TRANSICIONES. TRAS BASTIDORES




  • Un socavón de grandes proporciones se abrió en el seno del Partido Acción Nacional. Estamos ante condiciones que pueden derivar en una verdadera crisis en una coyuntura fundamental de la vida política nacional: la sucesión presidencial. Desde luego que hay antecedentes que ayudan a explicar la magnitud de las pugnas al interior del blanquiazul: la disputa en torno a quien será el candidato(a).
                El alineamiento de los dos principales bloques partidistas se da en torno a las figuras de Ricardo Anaya, presidente nacional del PAN y, por paradójico que suene, de Felipe Calderón. El primero interesado en ser el candidato y el segundo en que sea su esposa, Margarita Zavala, quien abandere el retorno del calderonismo a Los Pinos.
                La sra. Margarita de Calderón ha sido insistente en su demanda para que el PAN  designe ya a su candidata (obviamente). Las razones esgrimidas son que Andrés Manuel López Obrador les lleva un largo trecho y que urge posicionarse para tener una candidatura competitiva. Si bien esto último es cierto, la urgencia tiene que ver con la preocupación de que no resulte candidata si se consolida el frente anunciado este martes 5 de agosto que constituirán el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, denominado Frente Ciudadano por México (sic).
                La propuesta del frente amplio no sólo implica una propuesta de un programa común, ya de por sí complicado por las aparentes distancias ideológicas y principistas entre Acción Nacional y el PRD, sino la forma y la decisión de un candidato común. Los calderonistas consideran que en ese escenario la sra. Calderón sería vetada justamente por sus nexos con…su marido. Tendría mayores oportunidades Ricardo Anaya. Veo casi imposible un frente con un candidato perredista…sería rechazado por los panistas. O sea que los frentistas no la tienen nada fácil.
                Pero lo que detonó el conflicto esta semana fue sin duda el albazo de un grupo de senadores calderonistas encabezados por Ernesto Cordero para hacerse con la presidencia de la mesa directiva del Senado, apoyados, por diversas razones, por senadores de varios partidos….menos por el suyo: el PAN. La hipótesis más robusta es que se trató de un pacto entre el PRI y Felipe Calderón. Los priistas habrían solicitado el apoyo del grupo afín al expresidente para sacar adelante la propuesta del pase automático del Procurador General de la República, Raúl Cervantes Andrade, para convertirse en el Fiscal General de la Nación. Roberto Gil Zuarth, Jorge Luis Lavalle, Javier Lozano, Salvador Vega Casillas, así como Ernesto Cordero, y que hoy enfrentan su probable expulsión del PAN, votarían a favor de la propuesta de Enrique Peña Nieto. ¿Qué conseguirían a cambio? El apoyo para desplazar al grupo de Ricardo Anaya y así lograr la candidatura presidencial de  Margarita Zavala.
                Días antes del encumbramiento de Cordero, había habido filtraciones sobre las supuestas propiedades millonarias de Anaya y aparentes pruebas de enriquecimiento ilícito. La primera reacción fue culpar a Presidencia de la República de las filtraciones; pero luego la hipótesis del fuego amigo (calderonista) tomó más fuerza. Era otra forma de desprestigiar a Anaya y alejarlo de la carrera sucesoria.
                Estamos ante una profunda división del PAN que no le augura nada bueno en la antesala del proceso electoral. Para Ricardo Anaya y su bloque quizás el frente con el PRD y MC pudiera ser la solución para desplazar al grupo calderonista y hacerse con la candidatura. Por el lado de Calderón parece lo mejor ganar posiciones, como la del Senado, y así impulsar la candidatura de su esposa. Esta salida para los calderonistas parece más problemática cada vez, sobre todo si se llega a dar la expulsión de los cinco senadores rebeldes. Ya hay quien dice que la única posibilidad para que Margarita aparezca en las boletas del 2018 es la vía independiente. Pero parece muy tarde para construir una candidatura independiente que no se vea como una salida débil ante la imposibilidad de ser apoyada por la mayoría de los panistas. Y menos teniendo como asesor a su marido. Lo paradójico es que para el PRI y MORENA, la de la sra. Calderón parece ser la candidatura más deseable pues sería una adversaria más fácil de derrotar. Esa puede ser la explicación del apoyo de EPN a Cordero y el silencio de AMLO frente al espectáculo azul en el Senado.

    [1] Director del Departamento de Estudios de Administración Pública de El Colegio de la Frontera Norte. Correo electrónico: victorae@colef.mx. Twitter: @victorespinoza_

                  Página WEB; www.victoralejandroespinoza.com 

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