días de extrema pobreza. La Universidad adeudaba cuatro quincenas y sólo había pagado una y la siguiente nadie aseguraba que fuera haber dinero. O sea que se había hecho costumbre estarle debiendo al personal al menos tres quincenas o hasta dos meses.
    ----- Me imagino que no resolviste nada de tu situación personal y familiar entrando a trabajar a la Universidad ---- comentó el maestro Luciano ----- pero debo advertirte que los estudiantes no tienen la culpa.
    ----- Mire, jefe  --- dijo Ángel Librado ---- creo que nosotros con un poco de imaginación podríamos resolver el problema, al menos en lo que concierne a nosotros
    ----- No veo como --- aclaró el maestro Luciano ----.
    ----- ¿Quiere usted que le diga…?
    ----- A ver…. Explícame si tiene un plan.
    ----- Mire…. ¿Acaso no quiere el rector que la Escuela de Periodismo edite un periódico?
    ----- Si, está entre los proyectos….
    ------ ¿Desde cuándo lo tiene entre sus proyectos? No tiene para cuando editarlo, es la verdad. Usted y yo conocemos el proceso de edición, pues vamos sacándolo adelante… Para esto necesitaría que de inmediato usted me autorizara la credencial del nuevo periódico y me llevo a los muchachos a entrevistar a los alcaldes de Ahome, El Fuerte, Choix, Sinaloa de Leyva y de Guasave. Con dos o tres preguntas que les hagamos, dándoles por su lado, le sacaremos unas planas de publicidad, con felicitaciones por la apertura del nuevo periódico….No necesito explicarle como nos agenciaremos de fondos….
    ----- Bueno, de principio me parece fácil y posible la acción, pero antes debo pedir autorización al rector….
    ----- Mi opinión es que debemos darle la sorpresa…. ¿Qué le parece?
    Entonces el maestro Luciano, para no entrar en confrontación con Ángel Librado, le dijo:
    ----- De principio, admito que la idea es buena y que a mí no se me  hubiera ocurrido ante los vacíos que dejó la salida del maestro Ramón Felipe. Pero no lo podemos hacer sin someterlo a consideración del rector y casi es seguro que querrá llevarlo al pleno del Conejo Universitario. No tengo inconveniente en extenderte una credencial del órgano, pero antes déjame planteárselo al señor rector….
    La impaciencia se volvía apoderar de Ángel Librado.  .
    ---- ¿Cuándo podrá planteárselo? ---- preguntó.
    ---- Te prometo que será en la primera entrevista, que debe ser pronto, ya que en unos cuantos días hay reunión del Consejo Universitario. Antes de cada sesión, él va llamando a cada uno de los integrantes.
    Sin embargo, el señor rector en todos esos días no lo llamó. Quienes estuvieron acudiendo a verlo fueron varios estudiantes activistas, entre otros, el Verde Chico y su banda. Estaban disgustados y se oponían al proyecto de reforma de la Ley Orgánica de la Universidad, que la administración afín al rector estaba impulsando. Le expresaron que anteriormente  contaban con Ramón Felipe, pero ahora acudían ante él, no para que cambiara el sentido de la votación, ya que eso siempre resultaba imposible, sino para que como una voz disidente, se opusiera en el seno del Consejo. Los estudiantes podrían secundarla en el exterior para exigirle cuentas al rector y su administración. Sin embargo, el maestro Luciano carecía del sentido de lucha del maestro Ramón Felipe y prefería una posición neutral, para evitarse complicaciones, más ahora que ya no estaba su anterior jefe. Por esto en esas entrevistas, el maestro Luciano no les prometió nada, además de que estaba cansado que lo vieran como de izquierda, sólo porque en un principio hizo amistad con el viejo dirigente del Partido de la Revolución Democrática.
    Al Verde Chico sí le dijo que tenía mucho que conversar con él, y tenía que ser pronto, respecto a su trabajo pictórico y porque tal vez podría orientarlo para una modificación en los tubos de escape de la motocicleta. El muchacho se entusiasmó:
    ----- Avísenos pronto ---- contestó ---- Ya ve que a nosotros nos gusta meternos hasta en lo que no nos importa.
    ----- Precisamente es eso lo que debemos de moderar, para no dispersarnos ---- concluyó el maestro Luciano. ----- Iré a verlos en breve.
     
    La becaria Arcelia no terminó la siguiente semana. Para el jueves dejó de asistir y su compañera, con la que compartía habitación, el viernes nada comentó, o prefirió no arriesgar explicaciones sobre su ausencia. Al siguiente lunes Arcelia tampoco se presentó. Ángel Librado seguía en su mala racha, pues consideraba que el maestro Luciano le estaba dando largas a una solución sobre la credencial de periodista que le había solicitado
    ---- ¿Qué está pasando con su compañera? ----- le preguntó el maestro Luciano a la otra becaria.
    ----- Arcelia no me comenta nada ---- aseguró la muchacha.
    Más tarde, cuando la becaria salió a comer y mientras esperaban en el plantel la llegada de los niños estudiantes de dibujo, la señora Teresa, encargada del aseo y mantenimiento del edificio, se llenó de aire los pulmones mediante un suspiro y le preguntó al maestro Luciano.
    ----- ¿A poco no se ha enterado de lo que pasó con Arcelia? Creo que no le quieren decir, para evitar que se enoje….
