PUNTO Y APARTE... Y ME CONSTA LO DE YARRINGTON




  • Varios años después de que se empezaron a revelar los verdaderos nexos del ex gobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, con organizaciones del narcotráfico en aquella entidad, es que sale una recompensa por parte de la PGR, a cambio de quien facilite información sobre su paradero. Y es después de unos meses de ese anuncio, que finalmente el ex gobernador tamaulipeco, originario de Matamoros, fue aprehendido en Italia, donde sin problema económico alguno, vivía desde hacía tiempo.

     

    Desde finales del sexenio de Felipe Calderón, fue que empezaron a soltarse los misiles, tanto de las autoridades norteamericanas, como mexicanas, en contra del ex mandatario. Lo anterior, debido a que se dio una ruptura entre Los Zetas y el Cártel del Golfo, la cual generó traiciones internas que llevaron a diversos personajes a revelar los secretos inconfesables durante el sexenio de Vicente Fox.

     

    Eran principios del año 2003. Mientras este reportero laboraba en la redacción del diario La Crónica de Hoy en la Ciudad de México, recibí una invitación para trabajar en un periódico de la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Cuando arribamos a esa ciudad, tenía escasas semanas de detenido el que fuera líder del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén. Los rumores empezaban a correr por toda la ciudad, Los Zetas ya no eran simples sicarios, y eran quienes dictaban las reglas en toda la frontera tamaulipeca. Denuncias de extorsiones, amenazas, “levantones”, desapariciones y ejecuciones, se recibían por puños, a diario, en las redacciones de los medios informativos de Nuevo Laredo. En lo particular, nos tocó cubrir casos en los que familias enteras desaparecieron tras ser "levantadas" por esos comandos, de los que Yarrington negaba su existencia. De igual forma, decenas de jovencitas tanto de Nuevo Laredo como de las ciudades vecinas de Texas, desaparecieron sin dejar rastro, o denunciaban en silencio violaciones tumultuarias por parte de criminales fuertemente armados que operaba en grupo. 

     

    Algunos de los medios impresos de la ciudad decidieron narrar esas historias de terror que empezaban a registrarse entre los neolaredenses. Pero pronto empezaron los testimonios de reporteros que empezaron a ser levantados por Los Zetas como represalia. Los dichos, muchas veces en cafés de la ciudad, eran similares. Golpes, amenazas para la familia, tortura psicológica (mostraban fotos de las esposas, esposos, hijos, escuelas a donde iban, centros de trabajo), por haber mencionado a Los Zetas en las noticias, y la advertencia de que esa palabra, no se publicara más.

     

    En tanto la mayoría de los medios de comunicación empezaban a callar ante la ola de terror en la frontera tamaulipeca, los empresarios, profesionistas y organizaciones ciudadanas, hicieron el reclamo ante un entonces indolente gobernador Tomás Yarrington. En una gira del mandatario por Nuevo Laredo en ese mismo 2003, en una pausa que hizo para comer, le cuestionamos el tema de la inseguridad en la frontera. De manera burlona, mientras degustaba una papa al horno con carne asada, respondió sonriente: “Eso es una papa caliente”. Su séquito estalló a carcajadas y forzaron a que le preguntaran otros temas.

     

    En ese mismo lapso, el gobierno federal, entonces encabezado por Vicente Fox, envió decenas de policías federales a Nuevo Laredo. Más que calmar las aguas, el ambiente se tornó más álgido, y tras una épica balacera en agosto del 2003 en una de las principales vialidades de la ciudad, donde salieron a relucir lanzagranadas, las fuerzas federales huyeron y dejaron el territorio en manos del crimen organizado. Fue en ese episodio, donde Yarrington demostró que prácticamente era intocable, aún por el gobierno federal panista del país. Para garantizar protección y continuidad, seleccionó al entonces alcalde de Ciudad Victoria, Eugenio Hernández Flores, como su sucesor.

     

    Esos años, además de haber sido negros y de terror para la mayoría de los tamaulipecos, lo fueron también para los medios de comunicación. Cabe mencionar que a un servidor incluso le tocó vivir en carne propia la violencia del narcotráfico en Tamaulipas, en los tiempos en que Yarrington era una especie de virrey, implacable, intocable, todopoderoso, y con deseos de ser candidato a la Presidencia de la República por el PRI. Hoy, 12 años después de que dejó el poder, no es ni la sombra de lo que fue. Esperemos no haya malas sorpresas por parte de la justicia.

     

    PD1: El senador Víctor Hermosillo, junto con otros senadores del PAN, reprobaron el reciente nombramiento de Paloma Merodio dentro del cuerpo de gobierno de INEGI, dado que no cumplía con los requisitos necesarios para una tarea en la que se requiere los mejores especialistas, pues dicho Instituto es el responsable de determinar los indicadores del país. El legislador mexicalense también anunció en su reciente visita a la capital del Estado que donará cada mes determinada cantidad de recursos en bacheo para la ciudad.


    Correo Electrónico: ruvalcaba.hugo@gmail.com

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