UN AGUJERO EN LA PARED




  • En un programa de TED Ideas worth spreading (Ideas dignas de difundir) se presento Sugata Mitra de origen Indu, donde expone un proyecto  denominado "Agujero en la pared". Lo llevo a cabo en 1999. En este proyecto, niños pequeños descubren por su cuenta cómo usar un PC -- y luego le enseñan a otros niños. Él pregunta, ¿qué mas pueden enseñarse los niños a sí mismos?.

     

    Lo anterior debido a que Sugata Mitra llega a la educación completamente por accidente. Solía enseñar cómo escribir programas informáticos en Nueva Delhi, hace 14 años. Y justo al lado de donde él trabajaba, había un barrio marginal. Y pensaba, ¿cómo esos niños aprenderán a escribir programas informáticos? ¿O no deberían? Al mismo tiempo, muchos padres, gente adinerada con computadoras, le solían decir: "Ya sabes, mi hijo, creo que es superdotado, porque hace maravillas con las computadoras. Y mi hija... oh, seguro que es súper inteligente". Y así sucesivamente. Así que, de repente, pensó  ¿Cómo es que toda la gente rica tiene tantos niños superdotados? ¿Qué hicieron mal las personas de pocos recursos? 

     

    Por lo cual Hizo un agujero en el muro fronterizo entre el barrio marginal y su oficina y coloco una computadora empotrada para ver lo que sucedía si daba una computadora a los niños que nunca tendrían una, no sabían nada de inglés, no sabían lo que era Internet. Narra que los niños llegaron corriendo. Estaba a un metro del suelo y dijeron: "¿Qué es esto?" Y dijo: "Sí, es..., no lo sé". Dijeron: "¿Por qué lo has puesto ahí?" Y él : "Porque sí".  Y se fue. 

     

    Casi ocho horas más tarde, los encontró navegando y enseñándose entre sí cómo navegar. Así que dijo: "Bueno, eso es imposible, porque... ¿Cómo es posible? No saben nada".  Repitió el experimento en otro lugar. Se fue a casi 500 km de Delhi a un pueblo muy apartado donde las posibilidades de que pasara un ingeniero de software eran muy remotas. Repetido allí el experimento. No había lugar para quedarse, así que coloco la computadora, se fue, volvió un par de meses después, y encontró  niños jugando con ella a videojuegos. Y le dijeron algo muy interesante. Con voz irritada, dijeron: "nos diste una máquina que sólo funciona en inglés, así que tuvimos que enseñarnos inglés para poder usarla". Esa fue la primera vez, como profesor, que escucho la palabra "enseñarnos" dicha tan a la ligera.

     

    Así que la gente se preguntaba, ¿hasta dónde llegará? ¿Dónde se detendrá? Decidió que destruiría su propio argumento al crear una proposición absurda. Planteo una hipótesis ridícula. El tamil es una lengua autóctona del sur y se dijo: ¿pueden los niños de lengua tamil en una aldea del sur de India aprender la biotecnología de la replicación del ADN en inglés mediante una computadora puesta en la calle? Y pensó: los evaluaré. Obtendrán un cero. Lo dejaré un par de meses, lo voy a dejar un par de meses. Volveré, obtendrán otro cero. Volveré al laboratorio y diré que necesitamos profesores. Encontré un pueblo. Kallikuppam, al sur de India. Coloco  ahí computadoras en el "Agujero en la pared"; descargó todo tipo de cosas desde Internet sobre la replicación del ADN, la mayoría de los cuales el no entendía. Regreso a los dos meses para ver que sabían los niños, Una niña que, levantó la mano y le dijo en inglés y tamil deficiente: "Bueno, aparte del hecho de que la replicación indebida de la molécula de ADN provoca enfermedades, no hemos entendido nada más".

     

    Esta experiencia le lleva a Sugata Mitra a muchas reflexiones, una de ellas como será la escuela, y  ¿cómo serán los trabajos? Bueno, ya sabemos cómo son hoy. ¿Cómo será el aprendizaje? Sabemos cómo es hoy, niños inmersos en sus teléfonos móviles por un lado yendo a regañadientes a la escuela llevando sus libros con la otra mano.

     

    El estímulo parece ser la clave. Si se fijan en Kuppam, si se fijan en todos los experimentos que hizo, Mitra lo que más le emocionaba era los que simplemente decía: "Guau", saludando al aprendizaje. Hay evidencia de la neurociencia. La parte reptil de nuestro cerebro localizada en el centro, cuando se siente amenazado, apaga todo lo demás, se apaga la corteza pre frontal, la parte del aprendizaje, apaga todo eso. 

     

    Los castigos y los exámenes son vistos como amenazas. Tomamos a nuestros niños, les hacemos apagar sus cerebros y luego les decimos: "Funciona bien". ¿Por qué hemos creado un sistema así? Porque se necesitaba. Hubo una época en la Edad de los Imperios en que se necesitaba a aquellas personas que pudieran sobrevivir bajo amenaza. En la educación moderna, para nuestros niños tenemos que desplazar el miedo y la amenaza, y desplazarla por el juego y el placer.

    Maestra Universitaria, Socióloga y Consejera electoral INE

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