    El maestro Luciano levantó su rostro de unos dibujos que detallaba sobre su escritorio, pero no pudo pronunciar palabra. Se quedó esperando que Teresa continuara hablando.
    ----- Se lo diré pero no diga que fui yo. Arcelia se fue a vivir  con un chapito con apariencia de vaquero, ese que anduvo escandalizando en las calles de la Comunidad, quemando llanta en un pick up.
    ----- ¿…Cómo… que se fue a vivir…? ---- el maestro no le encontraba significado al comentario de Teresa.
    Ella, por alguna razón, se sentía cohibida para seguir tratando el  asunto.
    ------ Si, parece que ese chapito se prendió de ella la primera vez que la vio y ya no la dejó en paz, hasta que la convenció para que se fuera a vivir con él en uno de los departamentos de arriba de la nevería que está a tres cuadras.
    ------ Pero… ni siquiera eran novios…
    ------ ¡Ay, maestro! ¿Qué no se daba cuenta del estado en que ella se encontraba? Su madre se fue a trabajar a Tijuana y no se volvió a comunicar más con ella… Eso la había puesto muy mal…
    ------ La chica pelirroja me comentó las dificultades familiares
    Teresa notó como el maestro Luciano perdía el color, poniéndose transparente de pálido por el trance que se le desataba.
    ------- ¿A usted le gusta Arcelia, verdad? ------ preguntó Teresa, sin considerar el daño que le infringía. Sin embargo, él alcanzó a contestar, sin que su voz se le alterara:
    ------- ¿Y a qué hombre no, dígame?
    ------ ¿Ve usted por qué nadie se animaba a comentarle nada? ¿Ve cómo se ha puesto?
    El maestro Luciano se percató que ya no debía continuar esa conversación y prefirió levantarse, agarrando el camino hacia su casa, situada en la otra acera de la calle.
    ----- Por favor, Teresa, atiéndame a los niños cuando lleguen. Regreso pronto. Si antes volviera Ángel Librado envíemelo para allá.
    A duras penas alcanzó la pieza mayor y se sentó al borde de la cama. El abatimiento lo devastaba. Ese día le quedaría fijo en la memoria, incluyendo las crueles palabras de Teresa. ¡No le dolía tanto haberla perdido como que un fulano cualquier la tuviera entre sus brazos cada noche! ¿Por qué le pasaban a él esas cosas? Si el otro era un verdadero gavilán ya no la soltaría. Le pareció oír que llamaban muy lejos a una reja. Era Ángel Librado.  Se acordó que días atrás él quiso decirle lo que la becaria pensaba sobre el maestro y entonces lo calló.
    ----- ¿Qué era lo que quisiste decirme ese día? ---- fue lo primero que le preguntó.
    ----- Olvídelo, jefe. ¿Qué caso tiene ahora? ---- contestó Ángel Librado.
    ------ Quiero que me lo digas, más si tiene que ver con su decisión de irse.
    Ángel Librado se dejó caer en el sillón antes de hablar.
    ----- Ella comentó que sufría mucho la partida de su madre, desde que ganó para Tijuana, dejándola por primera vez. Ella había sido padre y madre, ya que era una mujer indomable. La muchacha estaba tan desesperada y enojada que había jurado  juntarse con el primer hombre que se lo pidiera, aunque nunca lo viera tratado antes. ¿A poco usted de haberlo sabido se hubiera anotado?
    ----- ¡Cómo no!
    ----- Ella decía que no comprendía como podía usted vivir tan sólo teniendo el puesto que tiene. Usted no le era indiferente a ella, pero estaba mal de su cabecita.
    ----- ¿…….?
    ------ Jefe, ¿ahora acepta que le diga una cosa?
    ----- Ahora puedes decirme lo que quieras. ¡Mírame nomás como he quedado!
    ----- ¡Usted debe pepenar la primera mujer que se le ponga a modo, pues ya no es ningún chamaco! Por favor no pida muchos requisitos y póngase a vivir con ella. No espere más.
    ----- ¿Por qué me dices eso?
    ----- Porque es lo que haré yo, o de lo contrario, me podría pasar lo que a usted. Vea como en este pueblo nadie tiene recursos para andar de novios. Las uniones son de entrega inmediata... ¡A lo que te traje, Chencha!, es la consigna. Usted debe observar lo que está pasando aquí… Hasta el más feo y desgraciado tiene su pareja, excepto usted y yo. ¡Parece que nos quedaremos a vestir santos! Si seguimos solteros empezaran a hablar chuladas de nuestra honra.
    ----- Pudieras tener razón... ---- admitió el abatido y despechado profesor.
    Enseguida vino Teresa para avisarle que los niños estudiantes de dibujo lo estaban esperando. ¡Cómo se sentía desalentado y confundido con aquel desaire!  Y así tuvo que incorporarse para caminar al taller de dibujo con sus pequeños artistas. Esa misma tarde le ratificó nuevamente a Ángel Librado que el asunto de la credencial de periodista  lo trataría en cuanto hablara con el señor rector.
    En la primera sesión de clases del siguiente día, Ramiro Alejandro manifestó la preocupación del grupo que desde la renuncia del maestro Ramón Felipe  nadie les decía lo que pasaría con las materias de Historia de la Cultura y Diseño Gráfico II. Estaban preocupados de que se prolongara la situación y luego esas materias se las pasaran a la carga académica del siguiente semestre.
