POPPER Y TRUMP




  • Las etapas fatales de los políticos, según vimos en la entrega pasada, es empezar con la desaforada ambición del Borrón y Cuenta Nueva. Poco después del frenesí inaugural tienen que recapacitar por los topes contra la inesperada realidad. Es hora de pulsar la tecla de Recapacitar y Aprovechar lo posible entre los problemas heredados. Se mantiene, de todos modos el discurso de realizar lo prometido al inicio. Eventualmente al mal cumplir con la primea y segunda etapa, llega el tercer acto que ya es de franca emergencia: Resolver los Problemas como Aparezcan. Es lo que Popper reconoce como la única obligación del gobierno, atender lo inmediato ya que si el gobernante se empecina en anticipar caminos únicos, se convierte en dictador. Porque al no permitir la disidencia para lograr la única vía impide la retroalimentación de su gobierno con las reclamos populares. Así, sin los empujones de la población llegará  a ser un gobierno acorazado contra las ideas, que lo convierte en una dictadura. 
    Trump nos tiene a todos con el ¡Jesús!  en la boca, porque su temperamento peleonero y el gran abanico de ocurrencias, lo hace trastabillar de la primera a la segunda etapa. Le gana la adrenalina por momentos, luego su sensatez política (o la de sus asesores), lo detiene y le obliga a marcar el paso frente al Muro. Lanza una andanada de proyectiles (los globalizados los llaman misiles), a un sitio militar previamente advertido, recula en su reforma de seguro social, deja caer tamaña bomba sobre enemigos del sistema americano, que resultan ser antípodas.  Surca los mares a miles de kilómetros de su costa continental para casi encallar en las playas extrañas, con ansia de provocaciones nimias para darle el gustazo al gatillo y Volver a Hacer Grande la industria militar yanqui. Repite lo que tantas veces han hecho los Imperios desde Cartago hasta nuestros días: provocar pretextos para tirar trompadas (El neologismo sería Trumpadas) y extender su dominio más lejos de lo que se alcanza a ver.
    Por nuestro lado mexicano, hace años tuvimos el nacionalismo protector de los recursos naturales, luego llegaron los neoliberales con la encomienda de Borrón y Cuenta Nueva, para acabar con la idea. Fue la Reforma Estructural el leit motif de los muchachos globofílicos; aquí si hubo éxito. Los sucesivos regímenes cínicos sonrientes, rapaces solemnes y algo atolondrados ofrecieron el subsuelo y el submar; uno de ellos hasta trazó una raya sobre las aguas para no tener que escriturar la entrega. Los regímenes que se sucederán de hoy en adelante, habrán de atender la etapa de la reconstrucción y remodelación del proyecto nacional en ruinas. ¿Podrán, o sólo atenderán emergencias? 
    *Exdirector general del Cobach en BC, fundador del Colegio Estatal de Sociólogos, académico y docente en la UABC y fundador de la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas
       

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