DESPUÉS DEL TRIUNFO ELECTORAL




  • Uno de los propósitos de la ciencia social, y de hecho de cualquier ciencia, es la de explicar un
    fenómeno con el menor número posible de variables. De ahí se desprende la necesidad den llegar a la síntesis para la comprensión. Por supuesto que los que utilizan las afirmaciones escuetas corren el riesgo de ser descalificados por ser ¨reduccionistas¨ o, aún peor, señalados como ¨fundamentalistas¨. Esto viene a colación por la proposición hecha en la colaboración pasada, que el triunfo de Trump fue una preferencia electoral al dilema Patriotismo- Feminismo: el primer término vociferado por él, y el segundo, aunque no explícitamente, representado por Hillary.
    Ahora que está al mando de la Presidencia, Trump descartará un término de ese binomio que tuvo vigencia electoral, pero está obligado a mantener el patriotismo como leit motif de su gobierno porque, el patriotismo, es la idea cuyo momento histórico parece haber llegado a la Unión Sajona Americana (USA). Pero si Trump se monta en su cuaco del patriotismo fatalmente debe esperar que los demás líderes mundiales ensillen los suyos. Tendrá que bajar de tono a sus propuestas, aunque no a la forma en que las grita, y lidiar con dos tipos de
    obstáculos internos: los burócratas atornillados en los controles de mando y los intereses permanentes de quienes ven pasar presidentes y presidencias sin que les estrechen sus accesos a la cima del poder. Además, se enfrentará por fuera a los patriotismos de China, Rusia, Israel y de la eventual nación islámica, en gestación turbulenta. Por si fuera poco, también está el Vaticano que es un contrincante desarmado formidable, con la gran diferencia que el Papa tiene varios millones de los suyos en el propio territorio norteamericano. No será tan fácil hacer prevalecer su patriotismo que ya tiene indumentaria de racista. Y por si fuera poco, hace fila la Gran Maestra de la Vida: La Historia. La Gran Muralla China que se llevó dos mil años en su construcción no tuvo la altura ni el
    espesor idóneo para detener a los mongoles, que junto con los manchúes, eran los presuntos rechazados por sus 21 mil kilómetros que van desde Corea hasta el Desierto del Gobi. También hace ya casi cien años, los franceses construyeron una serie de fortificaciones entre ellos e
    Italia y Alemania. Fue la llamada Línea Maginot que a lo largo de 400 kilómetros impediría que los alemanes tomaran como botín el territorio francés. La línea quedó casi intacta porque los alemanes simplemente la rodearon y entraron por Bélgica, haciendo que la construcción terminara en un costoso chasco de corta vida estratégica, y en la actualidad larga ruta ciclista turística. La muralla de Berlín que permaneció del 61 al 90, tampoco logró mucho, como no
    sea el resentimiento de los alemanes separados.
    Ahora Trump ya tomó la decisión de construir el muro para detener a los mexicanos. En cierta
    forma es para separarlos. No logrará edificarlo sino continuarlo, porque la valla la había iniciado Clinton a la sorda y Obama le dio seguimineto. Por razones de demagogia Trump hace pasar la idea como suya, aunque ya cuenta con unos mil kilómetros avanzados. El mérito, si es que lo fuera, es que quiere que México la pague.
    Venezuela y su presidente y Perú con el suyo han publicado su simpatía y eventual alianza con
    México. La reciente aprobación de Netanyahou, de Israel al muro puede verse como una señal
    de invitación para que la USA no retire su intervención en el Medio Oriente, ni se zafe de la
    OTAN. Además, es un forcejeo para quedarse como cuña entre Trump y Putin para beneficio
    de Israel. La comunidad judía en México protestó el ¨apoyo¨.
    Los costos de la eventual activación del muro ya han sido proyectados por expertos en comercio exterior y técnicas tributarias y se prevén cuantiosos, pero la carga que no han señalado y que será la que finalmente dará al traste con el proyecto, es el globalizado Out-
    Sourcing de la Fecundidad a cargo de las mexicanas, guatemaltecas, salvadoreñas, nicaragüenses y otras iberoamericanas cuyos hijos trabajan en la USA, cumpliendo labores para las que las norteamericanas no tienen hijos suficientes. Trump podrá recurrir a otras fuentes externas de fecundidad blanca, pero no logrará satisfacer las necesidades laborales coyunturales que suben y bajan varias veces a año, en distintas regiones. Tampoco podrá activar la cigüeña entre las que votaron por él y que rendirían mano de obra blanca a largo plazo.
    *El autor fue director general del Cobach, dirigente del SPSU en la UABC donde fue director de la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas, además de destacado Acadèmico Universitario.

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