    ----- En ocasiones pasadas cuando los maestros dejaron cursos a medias, esa medida la tomó la Universidad. ---- añadió otro de los alumnos.
    El maestro Luciano pidió atención y les dijo:
    ----- Pues si no quieren esperar más, tenemos al maestro Guerra, Secretario Académico, quien está dispuesto a sacrificarse con Historia de la Cultura.
    ------ ¿Usted cómo la ve? ----- preguntó una de las chicas.
    ------ Ustedes son los que tienen que decidir. Si están interesados en volver a trabajar con el matemático Guerra, ya tienen maestro. Si quieren esperar a que surja un espontáneo y perder más clases... Ustedes deben de decidir.
    Otra de las chicas que tenía simpatía por Ángel Librado, preguntó si podría darles Diseño Editorial II.
    El maestro Luciano les aclaró que Ángel Librado había entrado con categoría de técnico a la Universidad y no como docente, por lo que lo objetarían.
    En esa reunión se hicieron muchas consideraciones y propuestas, pero como el tiempo de la mañana se iba, se dejó a tratarse en otra reunión. Por fortuna, ésta ya no fue necesaria, ya que esa misma tarde apareció por el Plantel un nuevo maestro, enviado directamente por el señor rector. Poseía una inconfundible facha de aventurero, de los que no hacen nido en ninguna parte. Muchos años atrás había compartido tareas con el señor rector en otra Universidad del país, elaborando una revista de Historia y Antropología, por lo que conocía lo elemental de diseño gráfico.
    ------ ¿Ahora de donde viene usted? ---- le preguntó el maestro Luciano.
    ------ Estuve trabajando entre Zacatecas y Jalisco, en unos campamentos mineros….
    El maestro Luciano no necesitó saber más de sus antecedentes, pues con esto creyó darse cuenta a lo que venía. La apertura en la región de nuevas explotaciones mineras estaba atrayendo a aventureros de todos los rumbos.
    ----- ¿Usted tiene interés por la minería? ---- le preguntó.
    ----- No, no ---- se apresuró el otro a contestar ---- Mi interés es la academia, se lo aseguro. Allá de donde vengo atendía tareas educativas, más hace tiempo me enteré que mi viejo amigo era rector aquí en Sinaloa y vine a saludarlo.
    Un día previo a la sesión del Consejo Universitario, ya confirmado por los activistas que el maestro Luciano tomaría parte en lugar del maestro Ramón Felipe, ocurrieron a verlo. Le manifestaron que él constituía su última esperanza para evitar un movimiento de mayores consecuencias en la Universidad. Si la reforma se aprobaba, ellos paralizarían las escuelas afines y como él alguna vez les había advertido, nunca podía saberse quienes saldrían perdedores al final, en un movimiento así.
    El maestro Luciano les manifestó que no podría votar contra la reforma a la Ley Orgánica de la Universidad, pues de inmediato le terminarían su contrato de docente.
    ----- ¡Impediremos lo expulsen de la Universidad!
    El maestro Luciano no tenía más argumentos para negarse a votar contra la Reforma. Preguntó por el Verde Chico y su banda, por qué estaba ausente.
    ----- Si quiere le decimos que necesita verlo. El creyó que era inútil pedirle su apoyo.
    ------ No me comprometo a nada si antes no lo veo también a él y a los de su banda.
    Más tarde ese mismo día ocurrió la entrevista del maestro Luciano con la banda del Verde Chico. Les expresó que estaba muy intrigado por una acción protagónica que el Verde Chico se disponía a realizar para un circo. Les llamó la atención a todos y les solicitó que se desistiera de ese espectáculo, a cambio de formar un taller de gráfica popular, donde se incorporaran todos los equipos que pintaran en la Universidad.
    Los muchachos aceptaron incorporarse al taller de gráfica popular, aunque el maestro Luciano no quedó totalmente convencido de que el Verde Chico desistiera de lanzarse en paracaídas.
    Los concejales universitarios estuvieron puntuales para la sesión, a llevarse en el mayor salón del campus que tenía la casa de estudios en Los Mochis.  El ingeniero Valdez, Secretario General, estuvo dándoles la bienvenida personal a cada uno, así vinieran  juntos los directores de las escuelas, por un lado, los representantes de los maestros, por otro, y los representantes de los estudiantes aparte. Con el maestro Luciano, quien era la primera vez que asistía, no hizo ninguna distinción. Con todos alrededor de una gran mesa de sesiones, era notable la ausencia del señor rector, quien se estaba tardando ya, observó el secretario general, que por reglamento debía dirigir los trabajos.
    ----- En ausencia de nuestro señor rector hasta estos momentos----- y observó el reloj que llevaba en el pulso --- iniciamos los trabajos de este Consejo.
    ----- Aunque tenemos como único punto del programa el proyecto de Reforma de la Ley Orgánica de la Universidad, es necesario darle la bienvenida a un nuevo miembro de este Conejo, el maestro Luciano, en sustitución del maestro Ramón Felipe, que como todos ustedes saben, ya no trabaja en la Universidad. Cabe aclarar que el maestro Luciano viene ante este Consejo Universitario en representación de la Escuela de Periodismo, aunque no sea director, pero si representante, como estipula el reglamento.
