SIMILITUDES ENTRE ADOLFO HITLER Y DONALD TRUMP




  • El tema no ha perdido vigencia. Tal parece que lo más importante de los inicios del Siglo XXI es la llegada al poder de Donald Trump, un mentiroso, abusón, machista y promotor de la supremacía blanca, Por ello he considerado oportuno volver a tratar este tema.
    El escritor griego Plutarco publicó entre los años 96 y el 117 de nuestra era, algunas biografías de personajes griegos y romanos que tenían cierta similitud, y al final de la obra, en un breve texto, señalaba lo distintivo en ambos personajes. Un ejemplo de ello es la denominada Alejandro y Julio César, una comparación entre Alejandro III de Macedonia, mejor conocido como Alejandro Magno y Cayo Julio Cesar, el famoso gobernante romano de la época previa al Imperio Romano.
    Lo señalado en el párrafo anterior es oportuno porque por lo siguiente. El proceso electoral de año pasado celebrado en los Estados Unidos tuvo un resultado sorprendente: ganó la elección de Presidente de los Estados Unidos quien no aparecía como favorito en las encuestas y este personaje, ya en el poder, amenaza con cambiar el rumbo de la historia, al provocar hechos que pudieran resultar muy lamentables para la paz y la economía mundial y en especial para México.
    Siguiendo el orden de la exposición, en relación a ese controvertido personaje, se pudiera escribir, siguiendo la línea de Plutarco, una nueva biografía comparándolo con Adolfo Hitler, quien gobernó Alemania entre 1934 y 1945 y desencadenó la Segunda Guerra Mundial. Algunas de las coincidencias entre los dos personajes son las siguientes: En primer término, ambos llegaron al poder mediante un proceso democrático.
    Hay que recordar que Adolfo Hitler es nombrado Canciller (Primer Ministro) en 1933 después de que su partido ganó unas elecciones, y al año siguiente, a la muerte del Presidente Paul Von Hindemburg, asumió el poder como único gobernante.
    También tenemos que ambos son menospreciados en sus inicios. En el caso de Hitler, en un primer momento las grandes potencias, como Francia, Inglaterra y los Estados Unidos, no creyeron que fuera a lograr su objetivo de llegar al poder; y una vez que se convirtió en gobernante único, pensaron que no cumpliría sus propuestas, o si lo tomaron en serio, fueron muy timoratas para frenarlo. En lo que concierne a Donald Trump, como precandidato, en las primeras votaciones internas del Partido Republicano, la mayoría de los comunicadores, analistas políticos y líderes de los partidos, creyeron que no tenía ninguna posibilidad de ganar. Además, conforme se dieron los famosos súper martes, algunos de ellos siguieron negando sus posibilidades de triunfo. Como hemos visto, contra todo pronóstico, este personaje se sobrepuso a la adversidad, fue eliminando a todos sus rivales y se convirtió en el candidato del Partido Republicano, por cierto contra la opinión de algunos líderes de ese partido, ganó la elección y ahora gobierna con métodos inéditos.
    Otro punto de encuentro entre los dos, es que sus propuestas, de manera parcial o total, se construyeron a partir de lo que sentían sus conciudadanos. En el caso de Hitler, los historiadores han descrito la inconformidad que existía entre los alemanes en el período entra las dos guerras. Sentían que ellos no habían perdido la guerra de 1914 a 1917 (la Primera Guerra Mundial), sino que sus gobernantes habían claudicado, y que la difícil situación económica por la que pasaba Alemania después de esa guerra, era culpa de malas decisiones políticas. Hitler les prometió que Alemania sería nuevamente una potencia, que se resolverían todos los problemas y que se mejoraría su nivel de vida. En el caso de Trump, el apoyo lo obtuvo con propuestas como el rechazo a los inmigrantes,
    la crítica a ciertos programas sociales, como el de cobertura de salud de Obama; el bajo poder adquisitivo de las clases populares y otras, que por cierto hay quien señala que las obtuvo de las opiniones de los participantes de algunos ejercicios denominados focus groups, o grupos focales.
    Otras coincidencias entre los dos, es que exaltan el nacionalismo y la xenofobia, es decir el odio a ciertas razas, señalando como culpables de algunos de los males de sus respectivos países a la presencia de algunos grupos o nacionalidades. Hitler tenía como una de sus principales banderas el que los judíos eran los causantes de todas las desgracias de Alemania, y que la raza aria, es decir los blancos (obviamente que los alemanes y austriacos) eran superiores los demás y destinados a dominar al mundo. Por su parte Donald Trump, desde sus primeros discursos como candidato, hizo
    declaraciones en contra de los mexicanos que han emigrado a los Estados Unidos, llamándolos violadores y ladrones y también ha manifestado cierto desprecio a los musulmanes avecindados en los Estados Unidos, y su principal promesa de campaña, y ahora la guía de muchas de sus acciones, fue volver a hacer grande a los Estados Unidos, frase que exalta al nacionalismo.
    En suma se trata de un personaje singular y peligroso. Nadie puede negar que es un tipo capaz, pese a que no tiene experiencia política y que es justificado es temor de que puede cambiar la historia y provocar una situación de desequilibrio y guerra.
    *El autor ha sido director general del Cobach, diputado federal por el PAN y analista y académico de Comunicación y Política

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