LA FIFA PUDOROSA




  • Después del retorno de la Pérfida Albión en el siglo XX, cuando enlistó a sus corsarios para ganar a su estilo la corona mundial de 1966 y activó a sus achichincles para ablandaron a Pelé y a Brasil y que se dio por bueno un gol importante que medio siglo después se decidió que no había sido, y una vez que la FIFA ha olvidado la presunta venta de sedes y arreglos de juegos y también de echar en el cofre de los piratas, en alguna isla olvidada, las evidencias de los actos corruptos de sus jerarcas, no se había visto otra pantomima tan de alto recato pudoroso escenificada por los dueños del organismo. 
    Hasta los que permanecemos muy lejos de ser aficionados al deporte más nutrido del mundo (La FIFA tiene más naciones afiliadas que la ONU), no podemos ignorar los grandes orgullos nacionales que se exponen sistemáticamente al bochorno de la derrota o a la trivial gloria de un gol de más, en las decenas de torneos donde se acometen los regionalismos y los nacionalismos y que aprovecha la FIFA para extraer lo que ella dice que le corresponde. 
    Ahora está en el proceso de exorcizar de las gargantas el grito de ¨Eeeeeee ¡PUTO!¨, porque han decidido que es homofóbico. Los señores no soportan tales coros como tampoco toleran conductas racistas entre los asistentes de los encuentros. Después de los juicios moralistas correspondientes, cada vez que es necesario, deciden vetar plazas, impedir el acceso a los gritones y multar a los equipos. ¿Recordarán aquel 7-0  que se intercambió por una cuerda de presos políticos?
    Al investirse ellos mismos como Los Lanceros de la Decencia proceden a sofocar los gritos al mismo tiempo que cometen una tropelía de lesa cultura. Aquí el vocablo tiene, en el habla cotidiana, mucho más acepciones que la sexual. También exhiben un alarde de ignorancia de los Usos y Costumbres, en este caso, mexicanas. Aquí como  verbo la voz equivale a golpear, salir de parranda, enojarse, descomponerse, hacerle al tonto, etc. (Ya las pantallas cibernéticas recogieron una rica redada de significados). 
    Pero falta uno. Puto según otra indagación es un encogimiento de putrefacto, ¨podrido¨, pútrido, sin enlace etimológico con ¨prostituto¨, aunque sí tiene un dejo parecido. De ahí que esa voz la empleemos para designar un artefacto que se descompuso en el momento clave o cualquier ente abstracto o concreto que se interponga entre nosotros y el cumplimiento de algún quehacer. Por supuesto en extensión del significado, podemos designar una persona que consideremos fallida por sus inclinaciones minoritarias.
    Cuando exclamamos, ¨¡P… carro que me dejó tirado!¨ ¿Equivale a decir: ¡Homosexual carro que me dejo tirado!? O esta otra lamentación: ¨ ¡Ya no tenia un p… peso!¨ ¿Equivale a decir ¡Ya no tenia un peso maricón!? O bien, cuando decimos: ¨¡Se me acabó el p… crédito del celular, por eso no te hablé!¨ ¿Equivale a decir: ¡Se me acabó el crédito gay del celular, por eso no te hablé!? Y si alguien nos parece emputecido por alguna contrariedad, ¿podríamos reportar su enojo diciendo ¨que estaba apuñaleado por una contrariedad? Y así hasta el infinito y más allá. 
    Pero es mucho pedirle a la FIFA que hurgue en la enramada de las palabras que trata de podar. Si tienen éxito Los Lanceros de la Decencia, tal vez procedan inmediatamente a prohibir el coro de ¨Óoole, Óoole¨ con el que nuestros compatriotas celebran cuando los adversarios son engañados una y otra vez y les escamotean el balón con la destreza pedestre. 
    En este caso sería una misión más fácil para la FIFA: El ¨Óle¨ es un término taurino imprescindible durante el ritual de las corridas que Los Lanceros de la Decencia deben rechazar ya que se dirige, en un juego de fut,  a los jugadores engañados y se les da trato no de toros, sino de bueyes. Se impone prohibir el grito. Órale.
    *El autor es fundador del Colegio de Sociólogos de BC, exdirector general del Cobach en la entidad y de los fundadores de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UABC


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