    A continuación, le solicitó al maestro Luciano se pusiera de pie para tomarle protesta como nuevo integrante del Consejo Universitario.
    Tras esto, se determinó esperar la presencia del señor rector diez minutos más, para abordar el asunto único y  principal.
    Siete minutos después, apareció la figura del rector en la puerta del recinto, preguntando si ya nadie faltaba para que el acto diera inicio.
    El secretario general, sin ninguna sorna, le notificó que él único que faltaba, acababa de llegar.
    Dieron inicio los trabajos con la lectura detallada por un secretario fedatario de la asamblea, de los puntos que se cambiaban en la actual Ley Orgánica de la Universidad. Todos los presentes ofrecían rostros atentos, incluso el rector quien seguía la lectura como si antes no hubiera conocido el documento
    Tras le lectura, se concedió un tiempo para preguntas, aclaraciones y oposiciones o debate.
    El maestro Gumersindo fue el primero que pidió la palabra, para solicitar una ampliación de las funciones que prestaría el rector a la universidad una vez concluida su gestión, puesto que recibiría el nombramiento de decano.
    El secretario general pidió permiso para ser él quien ofreciera la respuesta. Se lo concedieron.
    ----- Termina su gestión administrativa pero no su labor docente, por la que ya no recibirá ningún dinero, excepto el de su jubilación.
    ----- ¿Y sobre los asuntos en general de la Universidad, si continua de docente, tendrá alguna injerencia?
    El secretario general observó que el rector pedía la palabra. Se la concedió.
    ----- El rector como jubilado y docente ---- explicó el señor rector ---- no deberá opinar sobre la problemática de la Universidad, a menos que los órganos de la misma Universidad se lo soliciten formalmente, esto con el fin de no influir en el rumbo futuro, que ya corresponderá a las nuevas autoridades
    Tras decir esto, el resto de los concejales parecía que no tenían ni una pizca de interés por el futuro de la Universidad y más bien les urgía pasar a votaciones, para salir de ahí e ir a hacer las compras que les habrían encargado sus esposas.
    De pronto, inesperadamente para los presentes, levantó la mano el maestro Luciano. Le preguntaron si deseaba hablar.
    ---- Tengo una inquietud, que es de mi interés manifestarla ante este H. Consejo y es sobre el estado general que atraviesa la Universidad desde hace algunos meses, como todos los sabemos. Y de esto no acuso a nadie, ni a nadie quiero reprocharle nada. Por el contrario, creo que si no tuviéramos de aliado a nuestro Gobernador, estaríamos peor. Creo que no hay nadie aquí que pueda decir que el Gobernador de Sinaloa no es nuestro protector y aliado y si no ha hecho más por la Universidad es por la difícil situación del Estado en general. Por eso es que me preocupa si nosotros aprobamos una reforma a la Ley Orgánica de nuestra Universidad como la que acabamos de escuchar, el Gobernador qué es lo que pensará de nosotros. Una Universidad que no ha podido cumplir como debe ser con los pagos puntuales a docentes y administrativos, que de cuatro meses que se deben siempre se paga uno o dos, y nunca se sabe cuándo volverá a haber dinero, y aun así votamos por una reforma a la Ley Orgánica que representará fuerte carga para la administración….
    En esto iba cuando el señor rector solicitó se le permitiera hacer una moción….
    El secretario general, que presidía, se la concedió y el maestro Luciano tuvo que suspender su intervención.
     ------  Pido a la asamblea que se me aclare a título de qué está hablando el maestro Luciano y por qué se encuentra en este recinto, si él no es Consejero Universitario.
    Entonces el secretario general le aclaró que todo estaba dentro del reglamento interior del funcionamiento del Consejo, ya que el maestro Luciano era el nuevo consejero que había sustituido al maestro Ramón Felipe.
    ------ Entonces quisiera saber quién le extendió el nombramiento de director de Periodismo, porque yo no fui…----- afirmó el rector, de evidente malhumor.
    ------ Nadie, señor rector ---- le contestó el secretario general ---- porque no viene como director de Escuela, sino simplemente en representación de una escuela que perdió a su representante. Todo está de acuerdo al reglamento. Si una escuela deja de tener representante, entonces la asamblea del Consejo Universitario para una reforma a la ley orgánica carece de validez.
    Entonces el rector pidió disculpas, muy contrito, y le devolvió la palabra al maestro Luciano.
    Antes de hablar nuevamente, el maestro Luciano pareció que había perdido el hilo del discurso y como que las palabras se negaban a salir de su pecho. Al fin habló:
    ------ Por lo dicho anteriormente, les pido que no piensen que me opongo a un sano reconocimiento para una persona que tanto bien ha hecho a la juventud estudiosa. Soy el primero en reconocer que no constituye ningún despojo para nadie la indemnización que esta reforma posibilitaría a nuestro señor rector…
    En esto el secretario general vio su reloj por tercera vez y le dijo al orador:
    ----- Le rogamos concretice su propuesta, ya que hay más miembros que quieren exponer su parecer….
    ------ Mi propuesta es que tratemos de imaginar cómo observará el Gobernador el hecho de que votemos por una reforma que representa fuerte carga para su administración. He dicho, compañeros.
