PUNTO Y APARTE. NADA PARA NADIE




  • Los resultados generados este fin de semana tras los procesos electorales registrados en el Estado de México, Nayarit, Coahuila y Veracruz, representaron apretada y dudosamente, una bocanada de respiración artificial para el PRI con miras a las elecciones del 2018, sin dejar de lado los avances que de todas formas tuvieron Morena y el PAN en dichos comicios, de cara también a la elección presidencial.

    Pero vayamos por partes. Independientemente de las sombras de posibles fraudes e irregularidades, denuncias e impugnaciones que seguramente habrá tras los números finales registrados en Coahuila y el Estado de México, el PRI nunca había estado tan cerca de perder dos de sus principales bastiones en el país. Los resultados incluso, dejan ver lo apretado de dichas elecciones, pero al mismo tiempo mostraron un indudable crecimiento de la oposición en esas entidades, Morena en el caso del Estado de México, y el PAN en el caso de Coahuila. A pesar de que ya avanzada la noche del domingo se empezaron a ver números definitivos en ambos Estados, jamás el PRI había batallado tanto para sacar avante un proceso electoral en un Estado donde históricamente incluso han arrasado. Sin embargo el triunfo final en ambos procesos no debería ser motivo de una fiesta para los tricolores, pues aunado a los números en Nayarit y Veracruz, en los últimos dos años el PRI  ha perdido importantes ciudades, distritos y gobiernos en los que anteriormente tenía el poder. Y eso significa que de cara a las elecciones del 2018 no está la victoria garantizada, y que probablemente se verá uno de los comicios más competidos de la historia, donde por lo menos, podría darse una elección de tercios.

    Pero si los triunfos cuestionados y casi cardíacos de los priistas en el Estado de México y Coahuila no son motivo suficiente para analizar lo que podría suceder en el 2018, hay que agregar la “paliza” que les dieron en Nayarit, donde además todo indica que se avecina otro ex gobernador sujeto a proceso penal, con los escándalos del aún priista mandatario, Roberto Sandoval. En Veracruz ni que decir, uno de los estados con mayor porcentaje de votos, los triunfos del tricolor fueron mínimos en las elecciones de alcaldías y diputaciones, con un número ampliamente mayoritario para una alianza PAN-PRD y el crecimiento de otras opciones como Morena, que incluso ganó la capital Xalapa.

    Si volteamos al caso del PAN, no obstante el triunfo importante que lograron en Nayarit, y el haber arrasado en las elecciones de Ayuntamientos en Veracruz, no los deja con un buen sabor de boca el no alcanzar el triunfo en Coahuila, pero mucho menos, el haber quedado en cuarto lugar en el Estado de México, el principal semillero de votos de cara al proceso electoral del 2018, y una entidad donde hace años llegaron a competirle palmo a palmo a los priistas. Es decir, aunque el balance no es malo, tampoco los pone del otro lado para la elección presidencial. A pesar de ello, para el PAN se agrega una nueva gubernatura, que es la de Nayarit, y el mandatario de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, tras los números logrados, se convierte les guste o no, en uno de los cuadros decisivos para el blanquiazul rumbo a la elección presidencial, por lo que representa en número de votos dicho Estado.

    En el caso de Morena, aunque no ganaron los comicios del Estado de México, el avance de dicho partido en esta entidad fue significativo, pues por mucho se erigieron en la segunda fuerza electoral  en conjunto con el semillero de votos que tienen en la Ciudad de México, los pone en condiciones de pelea para las elecciones del año entrante, además que estarán mejor preparados para enfrentar la maquinaria priista.

     

    Asimismo, en Coahuila y Nayarit, aunque quedaron en tercer lugar, obtuvieron números de dos dígitos y tendrán presencia en cabildos y Congresos locales, sin dejar de lado las alcaldías que ganaron en Veracruz. Es decir, esa presencia ganada, les suma para el 2018, aunque los números finales no ponen tampoco a Andrés Manuel López Obrador en una posición cómoda ni definitiva en el camino a la renovación de la Presidencia de la República.

    La principal lección de este domingo fue que a pesar de los números registrados, cada elección es distinta, y en base a ello, podemos decir que “no hay nada para nadie” rumbo al proceso electoral del 2018.

    PD1: Un tema que no puede dejarse de lado es que en el caso de las dos derrotas que sufrió el PAN este domingo, en el Estado de México y Coahuila, representan un golpe para el “Calderonismo” y las aspiraciones de Margarita Zavala, pues los candidatos a gobernador de ambas entidades, eran relacionados con esta corriente. Los resultados del domingo podrían endurecer aún más la rivalidad entre el dirigente nacional Ricardo Anaya y el grupo del ex presidente de la República.

    PD2: Los números del domingo también demuestran, aunque la necedad de Andrés Manuel López Obrador  no lo quiera ver, que si se hubiera registrado una alianza entre Morena y el PRD, junto con otros partidos progresistas, hubieran vencido al PRI y al PAN por lo menos en el Estado de México. Eso mismo, pone en relieve, el papel que podrían jugar los antes aliados progresistas de Andrés Manuel, para la elección del 2018.

    Correo Electrónico: ruvalcaba.hugo@gmail.com

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