Un fantasma recorre el Muro, el fantasma del feminismo




  • Carlysle diría que Trump es un ególatra atrabiliario que tiene en el suspenso al mundo porque nadie sabe cuándo declarará la guerra (tal vez ni él  mismo lo sepa). Con su óptica Pareto lo vería no como un hombre aislado en su insania sino como mandón de una gavilla de políticos, industriales apoyados por peleoneros profesionales, quienes por formar una minoría aglutinada alrededor de la globalización, es decir de la obsesión del mercado libre, pueden arrastrar a las naciones a una conflagración planetaria con tal de imponer la simpleza de su ambición. Por su cuenta, Marx vería a Trump como la cabeza circunstancial de la gula explotadora que pretende extender aun más el capital para seguir explotando a los proletarios del mundo y sus recursos.

    Lo interesante es que el trío de observadores tendrían la razón.

    La síntesis con que inicié el texto tiene como todas la síntesis, el encanto de la comprensión instantánea, aunque conlleva el peligro de trivializar los fenómenos vitales.

    Así las cosas, decide la USA revisar el Tratado de Libre Comercio para ver cómo puede reescribir el saqueo. Sólo que ahí se encontrarán con el asunto de El Muro que es una edificación  incongruente con la idea de un comercio libre, ya que tendríamos el caso de dos naciones dizque en libre comercio haciéndose señas por arriba de una muralla estéticamente construida.

    Aún más, los tres mil kilómetros del Muro tendrían su propio fantasma: el fantasma del feminismo que tiene el poder de dinamitarlo desde sus propios cimientos.

    Expliquemos. Si el feminismo rampante en la USA tiene como efecto, entre otras consecuencias colaterales el nivel de una fecundidad reducida casi al nivel de la sobrevivencia de la nación, convive, el feminismo, con una economía que presenta al año miles de nuevas patentes e innovaciones que al echarse andar necesitan de las fábricas e instalaciones, que a su vez,  requieren de mano de obra no sólo rústica sino calificada, según ya se percató Trump, que incorporó nuevos requisitos para los inmigración que el Código Naranja quiere imponer. Entonces los nacimientos WASP no llenarían las plazas generadas a lo largo de las bandas de montaje. Por otro lado, las mujeres de Iberoamérica con tantos hijos, si pueden hacerlo. La premisa es sencilla: El Muro no puede detener el Out Sourcing de la Fecundidad con la que Iberoamérica suple el feminismo de la USA. Órale.

    El nuevo Tratado debe incluir en algún capítulo este hecho tan importante, como invisible en los distintos análisis que se hacen de  nuestra convivencia.

    *Exdirector general del Cobach BC, fundador del Colegio de Sociólogos y de la Facultad de Ciencias Políticas de la UABC, asi como analista y conocer del Cine como de la Tauromaquia.

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