    En esto, algunos vieron cuando el rector le hizo una seña al secretario general, llamándolo para decirle algo al oído. Enseguida el secretario general, desde el nuevo lugar en que estaba parado, comunicó a la asamblea:
    ------ En estos momentos el señor rector me acaba de comunicar que informe a la asamblea de  Consejo Universitario, que por así convenirle a sus intereses, prefiere retirar la propuesta de Reforma a la Ley Orgánica Universitaria, por lo que este evento se da por concluido.
    Todos se levantaron de sus asientos. El maestro Luciano buscaba los ojos, la mirada, de los demás consejeros, pero era inútil, ya que lo ignoraban. Se cansó de buscarle las caras al maestro Gumersindo, al arqueólogo Bernardo y al maestro Marcos Lozanía. El secretario académico, el matemático Guerra, lo observaba desde una butaca en una esquina del recinto, con una sonrisa de la que prefirió alejarse.
    Bajó a la primera planta del edificio, donde tenía estacionada su moto. Se sentía solo, perdido, lleno de coraje contra sí mismo, pues creía que se había hecho un daño irreparable. De inmediato se trasladó a la Comunidad, a tal velocidad que no le llevó diez minutos. Se sentó en una de las bancas de la plaza, de donde se veía todavía de pie el primer edificio de la escuela que lo recibió con los brazos abiertos. Pronto sería derribado para construir en su lugar una gran biblioteca.  Evocaba momentos de sus primeros días cuando observó una turba estudiantil que salía del edificio central. Jubilosos, con el Verde Chico al frente, le pareció escuchar que algunos correaban su nombre.
    Los activistas se acababan de enterar que su participación había impedido al señor rector asestar tremendo tarascón al raquítico presupuesto con el que tenía que funcionar la Universidad, apenas con las aportaciones del Gobierno del Estado, ya que las participaciones federales no terminaban de llegar. Y sin embargo, los estudiantes no veían que los administradores de la Universidad, entre los que contaban al señor rector, el tesorero, el secretario general, el secretario académico y algunos jefes de departamentos, se sacrificaban demasiado. Al empezar cada año lo primero que hacían era estrenar unidades motorizadas. Hacía ya muchos meses que los estudiantes se encontraban irritados, desesperados ya de los platos a medio llenar que les servían en el comedor estudiantil, de las condiciones lamentables de los dormitorios que habitaban, y sordos ya a las promesas con las que el rector los había sosegado y nunca cumplido desde que se inscribían en sus carreras. Las sospechas de que se hacía mal uso del dinero de las becas de la Presidencia de la República, ya que pasaba hasta medio año para que se las hicieran efectivas, los impulsaba a pedir al rector un diálogo abierto, a la luz pública, sin secrecías que se prestaran a contubernios por los que luego los líderes estudiantiles pudieran ser acusados de cómplices de la administración corrupta de la Universidad. En esta atmósfera de tensión, se realizaría un mitin relámpago en la plaza, para informar el resultado de la sesión del Consejo Universitario y proponer una comisión para que solicitara un diálogo público con el señor rector.
    El maestro Luciano procuró levantarse de la banca antes, no sin ponerse de acuerdo con el Verde Chico para llevarle la motocicleta al taller y trabajar sobre las pipas del escape. El muchacho, con su acostumbrado entusiasmo por las tareas tecnológicas, se le quería salir los ojos al contemplar la máquina encendida y sobre ella el maestro Luciano, quien le dijo:
    ------ Me gustaría que te dieras una vuelta en ella.
    ------ Y usted no sabe el gusto con el que lo haría --- contestó el Verde Chico.
    Acudió una tarde de la siguiente semana hasta donde vivían la banda del Verde Chico. Quiso acompañarlo Ángel Librado. Ahí habían reunido algo de herramientas y maquinaria para realizar trabajos de soldadura, desde desarmar y reparar un motor o limpiar una motobomba, del tipo de las que usan los agricultores. En realidad el recinto había sido un taller de soldadura y torno al que faltó quien lo administrara y lo trabajara. Contaba con mesas de bastidores sólidas. La banda del Verde Chico tomó posesión de las instalaciones, lo que evitaría lo vandalizaran. Primero estuvieron buscando la manera de quitar la pipa superior de la moto y hacer que corriera por el otro lado, ya que ambas pipas se hallaban a lado derecho de la motocicleta. Solo era posible darle vuelta añadiéndole un fragmento de tubo, que no era cromado, pero aun así, no acarrearía consecuencias estéticas. Cuando el trabajo estuvo terminado, el maestro Luciano se sorprendió de la simplificación de los pasos que se usaron para esa adaptación que tenía meses pensándola y dudaba si se podría lograr. Ninguna duda le cabía que el muchacho había integrado un buen equipo con sus seguidores, que entre ellos no existía aquel trato pesado de continua desvalorización que a veces ocurre entre los jóvenes. También observó que a Ángel Librado no le dieron demasiada confianza pero tampoco ninguna descortesía.
    Antes de retirarse, el maestro Luciano le recordó al Verde Chico que podía manejar la motocicleta al menos en una extensión de terracería ahí junto a la carretera, ya que no traía casco de protección qué prestarle. El muchacho así lo hizo, aunque con gran precaución, para evitar un percance. Cuando regresó y bajó venía inyectado de adrenalina.
