SIN TAPUJOS. HAY QUE ESTAR PREPARADOS




  • Tengo muy claro, estimado lector, que nuestro país ha estado siendo saqueado y vapuleado desde hace ya muchos, demasiados años. Esto no es novedad, lo preocupante es que el proceso se ha venido acelerando en los últimos años y más en los últimos meses.
    Ha sido saqueado por infinidad de funcionarios públicos, líderes obreros y gobernantes de todos niveles y partidos, desde el  Presidente de la República, ejemplo y líder, hasta aquel presi muni que cínicamente confesó que robó, “pero poquito”. El “manotello” ha sido infame, los números marean de tan altos.
    Pero también ha sido vapuleado por la Madre Naturaleza en forma de ciclones, lluvias extraordinarias y terremotos. Las pérdidas han sido enormes, la reconstrucción costará un dinero que no tenemos.
    Si el país fuera una empresa, yo diría, por simple sentido común, que en estas fechas ya está quebrado; sus reservas y sus activos están diezmados, sus gastos de operación estratosféricos y sus ingresos, muy disminuidos. Lo que requiere para enfrentar los últimos quebrantos es una verdadera montaña de dinero y lo que se está recaudando por donativos, algunos de ellos millonarios en dólares, son cacahuates ante la magnitud de la catástrofe.
    Aunado a lo anterior se viene un año electoral 2018 que se antoja muy costoso, es de esperar que el prigobierno le meta al engranaje político toda la grasa posible para que funcione a su favor. Las carretadas de billetes de siempre tendrán que utilizarse como nunca antes. Los demás partidos y partiditos que también tienen su corazoncito, de seguro gastarán como orates.
    En este escenario es de esperarse, usando otra vez  la lógica, que los presupuestos de gobierno sufrirán de nuevos recortes que significan problemas futuros para nosotros los ciudadanos. Me parece que será prioritario, ya se está haciendo, el gasto político en detrimento de todo lo demás. 
    Esto puede desembocar, como ya ha sucedido en otros países, en problemas de abastecimiento de combustibles como la gasolina y servicios básicos como la electricidad. Si el dinero público escasea, si no alcanzan los presupuestos, disculpe estimado lector, pero todo esto es perfectamente factible. Incluso nuestras pensiones, aunque sean pequeñas como la mía, corren peligro.
    Además de la amenaza que significa el tener Gobiernos obesos, derrochadores y corruptos (obviamente con sus excepciones) tenemos otro peligro en puerta: El famoso “Big One”, el terremoto que nos están advirtiendo desde hace años, aquí, en la Falla de San Andrés.
    En síntesis, estimado lector, y deseando de todo corazón estar equivocado, veo con claridad dos amenazas en puerta: Una, que nuestro Gobierno Federal está en apuros económicos. La cobija ya no alcanza. Se vienen fuertes recortes al presupuesto y carencias en el horizonte. Dos, el “Big One”, cuyas consecuencias pueden aquilatarse con el que tuvimos el 4 de Abril del 2010, hace ya siete años.
    ¿Y qué se puede hacer ante este escenario?
    Yo diría que obedecer a la lógica. Tratar de estar preparados. Ser más conservador de lo normal, imitar a la hormiga del cuento. Hay que guardar y tener reservas para enfrentarlos. Y por otro lado importante, por la parte espiritual, ponerse bien con Tata Dios, estar bien preparados por si la cosa trasciende lo material.
    Para terminar, una disculpa si con este escrito le parecí un Profeta del Desastre, lo único que traté fue ser realista. Soy de la escuela que prefiere pegar una buena nalgada a tiempo que luego llorar las consecuencias del no actuar.
    (*) El autor, 78 años, ingeniero agrónomo, agricultor 20 años Caborca (1971-94). Entomólogo algodonero Valle de Mexicali (1963-64). En Sonora y BC directivo industria Plaguicidas 22 años y 8 en la industria Editorial. En Mexicali, Director Nutrimex (2011-14) (email: togomez39@gmail.com)

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