    ----- Hazte de un buen casco de protección y si la llegas a necesitar, no dudes en pedírmela.
    Luego, ahora sí con la adaptación tan ansiada en una de las pipas, llevó a dejar a Ángel Librado a su casa, quien expresó su total admiración por el grupo de muchachos que habían sabido acoplarse para servir en varias ramas de actividades, todo por la necesidad de sobrevivir, ya que las becas de la Presidencia de la República no beneficiaban a todos los estudiantes.
    Todavía el maestro Luciano desempeño sus funciones docentes durante unas tres semanas en la Escuela de Periodismo y en la de Dibujo para Niños, luego de su intervención en la sesión del Consejo Universitario, que le otorgó aquel aire de respeto y valor cívico ante estudiantes, activistas y maestros. Se daba por hecho que en breve debía ser ascendido a la Dirección de la Escuela, puesto que tras la salida de Ramón Felipe, había demostrado capacidad para hacerla funcionar.  El señor rector no lo llamaba, pero ante la insistencia de Ángel Librado que no olvidaba lo de su credencial de periodista, acudió a solicitarle una entrevista.
    Esta vez el señor rector lo hizo hacer larga antesala. Cuando al fin lo recibió, al instante el maestro Luciano se percató que no había tenido buen tino.
    ------ ¿Qué problema grave tuviste, maestro, en la Universidad donde estuviste trabajando antes de entrar aquí? ---- le preguntó a rajatabla.
    El maestro Luciano se puso pálido.
    ------ Necesito que me hables con la verdad, pues cuando me lo comentaron no le di total crédito hasta no escuchar tu versión. ¿Es cierto que te viniste dejando abierto un proceso penal en tu contra?
    ------ Eso no es cierto. ----- aseguró el maestro Luciano.
    ------- Me dijeron que estabas firmando en un juzgado al venirte. Aunque fueras inocente, ahora vendrán a detenerte para que pagues con cárcel. ¿Tienes inconveniente en decirme de qué te acusaron?
    ------- Aunque le explicara, de seguro usted ya tiene decidida la medida que va a tomar en mi contra.
    Entonces el señor rector se inclinó sobre su silla móvil, y le expresó, muy satisfecho:
    ------ Te equivocas, maestro. No acostumbro ser vengativo contra mis colaboradores, aunque  me hayas dado en la madre, no estoy dispuesto a tomar medidas que te perjudiquen. Creo que merezco saber la verdad sobre lo que hayas hecho por allá. ¿Es cierto que te cogiste a la fuerza a una alumna?
    El maestro Luciano siguió sentado, sin mover un músculo, sólo negando con la cabeza.
    ----- Cuéntame, pues. De otro modo me quedaré con la versión que supe.
    Al maestro Luciano no le quedó más que contarle aquel incidente que había jodido su carrera docente, su segundo matrimonio, en suma, su vida completa.
    Un día salió a preparar una práctica de campo en la materia de Sociología Agraria. Se alejó de la ciudad en compañía de uno de los estudiantes más allegados a él y cuando ya venían de regreso por la carretera, habiendo ubicado las empresas ejidales y las personas que los atenderían cuando viniera el grueso del grupo, en un crucero  divisaron a una estudiante que esperaba uno de los camiones que cubren el valle. Más adelante el muchacho le aseguró al maestro que esa estudiante era su amiga, por lo que le pidió se devolviera para saludarla. Cuando la chica vio que los motociclistas se devolvieron, se puso alerta, por si venían por ella, según declaró a la policía. Se aproximaron y ella, queriendo ponerse a buen resguardo, bajó de la carpeta asfáltica, y dando un mal paso, rodó por una ladera como de dos metros, por lo que quedó muy estropeada, y ellos consideraron que ahora necesitaba ayuda. Trataron de levantarla, más ella siguió trotando como pudo sobre unas tierras labrantías bañadas con el primer riego.  Optaron por dejarla y devolverse a la carretera, pero cuando llegaron hasta las motos observaron que se acercaba una Patrulla Federal de Caminos. Estos agentes llamaron a las patrullas de la Policía Municipal. Al confrontarlos, la chica declaró que siempre había tenido pánico de las personas que piloteaban motos y que había creído que estos la iban a violar.  Al siguiente día el maestro y su alumno eran el atractivo principal en las páginas policiacas de no menos de seis periódicos. Algunos redactores, poniéndolo de su cosecha e inspiración, escribieron que al fin la policía había atrapado a una pareja de violadores que rondaba en el valle.
    ----- ¡Qué mala suerte la tuya! ---- lo consideró el señor rector --- Ahora entiendo por qué evitabas aquí acercarte a las damitas y a mi secretaria. Debes superarlo, para que seas una persona normal.
    El maestro Luciano estaba desconcertado. El señor rector con su actitud lo tenía desconcertado. A momentos esperaba el despido, en otros momentos consideraba que lo dejaría para que dirigiera la Escuela de Periodismo.
    ---- ¿Qué vamos hacer? ¿Qué podemos hacer? ----- Luego añadía: ---- No me hagas caso, estoy pensando en voz alta.
    De pronto el señor rector dijo: --- Ya se. Se me ocurre que te separes por un tiempo de la Universidad. Pero solo por un tiempo…
    ---- Oiga ---- dijo el maestro Luciano.
    ----- Todavía no me digas nada. Sepárate de la Universidad sin que te despidamos y recibirás tu indemnización apegada a la Ley.
    ---- Oiga ----- intentó volver a decir algo el maestro Luciano.
    ----- Espérate, no me digas nada hasta conocer mi plan. Como publican tu nombre en la página del Poder Judicial de aquella entidad  como persona que dejaste de acudir a firmar, si se te ubica aquí como docente de la Universidad, el periódico El Debate nos va a golpear sin que tengamos ninguna necesidad. Imagínate: maestro acusado de violación atiende a menores en taller de dibujo de la Universidad. Tú debes hablar para allá con un abogado de tu confianza y que te arregle eso. El dinero de la indemnización te puede servir. Necesitaras esconderte un tiempo. Ahora bien, tus amigos estudiantes y activistas van a creer que te despedimos en represalia por tu intervención en el Consejo Universitario. Debes calmarlos, no me los eches encima porque entonces tendremos que decirles el motivo de tu separación. ¿Te parece el trato?
    ----- En lo general, sí. En lo particular, me gustaría saber la cantidad de dinero que recibiré. Ya tenemos dos meses y medio que no ha habido paga, ya me puedo imaginar lo que recibiré.
    ----- ¿Y qué otra cosa? ----- preguntó el señor rector.
    Le comentó la solicitud de Ángel Librado. Necesitaba la credencial de periodista para ciertos fines.
    ----- No está bien eso que quiere hacer Ángel ---- consideró el rector ---- pero déjalo de mi cuenta. Yo hablaré con él. ¿Qué otra cosa?
    Entonces el maestro Luciano se llenó de aire sus pulmones para hablar en favor del Verde Chico.
    ----- Hay un muchacho inteligente y valioso que carece de beca de la Presidencia de la República y debe hacer múltiples trabajos para sobrevivir aquí en la Universidad. Le dicen el Verde Chico…
    ------ ¿Ya lo conociste? Te recomiendo que no te metas con él. Es un malagradecido.
    ------ Una inteligencia así debe ser apoyada ---- añadió el maestro Luciano.
    ------ Se le apoyó. Me lo traje de Guasave, donde lo conocí haciendo los mandados y la talacha en un bar, dizque era muy bueno para pintar y pintaría un mural aquí en la Universidad. Se ha vuelto pura vagancia y nunca acude a la Escuela de Idiomas, donde debía estudiar inglés para acomodarlo a trabajar en una empresa aeronáutica en Mexicali. Me equivoqué con él.
    ----- Creo que merece una beca  ---- insistió el maestro Luciano.
    ----- ¡Por mí, que se muera de hambre si no es que se mata cuando se lance en el paracaídas! ------ exclamó el señor rector, inexplicablemente malhumorado contra el muchacho.
    El maestro Luciano comprendió que estaba dicho todo sobre su joven amigo. Buscaría otra forma de ayudarlo. Antes de retirarse, escuchó que el señor rector le dijo:
    ---- No dejes de darte tus vueltas a la tesorería por tu cheque de la indemnización. De aquí en adelante, la Escuela de Periodismo quedará bajo la atención del licenciado Marcos Lozanía.
    El maestro Luciano sentía la garganta seca. La secretaria de la rectoría, la secretaria aquella que el señor rector tuvo tanto interés en un principio que se uniera sentimentalmente al maestro, esta vez no acudió a ofrecerles agua.
     
    En su momento, acudió a despedirse de los alumnos de Periodismo, así como del personal que lo había apoyado,  Yolanda, la única becaria que había quedado; Julián, el chico que daba mantenimiento a las computadoras, ya muy próximo a contraer matrimonio mediante boda religiosa y que le pidió que no faltara a la ceremonia en la iglesia; la señora Teresa, encargada del aseo. Creían entender el motivo de su salida, atribuyéndolo a su sonada participación en el Consejo Universitario y los efectos desatados, pero lo que no comprendian por qué el maestro Luciano no se apoyaba en los activistas, quienes ahora lo valoraban por encima de todos. Se mostraba indefenso, pero esta actitud no iba en desacuerdo con la primera imagen de trabajo que siempre proyectó el maestro Luciano.
    Ahora bien, respecto a los niños estudiantes de dibujo, sostuvo una última reunión, dejándoles ejercicios que debían seguir en sus casas, mintiéndoles piadosamente que su contrato de trabajo no había sido renovado por la administración de la Universidad, pero aun así siempre se seguirían viendo en las bancas de la plaza, pues ahora esperaba saciar su deseo de sentarse sin ninguna presión, bajo la sombra de los frondosos laureles de la India. Y en efecto, mientras pasaban los días sin recibir el dinero prometido de su indemnización, buena parte del tiempo libre se sentaba en la plazuela, que no a cualquier hora tenía bancas vacías, ya que el sitio venía siendo el lugar de cruce de los estudiantes de Turismo, Contabilidad y Derecho, y también de todos los demás que iban o venían a los comedores de la Universidad. Aunque también acudía a la Biblioteca Central, para revisar la bibliografía que de continuo estaba llegando de las editoriales. De donde trataba deliberadamente de no pasar más, era frente al que fuera su centro de trabajo, la Escuela de Periodismo, ahora bajo la batuta del maestro Marcos Lozanía, de quien se hizo inseparable  Ramiro Alejandro.
    Hacia la cuarta semana de estar esperando que  lo llamaran de la Tesorería,  no podía soportar más su ansiedad. Se encontraba ahí en la plaza hacia media mañana y se enteró que el rector vendría al patio de eventos del Edificio Central para rendir un Informe y revelar fortalezas y debilidades que guardaba la Universidad, esto con el propósito de  callar  el clamor general sobre el mal manejo de los fondos de las becas, decidió entrar al recinto y buscar la oportunidad de alcanzar al rector para decirle que su cheque de liquidación aun no lo elaboraban.
    El evento convocó al grueso de los universitarios, quienes escucharon por espacio de dos horas el informe del rector, y cuando consideró tener en un puño a la audiencia, aprovechó para lanzarles un rosario de reproches, pues ahora que estaba a punto de hacerse realidad lo mejor del proyecto que él había creado de la nada, gracias al apoyo de la Federación, todos los avances en los que él, por su intenso amor a la institución, jamás dudó que los obtendrían. Luego de decirles esto, se disculpó por haberlos distraído de sus actividades académicas, se despidió para retirarse, sin admitir preguntas sobre algunos temas  que estaban en el aire y algunos consideraban los había evadido en su largo discurso.
    Un grupo de estudiantes se le acercó para pedirle que no se retirara, pues tenían preguntas que plantearle. El señor rector insistió en que estaba concluido el evento. Para atender asuntos de los estudiantes y de los maestros, él tenía sus oficinas, una en la extensión de Los Mochis y otra al otro lado de la plaza. Los muchachos insistieron en cerrarle el paso, pero acompañado y protegido de varios de otros funcionarios, empujaron con agresividad nada conveniente para nadie, pues podría desatarse la violencia. Los estudiantes se mostraron sensatos, abriéndoles cancha pero formándoles una valla donde rector y funcionarios caminaban uno atrás de otro. Un reconocido activista de la Escuela de Derecho se subió sobre una de las mesas del presídium para hablar a la multitud.
    ----- ¡Compañeros! ¡Pido su atención compañeros! Este señor siempre que nos convoca lo atendemos, como ha sido esta vez, pero cuando los estudiantes quieren dialogar con él, nos evade. Si ahora se retira de este recinto sin aceptar un diálogo con todo el estudiantado, propongo ante ustedes que jamás se le vuelva a permitir la entrada a la Universidad.
    ---- ¡Aprobado! ¡Queda aprobado!---- gritaron al unísono cientos de gargantas.
    El muchacho desde arriba de la mesa siguió arengando a la multitud y solicitando a gritos al rector:
    ----- ¡Señor rector! Respetuosamente le solicitamos no rechace el diálogo con el estudiantado, pues de lo contrario lo expulsaremos por autoritario y antidemocrático.
    El señor rector prestaba oídos sordos mientras avanzaba hacia el exterior, sonriendo y saludando cuando identificaba a un simpatizante entre la multitud. Antes de traspasar el umbral del gran portón, se topó con el rostro del maestro Luciano. Quiso saludarlo pero el funcionario le negó la mano.
    ----- ¡No te me andes poniendo enfrente donde yo te vea, porque a la otra te apretaré el cuello con mis propias manos!
    Mientras tanto, los estudiantes desde el fondo le gritaban todo tipo de lindezas. Ese fue su último evento relacionado con la vida universitaria. Al siguiente día aparecieron grandes mantas en los edificios de la Universidad rechazando la gestión del rector.
    Por su parte, el maestro Luciano anduvo viendo a sus más allegados, preguntándoles si querían acompañarlo a exigir su finiquito. Reunió una masa regular, formada de sus ex alumnos y amigos, entre otros, Ramiro Alejandro, Julián, quien iniciaba la cuenta regresiva para su boda, Ángel Librado, el Verde Chico y su banda así como otros que también pintaban, acompañándolo para hacer presión sobre el Tesorero de la Universidad, el Contador Jacinto Villapanquián. Esta vez encontró que el cheque estaba listo. Recibió un monto de indemnización que lo dejó satisfecho, tanto tiempo hacia que no tenía en sus manos cualquier cantidad de dinero. Ahí estaba cerca el Verde Chico y le dijo que invitaba cervezas para todos a tales horas en un punto de la Comunidad. Ellos fueron por los instrumentos musicales para tener unos momentos de alegría. Tocaron y bailaron tomando cerveza y vino. Antes de la medianoche, el provocador del Verde Chico preguntó quién tenía  una damita que en verdad mereciera recibir una serenata de borrachos. El maestro Luciano confesó que a cada rato le venía a la memoria una dama muy discreta llamada María del Sagrario, que había sabido esperarlo cuando careció de fondos.
    ---- ¿La viuda María del Sagrario? --- preguntó el Verde Chico para asegurarse que fuera la misma que él conocía.
    ---- Ella, si, la viuda ---- corroboró el maestro Luciano.
    Y los aguantaduros que podían seguir tomando acompañaron a quienes llevaban el acordeón, las guitarras y el tololoche hacia la casa bajo las matas de mango donde habitaba la viuda María del Sagrario. Ahora con dinero, música y tragos,  al maestro Luciano le habían nacido grandes ganas de verla, hablarle… sentirla cerca, quizá porque tenía un plan que compartirle.
     
     
    Continuará…

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